Ciudad del Vaticano – El Papa León XIV ha elevado un urgente llamado a la comunidad internacional para brindar apoyo y oración a las decenas de miles de familias afectadas por las severas inundaciones que azotan el norte de Colombia, con especial énfasis en el departamento de Córdoba. Su Santidad, desde el corazón de la Iglesia, expresó su profunda solidaridad y exhortó a una acción concertada para mitigar el sufrimiento de los damnificados por esta catástrofe natural.
La petición del Sumo Pontífice se realizó este miércoles, al término de su Audiencia General semanal en el Aula Pablo VI. En un mensaje cargado de compasión, el Papa León XIV recordó que la Iglesia celebra hoy la Jornada Mundial del Enfermo, un contexto que propició una conexión directa con el dolor y la vulnerabilidad que experimentan las poblaciones en Colombia. Confiando “a todos, especialmente a los enfermos y a sus familiares, a la protección maternal de la Santísima Virgen María”, extendió su amparo también a las víctimas de la tragedia fluvial.
“Bajo su amparo también encomiendo a las víctimas y a todos los afectados por las graves inundaciones en Colombia, mientras exhorto a toda la comunidad a sostener con la caridad y la oración a las familias damnificadas”, declaró el Santo Padre, subrayando la dualidad del auxilio que, desde la perspectiva de la fe, debe incluir tanto el apoyo material como la intercesión espiritual. Este pronunciamiento pontificio subraya la preocupación del Vaticano por las crisis humanitarias globales y la capacidad de la Iglesia Católica para movilizar redes de ayuda y conciencia ante emergencias de esta magnitud.
La situación en el norte de Colombia es crítica. Durante las últimas semanas, un régimen de lluvias torrenciales, inusual por su intensidad y persistencia, ha provocado un desbordamiento masivo de ríos y quebradas, transformando extensas áreas en paisajes anegados. El departamento de Córdoba ha sido el epicentro de esta emergencia, reportando aproximadamente 140.000 personas directamente afectadas. Estas cifras no solo representan individuos, sino hogares destruidos, cultivos perdidos, medios de vida arruinados y una infraestructura dañada que tardará meses en recuperarse. Las inundaciones han forzado la evacuación de miles de personas, quienes han tenido que abandonar sus pertenencias, buscando refugio en albergues temporales o en casa de familiares y amigos, enfrentando la incertidumbre del retorno y la reconstrucción.
En medio de la adversidad, la respuesta de la comunidad local y las autoridades ha sido inmediata. En Montería, la capital de Córdoba, la Catedral se convirtió en un faro de esperanza y consuelo. Allí, se celebró una emotiva Misa en memoria de las 18 personas que, lamentablemente, perdieron la vida a causa de las inundaciones, y en solidaridad con todos los damnificados. Este acto litúrgico sirvió como un momento de unidad y oración colectiva, un espacio para que las familias encuentren fortaleza y resiliencia en la fe, ante la magnitud de la tragedia.
La Gobernación de Córdoba, por su parte, ha mantenido una comunicación constante y transparente sobre las acciones implementadas para asistir a la población. A través de sus canales oficiales, incluyendo la red social X (anteriormente Twitter), ha expresado el sentir colectivo y la necesidad de unión. “Hoy elevamos una oración desde lo más profundo de nuestros corazones por nuestro departamento de Córdoba. Que la fuerza de la unión y la esperanza iluminen a cada familia afectada, y que la solidaridad de todos sea el abrazo que nos ayude a salir adelante”, publicó la entidad, haciendo eco de un sentimiento que resuena en cada rincón del territorio.
Además de las campañas de sensibilización y recolección de ayuda, la Gobernación ha coordinado el despliegue de recursos logísticos y humanos vitales. Miembros de las Fuerzas Militares de Colombia, en una operación de emergencia, han sido movilizados a los corregimientos más golpeados. Un ejemplo destacado es el Batallón de Ingenieros de Atención y Prevención de Desastres N.º 81, que ha estado activo en el corregimiento La Madera de San Pelayo, realizando complejas operaciones de rescate y evacuación para liberar a familias atrapadas en sus viviendas inundadas. Esta labor crucial no solo implica el traslado seguro de personas, sino también el soporte en la gestión de la emergencia, la distribución de víveres y la evaluación de daños en zonas de difícil acceso.
La magnitud de las inundaciones en Córdoba y en otras zonas del norte colombiano representa un desafío significativo a largo plazo. La recuperación requerirá un esfuerzo coordinado y sostenido entre el gobierno, las organizaciones humanitarias, la Iglesia y la sociedad civil. La reconstrucción de hogares, la rehabilitación de tierras agrícolas y la implementación de medidas preventivas más robustas serán esenciales para que estas comunidades puedan recuperar la normalidad y fortalecer su resiliencia frente a futuros fenómenos climáticos extremos.
El llamado del Papa León XIV trasciende las fronteras, uniendo la preocupación pastoral con la urgencia humanitaria. Su mensaje es un recordatorio poderoso de la interconexión global y la responsabilidad compartida de asistir a aquellos que enfrentan la devastación, reafirmando que, en tiempos de crisis, la solidaridad se convierte en el pilar fundamental para la esperanza y la reconstrucción.







