10 febrero, 2026

En Alta Gracia, provincia de Córdoba, Argentina, el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes es escenario de un fenómeno que, por más de una década, ha desafiado la explicación: en la hornacina principal del retablo, un espacio vacío, se manifiesta una figura tridimensional de la Virgen María. Este acontecimiento, observado por miles de personas, ha consolidado al santuario como un punto de peregrinación y reflexión en la fe católica argentina.

Este fenómeno, ampliamente documentado, se distingue por su naturaleza tridimensional, mostrando pliegues detallados en el manto y vestido de la Virgen. Su comportamiento es particularmente intrigante: visible con nitidez desde la entrada de la capilla y en fotografías, la imagen se desvanece gradualmente a medida que el observador se aproxima al altar. Esta particularidad descarta una simple ilusión óptica y añade una capa de misterio a la manifestación mariana.

El origen de este misterio se sitúa en 2011. Tras la inauguración de una réplica de la gruta de Lourdes en 1916 y la construcción de la capilla en 1922, el santuario tradicionalmente albergaba una estatua de la Virgen. A mediados de 2011, la imagen original fue retirada para restauración, dejando el nicho vacío. Fue entonces cuando un sacerdote carmelita descalzo, al cerrar la capilla desde la entrada, observó la sorprendente aparición de la efigie mariana en el espacio desocupado. La imagen, claramente visible desde la distancia, se diluía al intentar acercarse, confirmando el enigmático patrón.

Ante este acontecimiento inusual, los frailes carmelitas descalzos del Santuario de Nuestra Señora de Lourdes de Alta Gracia emitieron un comunicado en 2011, señalando que la manifestación de la Santísima Virgen María “carecía de explicación en ese momento”. Instaron a la comunidad a interpretar el suceso como “un signo para fortalecer y profundizar la fe cristiana, e impulsar en los corazones la conversión al amor de Dios y la participación en la vida de la Iglesia”. Esta postura subraya una aproximación de discernimiento y espiritualidad ante un evento que trasciende lo puramente racional.

Más de diez años después del descubrimiento, en febrero de 2026, fuentes del santuario confirmaron que, aunque no existe un pronunciamiento oficial por parte del Arzobispo de Córdoba sobre la naturaleza específica del fenómeno, la imagen de la Virgen “permanece, inalterable, como siempre”. Esta declaración resalta la continuidad del misterio y su arraigo en la vida devocional de los fieles que visitan Alta Gracia.

El Padre Pablo Pavone, rector del Santuario de Lourdes de Alta Gracia, ha sido una figura central en la difusión y promoción de este espacio de fe. En recientes declaraciones, invitó a los fieles a la festividad del 11 de febrero, resaltando que la Virgen “aguarda con los brazos abiertos para derramar bendiciones y gracias”. Refiriéndose a la figura materna de María, el sacerdote explicó en una entrevista anterior que su atención no es uniforme, sino que se adapta a las necesidades individuales de cada persona, acercándose a cada uno de sus hijos de manera personal, como una madre que conoce profundamente a los suyos.

El Padre Pavone describe el santuario como un espacio de “numerosas intervenciones de fe de la Virgen”, donde la “confianza inquebrantable” de los peregrinos es un elemento constante. Destacó cómo algunos fieles le brindan una profunda lección sobre “confianza ciega”, observando la intensa devoción en los visitantes. Esta atmósfera de fe y esperanza es lo que, según el rector, distingue la experiencia en Alta Gracia.

Las celebraciones de 2026 en honor a la Virgen de Lourdes, bajo el lema “Con María, amar llevando el dolor del otro”, han incluido una novena del 2 al 10 de febrero. La víspera del día central, el 10 de febrero, se realizaron peregrinaciones nocturnas desde la Plaza de las Américas y el Cotolengo en Córdoba, seguidas de una adoración permanente que se extendió hasta la tarde del 11.

El 11 de febrero, festividad de la Virgen de Lourdes, la agenda litúrgica es intensa: Misa de medianoche presidida por el Padre Pavone; Rosario de la Aurora y Misa para peregrinos con Monseñor Alejandro Musolino, Obispo Auxiliar de Córdoba; misas para comunidades y familias a lo largo de la mañana; y la Misa central, oficiada por el Cardenal Ángel Sixto Rossi SJ, Arzobispo de Córdoba. La jornada culminará con una procesión de la imagen de la Virgen de Lourdes dentro del santuario, un momento clave que reafirma la profunda devoción que este lugar y su inexplicable fenómeno continúan inspirando en miles de fieles y curiosos que buscan comprender el misterio de Alta Gracia.

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