El mundo del arte y la historia se prepara para un acontecimiento excepcional: el Vaticano revelará al público una obra inédita del célebre pintor cretense Doménikos Theotokópoulos, conocido universalmente como El Greco. Bajo el título “El Redentor”, esta pequeña, pero monumental pintura, ha permanecido oculta durante siglos, velada no solo por el paso del tiempo, sino también por la intervención de una falsificación que la mantuvo alejada de la mirada de expertos y admiradores.
La presentación oficial tendrá lugar el próximo 14 de marzo en la histórica residencia papal de Castel Gandolfo. Allí, la exposición “El Greco en el espejo. Dos pinturas en comparación” ofrecerá una oportunidad única para contemplar esta pieza redescubierta. Este evento, orquestado por los prestigiosos Museos Vaticanos y el Governatorato del Estado de la Ciudad del Vaticano, marca un hito en la comprensión del legado del maestro fallecido en Toledo en 1614.
“El Redentor” es un óleo sobre tabla, cuya creación se estima entre 1590 y 1595, una de las épocas de mayor esplendor creativo del artista durante el Siglo de Oro español. Hasta su reciente restauración, la obra se conservaba discretamente en la Sala de los Embajadores del Apartamento Pontificio de Audiencias, dentro del Palacio Apostólico Vaticano. Su modesto tamaño no auguraba la fascinante historia que resguardaba.
La trayectoria de esta pintura es tan intrincada como la de un antiguo manuscrito. Originalmente incompleta, “El Redentor” sufrió un considerable deterioro hacia la década de 1960. Fue una etapa en la que la figura de El Greco experimentó una revalorización global, disparando la demanda de sus obras y, lamentablemente, incentivando la proliferación de falsificaciones. En este contexto, un falsificador desconocido intervino la pieza. Ocultó las capas pictóricas originales y reprodujo de forma aproximada la imagen de Cristo, despojándola de la autenticidad y la maestría del genio cretense. Esta reelaboración sumió la obra en el anonimato artístico, disfrazando su verdadero origen.
Posteriormente, “El Redentor” pasó a formar parte de la destacada colección del intelectual y político católico español José Sánchez de Muniáin. En un gesto de profundo valor cultural y religioso, Sánchez de Muniáin donó la pintura a la Santa Sede en 1967, durante el pontificado de Pablo VI, integrándola así en el vasto patrimonio artístico del Vaticano, aunque su verdadera identidad aún permanecía oculta.
El punto de inflexión llegó con una exhaustiva restauración llevada a cabo en el Laboratorio de Restauración de Pinturas y Materiales de Madera de los Museos Vaticanos, bajo la experta dirección del italiano Paolo Violini. Este proceso de conservación, meticuloso y técnicamente avanzado, permitió un descubrimiento inesperado y asombroso: bajo la superficie visible del cuadro, se escondía lo que los expertos han denominado un “palimpsesto pictórico”. Esta revelación significaba que la tabla contenía no solo la obra original de “El Redentor”, sino también dos capas subyacentes con bocetos de otras creaciones de El Greco.
La delicada limpieza y el cuidadoso retiro de las capas añadidas por el falsificador recuperaron progresivamente las pinceladas originales, desvelando la inconfundible autoría del maestro. El descubrimiento de estos bocetos, a su vez, ofrece una ventana única al proceso creativo de El Greco, enriqueciendo el conocimiento sobre su técnica y su evolución artística. Es un testimonio palpable de la vida y el trabajo del artista, preservado en la madera y el pigmento.
La exposición en Castel Gandolfo, curada por Fabrizio Biferali, responsable del Departamento de Arte de los siglos XV-XVI de los Museos Vaticanos, no solo presentará el redescubierto “Redentor”, sino que también incluirá una pequeña témpera sobre tabla que representa a San Francisco de Asís. Esta selección busca establecer un diálogo entre dos obras clave del artista y rendir homenaje a la figura de San Francisco de Asís, cuya relevancia espiritual y cultural se enfatiza al acercarse el octavo centenario de su muerte en 1226, una fecha que el mundo católico y la cultura universal conmemoran con devoción.
La inauguración contará con la presencia de figuras destacadas, incluyendo a Sor Raffaella Petrini, Presidenta del Governatorato, y Barbara Jatta, Directora de los Museos Vaticanos, subrayando la importancia institucional de este evento. Para cerrar la jornada inaugural, se ha programado una experiencia multisensorial: la Orquesta de Cámara de las Cien Ciudades y el Coro Eos interpretarán el emotivo “Stabat Mater” de Giovanni Battista Pergolesi. Este concierto no solo deleitará a los asistentes, sino que también marcará el inicio de la temporada musical de los Museos Vaticanos, bajo el lema de la “Interacción de las Artes”, un concepto que resuena perfectamente con el diálogo entre pintura, historia y música que propone esta excepcional exposición.
La presentación de “El Redentor” es mucho más que el simple debut de una pintura. Es una historia de resiliencia artística, de la tenacidad de la ciencia de la restauración y de la capacidad del arte para trascender el tiempo y las artimañas. Los Museos Vaticanos, custodios de un patrimonio invaluable, reafirman su compromiso con la investigación y la difusión del conocimiento, permitiendo que la genialidad de El Greco brille de nuevo en su esplendor original, ofreciendo al público una visión renovada de uno de los grandes maestros de la historia del arte.





