El papa Francisco ha orquestado una significativa reestructuración en la jerarquía católica de Pakistán, con dos nombramientos clave que han generado un abanico de reacciones entre la comunidad de fieles. El 10 de marzo, la Oficina de Prensa de la Santa Sede anunció la designación de Monseñor Khalid Rehmat, OFM Cap, como el nuevo Arzobispo de Lahore, y la reubicación de Monseñor Sebastian Francis Shaw en el Vicariato Apostólico de Quetta. Esta decisión es particularmente notable para Shaw, quien regresa a un cargo de liderazgo eclesiástico tras más de un año de ausencia por acusaciones de mala conducta y controversias que habían ensombrecido su anterior ministerio.
La noticia de estos cambios ha sido recibida con sentimientos encontrados a lo largo del país. Por un lado, líderes eclesiásticos como Monseñor Samson Shukardin, Obispo de Hyderabad y presidente de la Conferencia Episcopal de Pakistán, expresaron su optimismo. En declaraciones del 11 de marzo, Shukardin dio la bienvenida a ambas designaciones, destacando la trayectoria de Monseñor Rehmat. “Los capuchinos poseen una larga historia de servicio en la diócesis católica más poblada del país. La asignación de un obispo de su propia orden será una bendición”, afirmó Shukardin, refiriéndose al arzobispo electo Rehmat, miembro de la orden franciscana capuchina. Subrayó, además, el valioso aporte de Rehmat en Lahore, incluyendo su rol como editor de la revista diocesana bimestral *Catholic Naqeeb* durante tres años.
Respecto a la reasignación de Monseñor Shaw a Quetta, Shukardin la consideró igualmente positiva, interpretándola como una resolución a la incertidumbre que rodeaba al prelado. “La confusión en torno a Shaw ha sido clarificada con su reincorporación a una jurisdicción católica. La rendición de cuentas es fundamental para la Iglesia en Pakistán en este momento, ya que orienta la visión pastoral. No podemos comprender plenamente a la Iglesia si no acompañamos a Roma”, enfatizó el presidente de la Conferencia Episcopal, sugiriendo un respaldo a la decisión vaticana como un paso hacia la claridad y la gobernanza eclesiástica.
Sin embargo, el retorno de Monseñor Shaw a un puesto activo no ha disipado todas las dudas, especialmente entre aquellos que vivieron de cerca las circunstancias de su anterior destitución. La ausencia de Shaw de su cargo como Arzobispo de Lahore se produjo en un contexto de serias acusaciones que incluían mala conducta sexual e irregularidades financieras. Durante su período de inactividad, que se inició tras el nombramiento de un administrador apostólico, Shaw residió en una casa de los Frailes Franciscanos Menores Custodios en Karachi.
Fuentes eclesiásticas cercanas al caso indicaron que su relevo fue el resultado de dos investigaciones independientes cuyas conclusiones fueron remitidas al Vaticano. Además de las acusaciones más recientes, el ministerio de Shaw había sido objeto de críticas previas, como en 2017, cuando permitió que Maryam Nawaz, hija del exprimer ministro Nawaz Sharif y actual ministra principal de Punjab, pronunciara un discurso político en la Catedral de Lahore durante una campaña electoral, un hecho que generó desaprobación en diversos sectores.
La prolongada incertidumbre sobre el estatus de Shaw durante su ausencia generó inquietud tanto en el clero como entre los laicos. Su nombre fue omitido de la Plegaria Eucarística, aunque sus imágenes permanecieron en parroquias y medios diocesanos. Un funcionario de la Arquidiócesis de Lahore, que prefirió mantener el anonimato, cuestionó la lentitud en la resolución de su situación. “Si el obispo era inocente, ¿por qué la demora, la propaganda y el traslado?”, preguntó el funcionario, expresando frustración por la falta de una declaración oficial o justificación clara que pudiera haber restaurado la confianza. Para este crítico, el traslado a Quetta, en lugar de una reinstauración en Lahore, parece ser “principalmente una medida para salvar las apariencias”, sin abordar completamente las “pérdidas económicas” y la “confusión” persistente.
Rojar Randhawa, un exfuncionario de Caritas Pakistán en Lahore y conocido por sus críticas a la arquidiócesis, describió los recientes acontecimientos como un “simple cambio de caras”. Instó a los líderes de la Iglesia a combinar los ajustes administrativos con una profunda reflexión y una verdadera rendición de cuentas. “La transparencia no es una amenaza para la Iglesia; es un camino hacia la verdad y la credibilidad”, afirmó Randhawa, subrayando la necesidad de “recuperar la confianza mediante el diálogo, la escucha y la cercanía pastoral, especialmente para las comunidades marginadas y que sufren”.
**Perfiles de los Líderes Eclesiásticos**
El **Arzobispo-electo Khalid Rehmat**, de 55 años, nació en 1968 en Mianwali, Diócesis de Islamabad-Rawalpindi. Hizo sus votos solemnes para la Orden de Frailes Menores Capuchinos en 2007 y fue ordenado sacerdote al año siguiente. En 2021, fue nombrado Vicario Apostólico de Quetta, recibiendo la consagración episcopal ese mismo año. Rehmat ha desempeñado un papel activo en la Conferencia Episcopal de Pakistán, presidiendo las comisiones de Vida Consagrada, Evangelización y Obras Misionales Pontificias, y fue un delegado en el Sínodo de la Sinodalidad, destacando su compromiso con la vida de la Iglesia.
Por su parte, el **Arzobispo Sebastian Francis Shaw**, de 68 años, nació en 1956 en el pueblo de Padri-Jo-Goth, provincia de Sindh, dentro de la Diócesis de Hyderabad. Fue ordenado sacerdote en 1991. Su trayectoria episcopal comenzó en 2009 con su nombramiento como obispo titular de Tino y obispo auxiliar de Lahore. Asumió como administrador apostólico en 2010 y fue nombrado arzobispo metropolitano en 2013. Shaw también ha presidido importantes comisiones dentro de la Conferencia Episcopal, incluyendo las de Diálogo Interreligioso, Familia, Educación y Cáritas.
**Un Vistazo a las Jurisdicciones Eclesiásticas**
La **Arquidiócesis de Lahore**, ahora bajo el liderazgo de Monseñor Rehmat, es la diócesis católica más grande y poblada de Pakistán, con aproximadamente 577.000 fieles. Fundada en 1886, tiene una rica historia; fue dirigida por capuchinos belgas desde su origen hasta 1975. Por otro lado, el **Vicariato Apostólico de Quetta**, al que se traslada Monseñor Shaw, es la jurisdicción más extensa geográficamente en Pakistán, aunque también la más pobre, con 33.388 católicos. Esta región es atendida principalmente por los Oblatos de María Inmaculada.
Estos nombramientos marcan un nuevo capítulo para la Iglesia Católica en Pakistán, enfrentada al desafío de equilibrar la autoridad eclesiástica con las crecientes demandas de transparencia y responsabilidad pastoral en un contexto de fe vibrante y expectativas diversas.




