La complejidad del sistema migratorio estadounidense y la arraigada postura de la Iglesia Católica sobre la dignidad humana fueron los ejes centrales de un reciente panel de discusión en el Encuentro de Nueva York, celebrado el 15 de febrero de 2026. Líderes eclesiásticos y expertos en el campo legal y social convergieron para analizar el estado actual de la inmigración en Estados Unidos, enfatizando la necesidad de una comprensión profunda y humanitaria del fenómeno.
El Obispo Auxiliar de Washington, D.C., Monseñor Evelio Menjivar-Ayala, quien participó en el panel titulado “Buscando un Hogar: una perspectiva católica sobre el estado de la inmigración en EE.UU.”, compartió su visión optimista sobre el futuro de la política migratoria en el país. En declaraciones posteriores a EWTN News, Monseñor Menjivar-Ayala destacó la abrumadora asistencia al evento como una prueba del “gran deseo de la gente de informarse y educarse” sobre este crucial tema. Subrayó la imperiosa necesidad de que los católicos, y la sociedad en general, conozcan a fondo no solo los intrincados detalles del sistema migratorio estadounidense, sino también las claras enseñanzas de la Iglesia al respecto.
**Dignidad Humana: El Faro de la Iglesia**
La piedra angular de la posición de la Iglesia Católica, según el Obispo Menjivar-Ayala, es “la dignidad humana”. Para la fe católica, la dignidad inherente a cada persona, ya sea documentada o indocumentada, es inalienable y debe ser el principio rector de toda política. Aunque reconoció la prerrogativa del gobierno para hacer cumplir sus leyes y salvaguardar su soberanía, el obispo insistió en que esta aplicación debe realizarse “de manera humana y respetuosa de la dignidad de la persona humana”. Esta perspectiva subraya un equilibrio delicado entre la seguridad nacional y la obligación moral de tratar a todos los individuos con compasión y respeto.
Monseñor Menjivar-Ayala también hizo un llamado a la comunidad a profundizar en la “doctrina social de la Iglesia”, a la que a menudo se refiere como “el secreto mejor guardado”. Enfatizó que estas enseñanzas ofrecen una valiosa guía sobre la dimensión social de la fe, proporcionando un marco ético robusto para abordar cuestiones como la migración.
**Diálogo, Desencuentro y la Criminalización del Migrante**
El prelado lamentó la falta de diálogo entre la “administración actual” y organizaciones de la Iglesia Católica dedicadas a la migración, como Catholic Legal Immigration Network Inc. (CLINIC), una práctica que sí se había mantenido con administraciones anteriores. Esta ruptura contrasta con la postura de la Iglesia sobre la dignidad humana, especialmente frente a narrativas que equiparan todo cruce fronterizo no autorizado con un acto criminal grave.
Monseñor Menjivar-Ayala fue enfático al diferenciar entre las leyes de inmigración y las leyes penales, señalando que “las leyes de inmigración son un conjunto de leyes diferentes a las leyes penales”. Criticó la tendencia de fusionar estas categorías, lo que a su juicio, desdibuja la distinción esencial entre aquellos que cometen delitos violentos y aquellos que buscan una vida mejor cruzando una frontera. “Los criminales deben ser procesados como criminales”, afirmó, “y no categorizados de la misma manera que los inmigrantes”.
Frente a la crítica de algunos funcionarios católicos de alto perfil —como Tom Homan, ex “zar fronterizo”— que han calificado la postura de la Iglesia como “equivocada”, el obispo lanzó una pregunta retórica: “¿Cómo están viviendo el Evangelio?”. Para los obispos, la visión es clara: “Toda persona tiene dignidad, y en cada migrante, sin importar si tiene documentos o no, debemos ver el rostro de Cristo”. Esta afirmación subraya una convicción fundamental: la fe debe moldear la política y la percepción del mundo, y no al revés.
**Impacto en las Comunidades y la Búsqueda de un Sistema Roto**
La conversación también abordó las repercusiones de las políticas migratorias en comunidades específicas, como la del Santuario del Sagrado Corazón en Washington, D.C. Monseñor Menjivar-Ayala relató cómo esta parroquia, predominantemente migrante, ha sido una de las más afectadas por las detenciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), con incidentes como la detención de feligreses en su camino a misa. Sin embargo, en medio de la adversidad, la comunidad ha respondido con una notable cohesión y apoyo mutuo, demostrando una resiliencia inspiradora.
Los demás panelistas complementaron la perspectiva del obispo con análisis adicionales. Ashley Feasley, experta legal de la Iniciativa de Derecho y Políticas de Inmigración de la Universidad Católica de América, describió el sistema migratorio estadounidense como “antiguo” y estancado, sin reformas sustanciales desde finales de los años 90. En su análisis, el principal culpable de esta parálisis no ha sido un presidente en particular, sino la “inacción del Congreso”, que ha fracasado repetidamente en lograr el consenso bipartidista necesario para aprobar una reforma migratoria integral. A pesar de la existencia de varios proyectos de ley que abordan tanto la seguridad fronteriza como el asilo, la falta de voluntad política ha sido un obstáculo insuperable.
Por su parte, Mario Russell, director ejecutivo del Centro de Estudios Migratorios, reiteró el llamado a la educación, instando a los católicos a buscar información fidedigna de fuentes como su centro o informes diocesanos. Russell desafió la narrativa de que las acciones de ICE se centran exclusivamente en delincuentes, citando al exsecretario de Trabajo Robert Reich, quien señaló que a menudo se busca a trabajadores en lugares como Home Depot. “La evidencia no respalda esa narrativa”, concluyó Russell.
El Encuentro de Nueva York dejó en claro que, si bien el desafío de la inmigración en Estados Unidos es multifacético y profundamente político, la Iglesia Católica mantiene una voz firme y consistente, anclada en la dignidad de cada persona. El llamado a la educación, la compasión y la reforma legislativa resuena como una constante en un debate que exige tanto humanidad como soluciones prácticas y duraderas.





