21 septiembre, 2026

Una producción francesa que cruza fronteras

Tras cosechar una notable acogida en territorio europeo, la esperada producción audiovisual titulada “Sagrado Corazón. Su reino no tendrá fin” desembarca oficialmente en la cartelera nacional. El largometraje, que ha logrado superar la cifra global de un millón de espectadores en todo el planeta —concentrando la mitad de ellos en Francia—, estará disponible en 10 complejos de la cadena Cinépolis distribuidos estratégicamente en Santiago, Antofagasta, Temuco y Puerto Montt.

Este proyecto cinematográfico, concebido originalmente de manera independiente bajo la dirección de Steven y Sabrina Gunnel, protagonizó diversos debates en el continente europeo antes de su llegada a Latinoamérica. En París, su campaña publicitaria en espacios de transporte público enfrentó restricciones por su carácter confesional, mientras que en Marsella una proyección fue cancelada temporalmente, una medida que posteriormente la justicia francesa dejó sin efecto.

Entre la reconstrucción histórica y el testimonio actual

El formato elegido para la obra es el de docu-ficción, combinando rigurosas recreaciones históricas con testimonios de carácter contemporáneo. La trama profundiza en los orígenes de la devoción a partir de las apariciones experimentadas por Santa Margarita María de Alacoque en el siglo XVII francés. Asimismo, la propuesta busca evidenciar de qué manera este mensaje continúa vigente e incidiendo en la vida de millones de personas transcurridos más de tres siglos y medio.

Lo que inicialmente se proyectaba como un lanzamiento limitado para unos 20.000 asistentes evolucionó hasta convertirse en un fenómeno de masas que recientemente logró expandirse a más de 1.000 salas en los Estados Unidos, marcando el inicio de una ambiciosa ruta de comercialización global.

Una propuesta que trasciende lo religioso

La distribución del largometraje en el país sudamericano es gestionada por la compañía Cor Films. Su director, Manuel José Casanueva, sostiene que el atractivo de la cinta radica en su capacidad para interpelar inquietudes universales que van más allá del plano estrictamente confesional.

"Vivimos una época marcada por avances tecnológicos extraordinarios, especialmente en inteligencia artificial. Sin embargo, seguimos haciéndonos las mismas preguntas fundamentales: quiénes somos, para qué vivimos, dónde encontramos esperanza y cómo enfrentamos el sufrimiento”, reflexiona Casanueva sobre la pertinencia del proyecto.

En la misma línea, añade que “Quizás por eso esta película ha logrado conectar con cientos de miles de personas en distintos países: porque habla de algo profundamente humano”, según consigna la información difundida por la Conferencia Episcopal de Chile.

Un contexto nacional significativo

El aterrizaje de esta obra en la cartelera chilena coincide con un periodo de profunda relevancia histórica para el ámbito local, ya que en el año 2026 se conmemora el 80° aniversario de la Consagración Nacional de Chile al Sagrado Corazón. Este hito propicia un espacio de reflexión en torno a conceptos clave como la misericordia, la dignidad humana y la esperanza en la sociedad actual.

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