24 septiembre, 2026

Crédito: Daniel Ibáñez / EWTN News

Desde las históricas apariciones marianas presenciadas por Santa Bernardita Soubirous en 1858, el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes se ha consolidado como uno de los destinos de peregrinación católica más concurridos y emblemáticos del planeta. Este fin de semana, la historia de este recinto sagrado sumará un nuevo capítulo cuando el papa León XIV pise sus instalaciones.

Con esta visita, el actual pontífice se convertirá en el tercer sucesor de Pedro en peregrinar formalmente a este enclave francés. Los antecedentes directos corresponden a San Juan Pablo II, quien acudió en dos ocasiones, y a Benedicto XVI, que celebró allí un histórico jubileo.

La profunda huella de San Juan Pablo II en el santuario mariano

La relación de San Juan Pablo II con este centro de fe quedó marcada por dos visitas de gran trascendencia espiritual. La primera tuvo lugar los días 14 y 15 de agosto de 1983, periodo en el que el pontífice polaco recorrió la Gruta de Massabielle, guio el rezo del Santo Rosario, encabezó la procesión con antorchas y ofició una multitudinaria Eucaristía por la festividad de la Asunción, además de mantener encuentros cercanos con jóvenes, religiosos y enfermos.

En aquella ocasión, el Papa definió al santuario como una “fuente donde la conciencia se hace o vuelve a hacerse límpida” y se refirió a los enfermos calificándolos como “preciosos colaboradores de Cristo” en la tarea redentora.

Dos décadas más tarde, exactamente del 14 al 15 de agosto de 2004, el Pontífice regresó para conmemorar los 150 años del dogma de la Inmaculada Concepción. Aquel desplazamiento se convirtió en su último viaje internacional fuera de Italia, una travesía realizada en condiciones de salud sumamente delicadas. Durante esa estancia, participó activamente en los actos litúrgicos y, antes de emprender su retorno, dejó un mensaje inolvidable para los fieles en la Gruta de Massabielle: “¡Sean hombres y mujeres libres! Defiendan su libertad”.

Benedicto XVI y su estancia en el enclave de espiritualidad

Por su parte, el papa Benedicto XVI cumplió con su única peregrinación oficial del 12 al 15 de septiembre de 2008, en el marco de su viaje apostólico a territorio francés motivado por el sesquicentenario de las apariciones marianas.

Durante su primera jornada en el complejo religioso, el Papa alemán rezó en la gruta y guio la procesión de antorchas, definiendo al lugar como “un lugar de luz” caracterizado por la “comunión, esperanza y conversión”. Asimismo, animó a los asistentes a simplificar su vivencia de la fe asegurando que “Basta con amar”.

En los días posteriores, Benedicto XVI presidió la Misa central del jubileo, visitó el antiguo hospicio donde la joven Bernardita recibió su primera comunión y celebró una Eucaristía específica destinada al consuelo de los enfermos. En su homilía, subrayó que la sonrisa de la Virgen representa una “fuente de esperanza inquebrantable” para quienes atraviesan situaciones de sufrimiento físico o espiritual.

Las expectativas ante la llegada de León XIV

Durante su pontificado, el papa Francisco desarrolló una agenda de viajes que incluyó diversas ciudades francesas como Estrasburgo en 2014, Marsella en 2023 y Córcega en 2024, sin llegar a incluir en sus itinerarios a París, Metz ni el propio santuario de Lourdes. Esta ausencia prolongada explica la enorme expectación generada ante la inminente llegada del papa León XIV.

El programa oficial indica que el Pontífice aterrizará el sábado 26 por la tarde para dirigirse directamente a la Gruta de las apariciones y elevar una oración. Posteriormente, la jornada del domingo contemplará reuniones con el episcopado francés, una solemne Misa en la amplia pradera exterior y un encuentro con los peregrinos y trabajadores del Accueil Notre-Dame, una estructura sanitaria especializada en la atención a personas con diversidad funcional y dolencias graves.

Las actividades concluirán con el tradicional rezo del Rosario y la emblemática procesión mariana de antorchas, un acto multitudinario que convoca tradicionalmente a miles de fieles procedentes de los cinco continentes.

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