Ciudad del Vaticano – El Papa León XIV enfatizó este viernes la vital importancia de la Doctrina Social de la Iglesia y el compromiso de los laicos en la construcción de una sociedad más justa, al recibir en audiencia al Consejo Directivo de la Fundación Católica. Durante el encuentro, celebrado en el Palacio Apostólico, el Santo Padre transmitió su profundo agradecimiento a los miembros de la organización por su dedicada labor en promover la participación activa de los católicos dentro del tejido social italiano, subrayando la continuidad histórica de este compromiso a lo largo de más de un siglo.
En su alocución, el Pontífice instó a los presentes a reflexionar sobre la rica trayectoria del movimiento católico en Italia, no solo como un ejercicio de memoria, sino como una fuente inagotable de inspiración para los desafíos contemporáneos. “Es fundamental valorar nuestra historia para hallar en ella la chispa que impulse nuestras acciones presentes y futuras”, afirmó el Papa León XIV. Recalcó la necesidad de “traducir hoy las intuiciones y experiencias de aquellos hombres y mujeres que, con valentía y fe inquebrantable, supieron unir su credo con un firme compromiso por la justicia social”. Esta conexión entre la fe y la acción social es un pilar fundamental de la enseñanza de la Iglesia, y su vigencia es tan palpable hoy como en sus orígenes.
La conversación del Santo Padre se adentró en las raíces históricas de esta presencia católica organizada, evocando la resonancia de la encíclica *Rerum novarum*, promulgada por su predecesor, el Papa León XIII, en 1891. Este documento magisterial, pionero en su época, fue una respuesta contundente a la “cuestión social” emergente de la Revolución Industrial, exhortando a los católicos a organizarse no solo espiritualmente, sino también en el ámbito económico para abordar las crecientes desigualdades y la precarización laboral. La *Rerum novarum* sentó las bases para el desarrollo de una vasta red de organizaciones de ayuda mutua, cooperativas y cajas rurales que florecieron en Italia y en toda Europa, constituyendo una respuesta concreta y solidaria a las necesidades de las clases trabajadoras y más vulnerables. Cientos de estas iniciativas, surgidas del espíritu cristiano de fraternidad y subsidiariedad, ofrecieron soporte económico, social y moral a millones de personas, marcando un hito en la historia de la acción social católica.
El Papa León XIV ilustró esta herencia al citar el ejemplo fundacional de la Sociedad Católica de Seguros. Nacida en 1896 en Verona, esta institución fue el fruto de la visión de un grupo de sacerdotes y laicos comprometidos que concibieron una sociedad cooperativa con una amplia base de participación popular. Su misión trascendía lo meramente financiero; se enfocaba en brindar seguridad y asistencia a las comunidades, especialmente en momentos de profunda crisis. Este esfuerzo colectivo fue crucial para “ayudar a las comunidades a superar los traumas y las devastadoras consecuencias de las dos guerras mundiales”, ofreciendo un baluarte de estabilidad y esperanza en periodos de extrema adversidad. La resiliencia y la capacidad de organización demostradas entonces sirven hoy como un modelo inspirador de cómo la fe puede movilizar recursos humanos y materiales para el bien común.
Fue precisamente sobre estas sólidas bases históricas y éticas que germinó la actual Fundación Católica. El Pontífice destacó que la institución moderna mantiene intacto el espíritu original de servicio y solidaridad, centrándose en el apoyo a las familias que enfrentan “condiciones de mayor fragilidad y marginación social”. A través de sus programas y proyectos, la Fundación desempeña un papel crucial en la promoción de la cohesión social y en la protección de los individuos más vulnerables de la sociedad italiana, contribuyendo activamente a mitigar las brechas sociales y a fomentar un entorno de mayor equidad y apoyo mutuo.
Dirigiéndose directamente a los miembros del Consejo Directivo, el Papa León XIV les extendió un llamado a perseverar con renovado vigor en su noble misión. Les animó específicamente a intensificar sus esfuerzos en la formación de los jóvenes, reconociendo en las nuevas generaciones la clave para el futuro del compromiso social católico. Asimismo, expresó su gratitud por la participación de la Fundación en el Festival de la Doctrina Social, un evento que goza de gran aprecio y que, según recordó el Santo Padre, “apreciaba mucho el Papa Francisco”, subrayando la relevancia continua de esta plataforma para el diálogo y la reflexión sobre los principios sociales de la Iglesia.
Al concluir su discurso, el Papa León XIV impartió una última exhortación, invitándolos a cultivar siempre un “estilo evangélico” en todas sus iniciativas. Esta recomendación subraya la necesidad de una profunda coherencia entre los objetivos nobles que persiguen –la justicia, la caridad, la solidaridad– y los medios y herramientas que emplean para alcanzarlos. Un estilo evangélico implica transparencia, humildad, servicio desinteresado y una constante atención a la dignidad de cada persona, asegurando que la forma en que se realiza la misión sea tan íntegra y edificante como la misión misma. La Iglesia, a través de sus enseñanzas sociales, reitera que el fin no justifica los medios, y que la búsqueda de la justicia debe ir acompañada siempre por métodos que reflejen los valores del Evangelio.




