San José, Costa Rica – En un momento crucial para la vitalidad democrática de Costa Rica, la Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECR) ha reiterado un firme llamado a la ciudadanía para participar en las urnas de manera “responsable y consciente”. La exhortación, dirigida a los fieles y a la sociedad en general, subraya la profunda preocupación de la Iglesia Católica costarricense ante los crecientes índices de abstencionismo que han caracterizado procesos electorales anteriores, percibiendo este fenómeno como una amenaza latente para la consolidación de la democracia.
El mensaje de los prelados, divulgado el 14 de enero, enfatiza que la acción de sufragar trasciende la mera prerrogativa individual; se configura como una “expresión tangible de la responsabilidad cívica”, un cauce legítimo para la prosecución del bien común y un pilar fundamental para la edificación de una democracia robusta y ejemplar. Esta postura surge en un contexto donde el debate sobre la participación ciudadana y el futuro político de la nación cobra especial relevancia, especialmente ante la cercanía de futuros comicios, sean estos presidenciales, legislativos o municipales.
**El Fantasma del Abstencionismo: Una Realidad Ineludible**
La inquietud de los obispos se arraiga profundamente en el análisis de las tendencias históricas de la participación electoral en el país. El comunicado episcopal hace referencia explícita a la contienda presidencial de 2022, un hito que, si bien culminó con la elección del actual mandatario, también arrojó una cifra preocupante: 1.418.062 ciudadanos costarricenses, habilitados para ejercer su derecho al voto, optaron por no acudir a las urnas. Este número representó un histórico 40% de abstención, consolidándose como el porcentaje más elevado en la trayectoria democrática de la nación centroamericana.
Este dato no es trivial; refleja un desafío multidimensional que interpela tanto a las estructuras sociales como a las instituciones religiosas. La Conferencia Episcopal señala que esta cruda realidad “nos interpela como sociedad y como Iglesia”, instando a una reflexión colectiva sobre las causas y consecuencias de tal desafección cívica. El abstencionismo puede ser un síntoma de desencanto, desconfianza en la clase política, apatía ciudadana o una percepción de irrelevancia del voto, factores que, de no ser abordados, pueden erosionar el tejido social y la legitimidad de las instituciones democráticas.
**Fundamentos Morales del Compromiso Cívico**
Para fundamentar su llamado, la Conferencia Episcopal de Costa Rica invoca la rica tradición del magisterio social de la Iglesia. Específicamente, se remite a las enseñanzas plasmadas en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, que de manera inequívoca establece que “la participación en la vida política es un deber moral”. Esta participación, lejos de ser opcional, debe ser vivenciada como un “servicio esencial a la justicia, la paz y la dignidad humana”.
Esta perspectiva subraya que la intervención en la esfera política, cuando se realiza con principios éticos, no es una intromisión indebida, sino una expresión inherente a la vocación cristiana de contribuir al bienestar integral de la comunidad. Desde esta óptica, el voto no es solo una herramienta para elegir gobernantes, sino un acto que conforma la sociedad, influye en la elaboración de leyes y políticas públicas, y, en última instancia, modela el futuro de las generaciones venideras.
**El Rol de la Iglesia: Iluminar, No Partidarizar**
Conscientes de la necesidad de delimitar su función en el ámbito político, los obispos de Costa Rica han sido claros en especificar la misión de la Iglesia. Afirman que su propósito no es endosar o promover opciones partidarias específicas, ni influir en la orientación de los votantes hacia una determinada facción política. Por el contrario, la Iglesia se autodefine como una institución cuya misión es “formar conciencias, iluminar desde el Evangelio y despertar el compromiso cívico de los fieles”.
Esta distinción es fundamental para mantener la autonomía de la fe y, al mismo tiempo, ejercer una influencia moral positiva en la sociedad. El objetivo es empoderar a los ciudadanos con las herramientas éticas y de discernimiento necesarias para tomar decisiones informadas y responsables, sin dictarles la opción concreta. Se trata de fomentar una ciudadanía activa, crítica y comprometida con los valores democráticos y el bien común, promoviendo el debate constructivo y la búsqueda de soluciones a los desafíos nacionales.
**Un Llamado a la Acción y a la Esperanza**
El mensaje episcopal concluye con una vehemente exhortación a todos los ciudadanos costarricenses: “informarse, discernir y participar activamente en las urnas”. Esta tríada de acciones se presenta como el camino para construir un futuro más próspero y equitativo. La CECR recalca que “del compromiso de hoy se construye el futuro de Costa Rica”, un recordatorio de que la inacción presente tiene repercusiones directas en el porvenir de la nación.
Finalmente, en un gesto de profunda fe y esperanza, los obispos confían la totalidad del proceso electoral a la providencia divina y a la intercesión de la Virgen de los Ángeles, patrona de Costa Rica. La oración es para que esta importante etapa de la vida nacional se desarrolle con un espíritu de “responsabilidad, esperanza, armonía, fraternidad, alegría y paz”, valores esenciales para garantizar un clima electoral sano y constructivo. El llamado de la Conferencia Episcopal no es solo una invitación al voto, sino un recordatorio de la profunda responsabilidad que cada ciudadano tiene en la salvaguarda y fortalecimiento de la democracia costarricense.





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