Una trágica explosión de material pirotécnico durante la celebración de una fiesta patronal en Real del Limón, municipio de Cocula, Guerrero, ha conmocionado a México, dejando un saldo de cuatro personas fallecidas y doce heridas. El incidente, ocurrido la noche del 25 de julio de 2026, causó además importantes daños en la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, punto neurálgico de la festividad. Ante la devastación, Mons. José de Jesús González Hernández, obispo de Chilpancingo-Chilapa, ha emitido un llamado urgente a la comunidad eclesial para dedicar una semana de oración por las víctimas y sus familias, así como por la paz en la región.
El fatal suceso se desencadenó mientras los habitantes de Cocula se congregaban frente a la histórica parroquia para celebrar con fervor la fiesta en honor a Santiago Apóstol, una tradición profundamente arraigada en la cultura mexicana. Según los reportes, la explosión se produjo cuando una chispa desprendida de un “torito” pirotécnico, parte fundamental de las festividades, alcanzó de manera inadvertida un depósito de material explosivo almacenado peligrosamente cerca del templo. Un impactante video difundido en redes sociales capturó el momento exacto de la detonación, evidenciando la magnitud del accidente y el pánico que se apoderó de los asistentes.
Las consecuencias fueron inmediatas y desgarradoras. La fuerza de la explosión arrasó con parte de la infraestructura cercana y dejó a decenas de personas tendidas en el suelo, mientras el humo y los escombros se dispersaban. Los equipos de emergencia acudieron rápidamente al lugar para asistir a los heridos y comenzar las labores de rescate. Las escenas de dolor y consternación marcaron las primeras horas tras el siniestro, mientras la comunidad de Real del Limón lidiaba con la repentina pérdida de vidas y las lesiones de sus vecinos. La parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, centro espiritual y comunitario, sufrió daños estructurales significativos, afectando el patrimonio cultural y religioso del municipio.
Francisco Rodríguez Cisneros, subsecretario de Desarrollo Político y Social de Guerrero, ofreció detalles sobre las causas del siniestro en declaraciones a medios el 26 de julio. El funcionario señaló que la imprudencia fue un factor clave, atribuyendo el incidente a la falta de precauciones por parte de los encargados de la pirotecnia. “No tuvieron el cuidado de tenerla distante de donde iban a estar haciendo uso de la misma”, explicó Rodríguez Cisneros, confirmando que un cohete se desvió y impactó directamente el almacén de material explosivo. Hasta el domingo 26 de julio, el balance oficial confirmaba cuatro decesos y doce personas lesionadas, con varias de ellas en estado delicado. Las autoridades de Protección Civil han iniciado una inspección exhaustiva en la parroquia y sus alrededores para evaluar la magnitud de los daños y determinar la seguridad de la zona.
En un comunicado emitido el 26 de julio, Mons. José de Jesús González Hernández, titular de la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, expresó su “profundo dolor y consternación” ante la tragedia. El prelado extendió sus condolencias a las familias de las víctimas y elevó sus plegarias por el eterno descanso de los fallecidos. “Como Iglesia particular, elevamos nuestra oración por el eterno descanso de quienes han sido llamados a la Casa del Padre. Encomendamos sus almas a la infinita misericordia de Dios, con la firme esperanza de la Resurrección prometida por nuestro Señor Jesucristo”, manifestó el obispo, buscando ofrecer consuelo espiritual en este momento de luto.
El obispo González Hernández hizo un llamado ferviente a todos los miembros de la Iglesia: sacerdotes, diáconos, religiosas, religiosos y fieles laicos, a unirse en una “semana de oración especial”. Durante este periodo, exhortó a que se eleven súplicas por el eterno descanso de las almas de los difuntos, por la pronta recuperación de todos los heridos y por el consuelo de sus familias, que atraviesan un dolor inconmensurable. Asimismo, instó a que se pida por la paz en la comunidad de Cocula y en todo Guerrero, para que eventos tan lamentables no se repitan y la seguridad prevalezca en las celebraciones tradicionales.
De manera particular, Mons. González Hernández solicitó que, durante la celebración de la Santa Misa y el rezo del Rosario en todas las parroquias de la diócesis, se incluyera una intención especial por todas las víctimas de esta explosión pirotécnica. Concluyó su mensaje encomendando a los afectados a la intercesión de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de México, y de Santiago Apóstol, patrón de la fiesta, con la esperanza de que Dios derrame “sobre ellos el bálsamo de su amor y su paz” en estos momentos de profunda aflicción. La tragedia de Cocula subraya la necesidad de reforzar las medidas de seguridad en eventos masivos con pirotecnia para salvaguardar la vida y la integridad de los ciudadanos.








