Desde el corazón del Vaticano, el Papa León XIV elevó este domingo un contundente llamado a la paz mundial y a la protección de la dignidad humana, marcando la jornada con mensajes de profunda preocupación por la violencia en diversas regiones, especialmente en Nigeria, y la necesidad imperante de la fraternidad entre los pueblos. Tras el tradicional rezo del Ángelus, el sumo pontífice expresó su cercanía y dolor ante los recientes ataques que han azotado comunidades en el país africano, una nación frecuentemente blanco de la violencia extremista.
Conmovido por los reportes de “graves pérdidas de vidas humanas” resultantes de agresiones en Nigeria, el Santo Padre manifestó su “profunda tristeza y su solidaridad orante con todas las víctimas de la violencia y del terrorismo”. La situación en Nigeria ha sido un foco constante de preocupación para la comunidad internacional y, en particular, para la Iglesia Católica, dada la recurrencia de ataques contra poblaciones y comunidades de fe, a menudo cristianas.
Informes de la agencia vaticana Fides del pasado 4 de febrero detallan una escalada de incidentes violentos perpetrados por bandas armadas en diversas localidades. En los estados de Agwara y Mashegu, dentro del estado de Níger, los asaltantes no solo incendiaron una comisaría de policía, sino que también perpetraron secuestros de mujeres y niños. La furia de los atacantes se extendió a iglesias e instalaciones de la Diócesis de Kontagora, obligando a un número considerable de habitantes a abandonar sus hogares en busca de refugio.
En un episodio particularmente desolador en Tugan Gero, las mismas bandas saquearon y vandalizaron una clínica católica, expulsando a las religiosas que la atendían. Los ataques no se detuvieron allí, arremetiendo contra vehículos, lo que resultó en la trágica muerte de un pasajero y la intensificación de las operaciones de secuestro en la región. Ante este panorama, León XIV urgió a las autoridades competentes a “actuar con determinación y eficacia para garantizar la seguridad y salvaguardar la vida de cada ciudadano” en Nigeria, subrayando la responsabilidad fundamental del Estado en la protección de su población.
**Un Nuevo Beato: Salvador Valera Parra, Ejemplo de Caridad Pastoral**
En un punto más esperanzador de su alocución, el Papa León XIV recordó la reciente beatificación de Don Salvador Valera Parra, un sacerdote español cuyo ejemplo de vida y entrega fue elevado a los altares. La ceremonia tuvo lugar en Huércal-Overa, España, la misma localidad que vio nacer y morir a este párroco que dedicó su existencia por completo a su comunidad.
Describiéndolo como un “sacerdote plenamente entregado a su pueblo, humilde y solícito en la caridad pastoral”, el pontífice destacó la figura de Valera Parra como un modelo atemporal de fe y servicio. Salvador Valera Parra, nacido el 27 de febrero de 1816 y fallecido en 1889, fue un faro de esperanza y asistencia, especialmente durante una devastadora epidemia de cólera. Su biografía destaca su profunda generosidad: compartía su comida y vestimenta, cuidaba a los enfermos y acompañaba a los moribundos, encarnando el amor cristiano en su forma más pura.
El Papa León XIV expresó su deseo de que el “ejemplo de este sacerdote, centrado en lo esencial de la fe y el servicio, sea un estímulo para los sacerdotes de hoy, motivándolos a ser fieles en la vida cotidiana vivida con sencillez y austeridad”. Su legado sirve como un recordatorio poderoso de la vocación sacerdotal en su esencia más auténtica.
**Jornada contra la Trata de Personas y Solidaridad con Afectados por Inundaciones**
La jornada dominical también sirvió como marco para la conmemoración de la Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas, que se celebra cada 8 de febrero, coincidiendo con la festividad de Santa Josefina Bakhita. El Obispo de Roma extendió su gratitud a las religiosas y a todos aquellos que “con compromiso inquebrantable, luchan por combatir y erradicar las actuales formas de esclavitud”. Resaltando la interconexión entre la libertad y la paz, el Papa León XIV afirmó que “la paz comienza con la dignidad”, un mensaje potente en un mundo donde millones aún sufren bajo el yugo de la explotación.
Finalmente, el Pontífice aseguró su “cercanía espiritual” a las poblaciones afectadas por recientes inundaciones y deslizamientos de tierra en varias partes del mundo. Mencionó específicamente a Portugal, Marruecos y España, haciendo un apunte especial para Grazalema en Andalucía, así como al sur de Italia, particularmente Niscemi en Sicilia. Ante la adversidad, León XIV animó a estas comunidades a “permanecer unidas y solidarias, bajo la maternal protección de la Virgen María”, ofreciendo palabras de consuelo y esperanza.
Concluyendo su mensaje, el Papa León XIV reiteró su llamado a la oración continua por la paz. Reflexionó críticamente sobre la historia, señalando que “las estrategias basadas en el poder económico y militar no generan un futuro duradero para la humanidad”. En contraste, enfatizó que “el verdadero futuro reside en el respeto mutuo y la fraternidad entre todos los pueblos”, un ideal que la Iglesia Católica promueve incansablemente. Con estas palabras de esperanza y desafío, el Sumo Pontífice deseó a todos un feliz domingo, marcando una jornada de profunda reflexión sobre los desafíos y las aspiraciones de la humanidad.








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