30 julio, 2026

**Castel Gandolfo, 29 de julio de 2026** – En una jornada marcada por la espiritualidad y la expresión artística, el Papa León XIV presidió hoy el emotivo encuentro de oración y fraternidad “Cántico de la Paz”. Celebrado en el pintoresco Borgo Laudato Si’, ubicado en los idílicos jardines de las Villas Pontificias de Castel Gandolfo, el evento congregó a destacados músicos y jóvenes de diversas latitudes en un mensaje unificado de esperanza y armonía. Junto al célebre tenor italiano Andrea Bocelli, el Pontífice enfatizó el profundo vínculo entre la belleza musical y el anhelo humano de lo divino, así como la urgente necesidad de la paz en el mundo.

Durante su alocución, el Papa León XIV subrayó la trascendencia de la música como un puente hacia la trascendencia. “La belleza de la música nos invita a encontrarnos con Aquel que es la belleza misma”, afirmó el Santo Padre, resonando con el sentimiento de los presentes que acababan de ser testigos de un recital conmovedor. Este encuentro se enmarcó en las conmemoraciones del octavo centenario de la muerte de San Francisco de Asís, una figura que, a lo largo de los siglos, ha encarnado la paz y la conexión profunda con la creación divina.

El programa, una iniciativa conjunta del Centro de Alta Formación Laudato Si’ y la Fundación Andrea Bocelli, contó con la destacada participación del tenor y de las voces del coro ABF Voices. Este ensamble juvenil, compuesto por talentos provenientes de Uganda, Tierra Santa e Italia, ofreció una vibrante demostración de la capacidad de la música para trascender fronteras culturales y geográficas.

Dirigiéndose directamente a los jóvenes integrantes del coro, León XIV les transmitió un mensaje de cercanía y afecto. “Sepan también que el Santo Padre los ama y reza por ustedes, por sus familias y por sus países”, expresó, conmoviendo a los presentes y reafirmando el compromiso de la Iglesia con las nuevas generaciones. Previamente, el Pontífice había extendido su gratitud a Andrea Bocelli y al coro por su dedicación y esfuerzo en la preparación del recital, así como una felicitación especial a sus directores por la maestría en la dirección.

León XIV reflexionó sobre la naturaleza intrínseca de la música, destacando su poder unificador. “La música tiene la extraordinaria capacidad de reunir diferentes voces al unísono, donde cada una aporta algo único al conjunto”, señaló el Papa. En esta perspectiva, el coro se erige como un “símbolo ideal de armonía y cooperación”, una metáfora viva de cómo la diversidad puede confluir en una unidad enriquecedora.

Un elemento central del mensaje del Papa fue la invocación a la paz. El líder de la Iglesia Católica elevó una ferviente plegaria para que la concordia y la serenidad prevalezcan “en todos aquellos lugares del mundo que continúan sufriendo por la violencia”. Este llamado resonó con particular fuerza en un contexto global marcado por conflictos, enfatizando el rol de la fe y la fraternidad como antídotos contra la división y el sufrimiento.

Profundizando en la dimensión espiritual, el Papa León XIV expuso cómo las Sagradas Escrituras y la liturgia eclesiástica aluden a “coros de ángeles y santos” para describir la inmensa alegría del cielo. Esta expresión, explicó, no se refiere a un canto literal incesante, sino a la unidad en el amor que permite contemplar a Dios y hallar en Él la plenitud de la felicidad.

El Santo Padre invitó a los jóvenes a una introspección sobre su experiencia musical: “Mientras cantaban, ¿se dieron cuenta de cómo la música nos llevó a todos a experimentar algo nuevo, algo más grande de lo que cualquiera de nosotros podría crear por sí solo?”. Esta experiencia, afirmó, es la esencia de la belleza, la cual “abre ante nosotros un nuevo horizonte y despierta en nuestro interior el deseo de salir al encuentro de ese horizonte”. Al emprender este camino, no se descubre meramente un concepto, sino a “Alguien”: “Nos encontramos con Dios, nuestro Creador”.

Para finalizar, el Pontífice alentó a los jóvenes a perseverar en el cultivo de los dones que han recibido, permitiendo que estos talentos los guíen hacia lo divino, pues “Él es todo lo que buscamos en la vida, el único que puede calmar nuestros corazones inquietos”. Recordó además que “han sido hechos para grandes cosas y que este mundo no basta para saciar su sed de sentido y felicidad”.

Finalmente, León XIV expresó su reconocimiento a la Fundación Andrea Bocelli por su valiosa labor en apoyo a jóvenes que enfrentan desventajas educativas y sociales. Destacó cómo, “a través del poder de la música, contribuyen a la misión de la Iglesia de promover el desarrollo integral de cada persona humana y servir al bien común”, clausurando un encuentro que reafirmó el poder transformador de la música y la fe en la búsqueda de la paz y la plenitud humana.

Nuevos