25 septiembre, 2026

Parte de la obra "Meditación y Estigmatización de San Francisco de Asís", atribuida a El Greco. Crédito: Museo Convento San Francisco de Lima.

Un minucioso análisis técnico llevado a cabo en territorio peruano sacó a la luz un detalle imperceptible que permaneció oculto por espacio de más de cuatro siglos. Se trata de un texto diminuto redactado en lengua árabe e insertado discretamente en una conocida pintura del célebre maestro renacentista Doménikos Theotokópoulos, universalmente reconocido como El Greco.

Un hallazgo revelado en Lima

La primicia fue anunciada oficialmente por el Museo Convento San Francisco de Lima, institución que alberga actualmente la pieza dentro de la muestra temporal titulada "El Greco: la huella de lo divino". El objeto de estudio es el lienzo titulado "Meditación y Estigmatización de San Francisco de Asís", una representación pictórica que retrata al religioso en el Monte Alvernia durante el año 1224.

Gracias a la combinación de metodologías científicas que abarcaron análisis artísticos, históricos, biológicos y químicos, los expertos lograron divisar una palabra diminuta: “azANqeis”. Este vocablo se encuentra ubicado de forma casi imperceptible justo en el borde de un pequeño libro sagrado que aparece representado en la escena mística.

De acuerdo con el informe emitido por la institución museística, el análisis filológico determinó que el término fusiona la raíz del vocablo adhan —la tradicional convocatoria islámica para la plegaria— con qais, apelativo histórico asociado a una tribu de origen árabe procedente de las regiones septentrionales de la península arábiga y de Egipto. Este elemento constituye un registro absolutamente inédito en el catálogo del pintor cretense.

Detalle de la Biblia en la obra atribuida a El Greco.
Parte de la obra en la que se puede apreciar la Biblia donde se ha descubierto la inscripción en árabe. Crédito: Museo Convento San Francisco de Lima.

Perspectivas de la investigación y contexto histórico

Para la comunidad académica y de restauración, este descubrimiento trasciende la mera anécdota técnica. “Este hallazgo no es solo evidencia científica sobre la autoría de una obra: es una ventana a cómo El Greco pensaba y construía sus imágenes, y con qué convicción religiosa lo hacía”, afirmó Fabián Noel Martínez Fernández, restaurador y líder del equipo de investigación del proyecto.

Asimismo, el especialista añadió que el resultado representa “un trabajo que la fe franciscana, la historia del arte y la ciencia peruana pueden compartir por igual”.

Los expertos señalan que la presencia del texto sobre el volumen sagrado evoca directamente un acontecimiento histórico trascendental: el encuentro pacífico que protagonizó el fundador de la orden franciscana con el sultán ayubí Al-Kamel en la localidad egipcia de Damieta durante el año 1219, en plena Quinta Cruzada. Aquel episodio es considerado por los historiadores como un hito fundacional en el entendimiento mutuo entre el cristianismo y el islam.

La obra Meditación y Estigmatización de San Francisco de Asís
La obra completa atribuida a El Greco. Crédito: Museo Convento San Francisco de Lima.

Vigencia del mensaje interreligioso

La revelación de este misterio pictórico coincide de manera significativa con la conmemoración del Año Jubilar por cumplirse 800 años del tránsito de San Francisco de Asís. Por su parte, Cayetano Villavicencio, quien ejerce como asesor cultural y de relaciones públicas del recinto limeño, destacó la trascendencia del acontecimiento:

“Que un mensaje de paz entre religiones, escondido hace más de cuatro siglos en un lienzo, vuelva a la luz justo ahora, nos recuerda que el diálogo que buscó San Francisco en Damieta sigue siendo necesario. Nos honra que este hallazgo se presente en nuestra casa, el Convento de San Francisco de Lima”, expresó.

En el plano biográfico e historiográfico, los análisis de datación sitúan la ejecución de la pieza pictórica poco después del año 1577, momento en que el artista se instaló de forma definitiva en la ciudad española de Toledo. Nacido en Creta en 1541 bajo los cánones de la pintura de iconos bizantinos, el creador se formó posteriormente en los talleres de Venecia y Roma antes de consolidarse en tierras castellanas como uno de los máximos exponentes del arte sacro de su tiempo.

Nuevos