Taybeh, la única comunidad completamente cristiana que aún subsiste en Cisjordania, Jerusalén y Gaza, se encuentra en un punto crítico debido a la escalada de agresiones por parte de colonos israelíes. El padre Bashar Fawadleh, párroco de la iglesia local de San Jorge, ha emitido un urgente llamado a la conciencia global, implorando a los cristianos de todo el mundo que no abandonen a esta histórica aldea en Tierra Santa.
Conocida bíblicamente como Efraím, un lugar donde, según el Evangelio de Juan (11, 54), Jesús se retiró antes de su Pasión, Taybeh no solo posee un profundo significado religioso, sino que también es célebre por su producción de cerveza artesanal, un rasgo distintivo en la región. Sin embargo, su identidad única está ahora bajo amenaza.
“La situación en Taybeh ha empeorado drásticamente en los últimos meses”, alertó el padre Fawadleh en un comunicado reciente. “Estamos enfrentando ataques de colonos de forma casi diaria, invasiones recurrentes de propiedades privadas, destrucción de tierras cultivables y severas restricciones a nuestra movilidad. El cierre de carreteras, la instalación de barreras militares y los constantes puestos de control han generado un miedo creciente y palpable entre nuestros habitantes.” La vida cotidiana en la aldea se ve cada vez más estrangulada, afectando el acceso a servicios básicos, educación y oportunidades laborales para sus residentes.
**Violaciones sistemáticas a la propiedad y la seguridad**
El sacerdote detalló una serie de incidentes recientes que ilustran la gravedad de la situación. Esta misma semana, colonos irrumpieron en la propiedad de una familia cristiana, un hecho que el padre Bashar calificó de “sumamente alarmante”. La vivienda, que había sido preparada con esmero para la mudanza inminente de la familia, se ha convertido en un blanco recurrente de estas incursiones.
“Los colonos han entrado en la propiedad en múltiples ocasiones, han cortado cercas de seguridad e incluso han introducido rebaños de ovejas dentro de la casa y en los terrenos circundantes”, relató el párroco. Este patrón de comportamiento no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia de intimidación calculada. El objetivo, según el padre Fawadleh, es claro: “hacer que las familias palestinas se sientan inseguras y obligarlas a abandonar sus hogares y sus tierras ancestrales”. La intrusión con animales no solo simboliza una profanación del hogar, sino también una demostración de poder y desprecio por la propiedad privada.
Afortunadamente, la familia afectada no se encontraba en la vivienda durante estos últimos ataques, lo que evitó un enfrentamiento directo o daños físicos. Sin embargo, el sufrimiento psicológico y la angustia emocional son inmensos, lamentó el párroco. “Imaginen la situación: preparan su hogar con ilusión para su futuro y se encuentran con extraños que entran repetidamente sin temor a represalias”, expresó. “La sensación de inseguridad es abrumadora y mina el bienestar de nuestra comunidad.” La constante amenaza de invasión y el riesgo de perder sus posesiones generan un estrés crónico y un clima de incertidumbre insostenible.
Además de las incursiones directas, el padre Bashar señaló otra preocupación creciente: “Se han establecido varios nuevos puestos de avanzada de colonos en los alrededores del pueblo”. Estas nuevas construcciones no solo expanden el control territorial, sino que ejercen una presión aún mayor sobre la comunidad cristiana, limitando su expansión natural y poniendo en grave riesgo la continuidad de la presencia cristiana en una de las regiones más santas del mundo. Estos asentamientos informales suelen ser el preludio de una mayor confiscación de tierras y restricciones de movimiento.
**Un clamor por la solidaridad global**
Ante este panorama desolador, el padre Bashar Fawadleh ha extendido una petición conmovedora a la comunidad cristiana internacional. “Les pedimos encarecidamente que no se olviden de nosotros”, suplicó. Si bien el sacerdote enfatizó el poder transformador de la oración, destacó que Taybeh necesita una respuesta que trascienda lo espiritual. “Necesitamos que alcen su voz, que digan la verdad sobre lo que está sucediendo aquí, que nos visiten y que acompañen activamente a la comunidad cristiana de Tierra Santa.”
La presencia y la solidaridad de los cristianos de otros países son fundamentales. Estas acciones no solo “nos dan esperanza”, sino que también “nos recuerdan que todos somos un solo cuerpo en Cristo”, afirmó. Visitar Taybeh no es solo un acto de peregrinación, sino una forma concreta de mostrar apoyo económico y moral, y de atestiguar la realidad sobre el terreno. Alzar la voz en foros internacionales, presionar a las autoridades y difundir la verdad son pasos cruciales para generar conciencia y catalizar el cambio.
“Juntos podemos contribuir a proteger a estos cristianos, que son testigos vivientes y ‘piedras vivas’ en la tierra donde nació nuestra fe y donde surgió la primera generación del cristianismo”, concluyó el padre Fawadleh. La supervivencia de comunidades como Taybeh no es solo un asunto local, sino un testimonio global de la diversidad y la resistencia de la fe. “Que Dios los bendiga a todos y los mantenga a salvo. Sigan orando, continúen con todo aquello por lo que también trabajan y luchan. Nosotros también rezamos por ustedes.” Su mensaje resuena como un recordatorio de que la fe no se limita a las iglesias, sino que se vive en la solidaridad y la defensa de los más vulnerables en el corazón de la historia cristiana.








