Cada mes de agosto, la Iglesia en Chile se une en una profunda reflexión y acción social, con la celebración del Mes de la Solidaridad. Esta iniciativa anual, que en 2026 se presenta bajo el inspirador lema “Ven y verás”, rinde homenaje a la memoria de San Alberto Hurtado, un ícono del compromiso social en el país. El objetivo primordial es impulsar una renovada dedicación a los más vulnerables, invitando a la sociedad chilena a observar, comprender y actuar frente a las realidades que a menudo pasan desapercibidas.
La campaña de este año, “Ven y verás”, va más allá de una simple observación; convoca a los ciudadanos a “ponerse los anteojos de la solidaridad”. Esta metáfora central busca fomentar una visión distinta y empática, capaz de redescubrir a los otros y, en particular, a aquellos que enfrentan mayores dificultades. La esperanza es un pilar fundamental de esta propuesta, buscando que florezca incluso en los momentos de mayor adversidad que puedan experimentar las comunidades.
En el corazón de la propuesta de 2026 resuena una pregunta clave para la introspección personal y colectiva: “¿Qué no estoy viendo?”. Este interrogante invita a cada chileno a cuestionarse sobre aquellas realidades y personas que, conscientemente o no, se eligen ignorar en el día a día. Se trata de un llamado a trascender la visión superficial para adoptar una mirada más profunda y compasiva, una que permita reconocer el sufrimiento y las necesidades latentes en el entorno. La consigna es clara: no basta con ver más, es imperativo ver mejor, mirar con el corazón, tal como lo hizo San Alberto Hurtado.
Alberto Hurtado Cruchaga, sacerdote jesuita nacido en Viña del Mar en 1901, dedicó su vida a los jóvenes, los trabajadores y los más desposeídos. Su vocación se manifestó en una incansable labor social, guiada por la convicción de que toda persona merece un hogar y dignidad. Su acercamiento directo a la realidad de la indigencia es legendario: solía recorrer las calles de Santiago en su icónica camioneta verde, recogiendo a personas sin hogar para ofrecerles refugio y una nueva oportunidad. De esta acción nació una de sus obras más trascendentales, el Hogar de Cristo, una institución que hasta hoy continúa su valiosa labor asistencial en todo Chile. San Alberto Hurtado falleció en 1952, a la edad de 51 años, y su santidad fue reconocida globalmente cuando el Papa Benedicto XVI lo proclamó santo el 23 de octubre de 2005.
Para esta edición de 2026, el Mes de la Solidaridad ha adoptado dos símbolos concretos que encarnan el espíritu de la campaña. El primero son unos anteojos de color amarillo, inspirados en el aromo, un árbol autóctono de Chile que florece en invierno. Esta floración en tiempos fríos simboliza la vida y la esperanza que surgen incluso en las circunstancias más difíciles, planteando el desafío de mirar más allá de lo evidente. El segundo símbolo es una invitación a llevar una rama de aromo al santuario de San Alberto Hurtado, donde reposan sus restos, como una ofrenda que sella el compromiso y la esperanza de quienes participan.
La campaña se articula en torno a tres movimientos esenciales: “mirar”, “visitar” y “salir”. El primer paso, “mirar distinto”, insta a afrontar aquellas realidades que habitualmente escapan a nuestra atención. El segundo, “visitar”, convoca a acudir al santuario del Padre Hurtado, un espacio para conectar con su legado y vivenciar el profundo compromiso social que él encarnó. Finalmente, el movimiento “salir” se traduce en una acción concreta de ayuda: ir al encuentro de los afectados por los devastadores incendios forestales que han golpeado diversas zonas del país. Como parte de este esfuerzo, entre el 7 y el 9 de agosto, la emblemática camioneta verde del Padre Hurtado emprenderá un recorrido solidario hacia Concepción, Penco y Lirquén, llevando ayuda material y esperanza a las comunidades damnificadas.
El momento culminante del Mes de la Solidaridad 2026 será el 18 de agosto, día en que se conmemora la memoria de San Alberto Hurtado. Esa jornada, se celebrará una Misa especial a las 19:00 horas (hora local) en la sepultura del santo sacerdote, ubicada en su santuario. La eucaristía estará presidida por el Arzobispo de Santiago, Cardenal Fernando Chomali, en un acto que congregará a fieles y voluntarios de todo el país.
La Conferencia Episcopal de Chile decretó el Mes de la Solidaridad en 2001, con el propósito de perpetuar la memoria de San Alberto Hurtado y motivar a las personas a seguir su ejemplo de servicio incondicional a los más necesitados. Por ello, cada agosto, Chile se moviliza con una serie de actividades especiales que se desarrollan en parroquias y diversas organizaciones eclesiales, impulsando y coordinando acciones solidarias en todo el territorio nacional.
Para aquellos interesados en profundizar en esta noble causa, todos los materiales de la campaña “Ven y verás” y la información detallada para participar en el Mes de la Solidaridad están disponibles en la página web oficial www.padrealbertohurtado.cl. El sitio también ofrece un práctico tutorial para que cualquiera pueda armar sus propios “lentes de la solidaridad”, sumándose así a esta iniciativa de compromiso y esperanza que cada año renueva el espíritu solidario de Chile.








