San Salvador, El Salvador – La Agrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto (ACDA) en El Salvador ha anunciado su disolución legal, una decisión que, según la organización, obedece a la imposibilidad de conciliar su misión con el marco normativo de la recién promulgada Ley de Agentes Extranjeros. Este movimiento ha generado una ola de cautela y reflexión entre las organizaciones provida del país, que monitorean de cerca la reconfiguración del activismo en torno a los derechos reproductivos.
El comunicado de la Agrupación, difundido el 23 de febrero, señala que la Ley de Agentes Extranjeros, que entrará en vigor tras su promulgación por el gobierno salvadoreño en 2025, impone severas restricciones a la labor de las asociaciones civiles. “Esta legislación limita drásticamente el accionar de las organizaciones legalmente constituidas, coartando la libertad de expresión y criminalizando a aquellas que defienden derechos humanos”, afirmó la ACDA. En este contexto, la agrupación consideró incompatible mantener su estructura como ONG, optando por su disolución y la decisión de no registrarse en el Registro de Agentes Extranjeros (RAEX).
Lejos de desaparecer, la Agrupación ha anunciado una transformación estratégica, mutando hacia un “movimiento amplio y de activismo”. Esta nueva entidad operará bajo el nombre de “La Movimienta Regional por el Derecho al Aborto y las Maternidades”, con la misión declarada de contrarrestar lo que denominan “populismo autoritario y grupos antigénero”. Esta reconfiguración sugiere un cambio de táctica en la lucha por la despenalización del aborto en un país donde la interrupción del embarazo es un delito sin excepciones.
**El Marco Legal Salvadoreño y el Aborto**
El Salvador mantiene una de las legislaciones más estrictas del mundo en materia de aborto. La Constitución salvadoreña, en su artículo 1, reconoce la vida humana desde el instante de la concepción, sentando las bases para la penalización total del aborto. Históricamente, la hoy disuelta Agrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto ha sido una voz prominente en la promoción de cambios a esta legislación, impulsando casos de resonancia internacional como el de Beatriz, Manuela y el grupo conocido como “Las 17”, que buscaron visibilizar los desafíos y consecuencias de la prohibición absoluta.
**La Ley de Agentes Extranjeros: Transparencia y Fiscalización**
La Ley de Agentes Extranjeros, aprobada por la Asamblea Legislativa de El Salvador el 21 de mayo de 2025 y promulgada por el presidente Nayib Bukele nueve días después, ha sido el catalizador de esta disolución. Las autoridades salvadoreñas han defendido la normativa como un instrumento esencial para la transparencia y la rendición de cuentas. Un comunicado del órgano legislativo enfatizó que la ley “garantizará la transparencia en las operaciones financieras que las ONG reciben de personas o agentes extranjeros en el país y permitirá que los ciudadanos conozcan las actividades que estos desarrollan”.
Un punto clave de la nueva legislación es la imposición de un impuesto del 30% a todas las transacciones financieras e importaciones que las ONGs salvadoreñas reciban del extranjero. Ante las críticas de varias organizaciones de la sociedad civil que acusan a la ley de ser una herramienta represiva, el presidente Bukele, en su Mensaje a la Nación del 1 de junio de 2025, argumentó que existen “organizaciones extranjeras que dicen venir a ayudar y realmente vienen a hacer política, a mover millones para campañas políticas, a operar en la oscuridad, sin reglas, sin límites, sin pagar nada”. El mandatario aseguró que la ley “garantiza que quienes quieran venir a ayudar de verdad a nuestra gente mantengan el gran privilegio de no pagar impuestos”, mientras que “quienes vengan a velar por intereses políticos, al menos paguen sus obligaciones tributarias como todos los demás”.
**Perspectivas Provida: Cautela y Nuevas Estrategias**
Desde las organizaciones que defienden el derecho a la vida en El Salvador, la noticia de la disolución de la ACDA ha sido recibida con una mezcla de alegría contenida y una palpable cautela. Norma de Milán, integrante de la campaña internacional de ayuno y oración 40 Días por la Vida en El Salvador, expresó que, si bien “nos alegra cualquier avance en favor de la vida”, el éxito para ellos “no se mide en función de cierres de instituciones, sino en las vidas y en las almas que se han salvado”.
De Milán, líder de la campaña en el punto Gabriela Mistral en San Salvador, interpreta la disolución legal como un “fruto de esa oración silenciosa, pacífica y visible” que realizan frente a lo que perciben como una “gran estructura” promotora del aborto. Subraya que la expectativa del movimiento provida en el país “sigue siendo que en El Salvador la vida sea respetada y defendida”, conforme a la Constitución. “Estamos convencidos de que toda transformación duradera comienza en el corazón, y nosotros aportamos desde nuestra oración”, enfatizó, destacando que su misión es “despertar conciencias” a través de charlas formativas y acompañamiento.
Por su parte, Julia Regina de Cardenal, presidenta de la Fundación Sí a la Vida de El Salvador, interpreta el paso dado por la Agrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto como “una nueva estrategia para mantenerse vivas”. En declaraciones a ACI Prensa, De Cardenal describió la reinvención como “patadas de ahogado”, sugiriendo que la lucha real de estas organizaciones es por un “negocio muy lucrativo” que, a su juicio, “explota a mujeres con embarazos difíciles, engañándolas” y “poniéndolas en graves riesgos a su salud física, mental e incluso a sus vidas”.
La líder provida también desmintió las afirmaciones de la Agrupación sobre haber logrado la libertad de “80 mujeres que dicen fueron criminalizadas por la penalización absoluta del aborto”. De Cardenal argumentó que la “evidencia forense muestra que los bebés fueron apedreados, acuchillados, estrangulados, tirados vivos en fosas sépticas”, calificando estas historias como “más horribles que la otra”. Subrayó, por el contrario, la existencia de “varias organizaciones que brindamos ayuda a estas mujeres embarazadas gratuitamente” en El Salvador, reafirmando que frente al dilema de un embarazo de riesgo, “la respuesta siempre debe de ser ‘sí a la vida'”.
La disolución de la Agrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto y su posterior transformación marcan un punto de inflexión en el debate sobre el aborto y la sociedad civil en El Salvador, en un contexto de creciente control gubernamental sobre las ONGs y una polarización ideológica persistente.




