9 febrero, 2026

La tranquila localidad costera de San Remo, en la región italiana de Liguria, se ha convertido en el epicentro de un intenso debate social y político, impulsado por el resonar diario de una campana. Conocida como la “Campana de los No Nacidos”, su toque cada noche a las 20:00 horas busca conmemorar a los niños que no llegaron a nacer, una iniciativa que ha desatado una ola de críticas y, a su vez, un masivo apoyo hacia su principal impulsor, Monseñor Antonio Suetta, obispo de San Remo-Ventimiglia.

Este proyecto, que comenzó a emitir sus sonidos el pasado 28 de diciembre, coincidiendo con la festividad de los Santos Mártires Inocentes, forma parte de una campaña internacional provida originada en Polonia en 2020 por la Fundación “Sí a la Vida”. Desde entonces, la iniciativa ha trascendido fronteras, instalando campanas similares en diversas ciudades alrededor del mundo con el objetivo de fomentar la reflexión sobre la vida prenatal. Sin embargo, la implementación de esta tradición en San Remo ha cobrado una resonancia particular, suscitando una polarización sin precedentes en la esfera pública italiana.

La figura de Monseñor Antonio Suetta ha sido el foco de una intensa oposición. Representantes del Partido Democrático y de otras formaciones de izquierda, incluyendo al consejero regional Enrico Ioculano, el concejal municipal Eduardo Verda y Maria Spinosi de Ventimiglia Progressista, han manifestado públicamente su desacuerdo. Las críticas no se han limitado al ámbito político; el obispo ha sido objeto de una campaña mediática que, según sus defensores, lo ha retratado como una figura “aislada, extremista e incluso violenta”. Estas acusaciones han sido acompañadas por pequeñas manifestaciones estudiantiles, lideradas por sindicalistas, que han denunciado la iniciativa como una afrenta a los derechos de la mujer.

Frente a lo que sus partidarios describen como un intento de acallar una voz disidente, la asociación italiana Pro Vita & Famiglia ha movilizado una respuesta contundente. Lanzaron una petición en línea en respaldo de Monseñor Suetta, que rápidamente superó las 45.000 firmas, evidenciando un significativo apoyo popular. Maria Rachele Ruiu, portavoz de Pro Vita & Famiglia, explicó que la campaña surgió como reacción a la descripción negativa del obispo en los medios y la consecuente estigmatización del movimiento provida. “Tras los ataques, miles de ciudadanos han expresado su respaldo al obispo, demostrando que nuestras voces no pueden ser silenciadas”, afirmó Ruiu.

La portavoz lamentó la dificultad de entablar un diálogo constructivo y sereno sobre la interrupción del embarazo en la sociedad contemporánea. “Hoy, la discusión sobre el aborto se ha convertido casi en un dogma; quien lo cuestione corre el riesgo de ser atacado y maltratado, como le ha ocurrido al obispo”, señaló Ruiu. Para Pro Vita & Famiglia, la “Campana de los No Nacidos” y la consecuente controversia subrayan la necesidad de reafirmar la convicción de que el niño no nacido posee el derecho fundamental a la vida, base de todos los demás derechos humanos.

En este contexto de desafío, Monseñor Suetta ha exhortado a los defensores de la vida a convertirse en “campanas resonantes” en su vida diaria, actuando sin temor. Inspirados por estas palabras, Pro Vita & Famiglia ha extendido un llamado a los ciudadanos italianos para que participen en la recogida de firmas y promuevan la instalación de campanas similares en cada comunidad y diócesis del país. Ruiu enfatizó que, a pesar de los esfuerzos por censurar o atacar personalmente a quienes defienden la vida, existe un número considerable de personas dispuestas a alzar su voz. “No nos detendremos en nuestra lucha por el fin del aborto. Aunque se nos intente acallar o denigrar sistemáticamente, somos muchos los que queremos reafirmar que el niño por nacer es un ser humano con derecho a la vida”, recalcó.

Los incidentes como el sufrido por Monseñor Suetta, según la asociación, servirán como un motor para intensificar su compromiso. Ruiu argumentó que estos ataques no solo afectan personalmente al obispo, sino que constituyen una agresión contra cualquiera que intente presentar una perspectiva alternativa sobre las decisiones que enfrentan las mujeres en torno a un embarazo inesperado. La portavoz también destacó una preocupación central del movimiento: la falta de alternativas reales ofrecidas a las mujeres que se enfrentan al miedo y la incertidumbre de un embarazo no planeado. “El aborto es un dolor para la mujer, y esto a menudo se niega. Nuestro objetivo es cuidar tanto al niño en el vientre materno como a la madre, sin abandonar a nadie”, reiteró.

Recientemente, miembros de Pro Vita & Famiglia visitaron al obispo en San Remo para entregarle las 45.000 firmas recogidas. Monseñor Suetta les recibió con gran amabilidad y los animó a participar en la próxima manifestación nacional por la vida en Italia, programada para junio. El prelado reafirmó su postura inquebrantable, asegurando que no dará “un paso atrás” y exhortó a todos a mantener el valor y a alzar la voz cuando sea necesario. La “Campana de los No Nacidos” en San Remo, lejos de silenciar el debate, lo ha amplificado, consolidando un frente que promete seguir resonando en la conciencia pública italiana.

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