

El Papa León XIV saluda a los fieles durante su visita al Santuario de la Madre del Buen Consuelo, en Genazzano, donde el 7 de septiembre de 2026 celebró a la Virgen María. | Crédito: Vatican Media.
Una visita significativa a Genazzano
Durante los actos solemnes por la Natividad de María, el Papa León XIV afirmó que, a pesar de los escasos detalles biográficos que los textos sagrados ofrecen sobre la Madre de Jesús, es posible profundizar en su conocimiento a través de la contemplación interior. El Obispo de Roma presidiría la Eucaristía en la histórica Basílica Santuario de la Madre del Buen Consejo, situada en la localidad italiana de Genazzano.
Este recinto religioso, distinguido con el rango de basílica por León XIII en 1903, posee un significado especial para el actual pontífice. Cabe recordar que el Papa acudió a este santuario el 10 de mayo de 2025, apenas dos días después de su elección al trono pontificio. En su reciente desplazamiento, el Santo Padre dedicó momentos de oración ante el altar mayor y frente a la venerada efigie mariana, a la que entregó una rosa de oro adornada con tres ramas.
Detalles litúrgicos y homenajes artísticos
En el diseño de la ofrenda floral figuran grabados los blasones del propio santuario, de Martín V —primer pontífice en instituir este presente en 1431, cuyo ejemplar original se extravió durante la etapa napoleónica—, de León XIII y del actual Papa. Por su parte, la comunidad de frailes agustinos que custodia el templo entregó al sucesor de Pedro una reliquia ex ossibus del Beato Stefano Bellesini, antiguo párroco del lugar.
Asimismo, el pontífice descubrió un fresco conmemorativo donde aparece rezando ante la advocación mariana. La obra, creada por el artista Marco Innocenzi, se suma a una larga tradición de retratos que inmortalizan las visitas de distintos pontífices a lo largo de los siglos, como Urbano VIII en 1630, Pío IX en 1864, Juan XXIII en 1959 y Juan Paulo II en 1993.
La reflexión sobre el silencio de los evangelistas
Durante su homilía, León XIV encomendó a la Virgen la fragilidad del mundo actual y recordó las reflexiones del teólogo agustino Santo Tomás de Villanueva en torno al escaso eco bibliográfico que los evangelistas dedicaron a la infancia y virtudes cotidianas de María. El fraile del siglo XVI analizaba la aparente paradoja de una figura central en la redención pero discretamente retratada en los textos canónicos.
"El Evangelio según Mateo, sin embargo, parece dar la razón a Santo Tomás de Villanueva con su silencio", puntualizó el Papa al aludir a las genealogías descritas en las escrituras, donde la presencia de la Virgen reconfigura por completo el curso de la historia familiar y espiritual.
Citando nuevamente al preceptor agustino, el pontífice recordó que la gloria de la Madre de Dios reside en su propia esencia y misión fundamental: "Lo único que se me ocurre es que fue tan grata al Espíritu Santo, y que por impulso los evangelistas guardaron silencio sobre ella, por la sencilla razón de que la gloria de la Virgen, como leemos en el salmo, residía toda en ella (…)".
El papel de la oración contemplativa
Ante la falta de descripciones físicas o cronológicas detalladas en las escrituras, el Santo Padre animó a los fieles a seguir las enseñanzas del santo español y pintar en el interior del alma el perfil de una mujer dotada de gracia, prudencia y profunda devoción.
"El Espíritu Santo no la describió por escrito, sino que esperó a que la pintaras interiormente", expresó el Papa, subrayando que este ejercicio imaginativo y espiritual se materializa mediante la plegaria reflexiva.
"Queridos hermanos y hermanas, es precisamente así: en la oración contemplativa toma forma lo que el mundo no nos cuenta, pero ya existe; lo que aún es invisible, pero que en sí tiene un nuevo tipo de fuerza. No se trata de fantasía, sino de profecía. Necesitamos, en tiempos de destrucción e incertidumbre, ver la obra de Dios y servirle", recalcó.
Finalmente, el Papa León XIV concluyó su mensaje invocando la paz y pidiendo a la Madre del Buen Consejo que guíe a la humanidad en la tarea de foster y expandir la concordia en el mundo.








