26 marzo, 2026

Costa Rica se prepara para una cita crucial con las urnas el próximo 1 de febrero, cuando aproximadamente 3.7 millones de ciudadanos están llamados a elegir a su nuevo presidente, dos vicepresidentes y los 57 diputados que conformarán la Asamblea Legislativa. Este proceso electoral se desarrolla en un escenario complejo, marcado por el legado de la administración saliente y una serie de desafíos económicos, sociales y de seguridad que dominarán la agenda del próximo gobierno.

El panorama político actual se caracteriza por la presencia de una veintena de aspirantes a la presidencia, entre los cuales, según análisis de expertos, destacan tres figuras prominentes. Laura Fernández Delgado, candidata del oficialista partido Pueblo Soberano, llega con la experiencia de haber servido como exministra de la Presidencia. Álvaro Ramos Chaves, abanderado del Partido Liberación Nacional (PLN), es reconocido por su gestión previa al frente de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS). Finalmente, Claudia Vanessa Dobles Camargo, quien representa a la coalición Agenda Ciudadana, aporta el perfil de ex primera dama. La elección del nuevo mandatario no solo definirá el rumbo del Poder Ejecutivo, sino que también será determinante para la gobernabilidad, dada la fragmentación actual del congreso, donde el partido en el gobierno cuenta con solo ocho escaños. Esto subraya la necesidad imperativa de construir amplias coaliciones y consensos para avanzar en la agenda legislativa.

**Un Balance Económico Positivo y un Clima Social Tenso**

El análisis del legado de la administración del presidente Rodrigo Chaves revela un desempeño económico que ha sido calificado positivamente por algunos sectores. Luis Fernando Calvo, director del Instituto Tomás Moro y experto en Doctrina Social de la Iglesia, resaltó en recientes declaraciones a EWTN Noticias que el país ha mostrado una “gestión económica favorable”, con una notoria disminución de los índices de desempleo y pobreza. Datos del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) indican que, desde 2022, la tasa de desempleo ha descendido de un 12% a un 6.9%, resultando en la creación de más de 121 mil puestos de trabajo en los últimos dos años.

No obstante, Calvo también señaló que la misma administración deja un “ambiente de crispación social”. Este clima ha sido alimentado por disputas recurrentes con diversos actores sociales, incluyendo la Iglesia Católica. Un episodio destacado fue el debate sobre una iniciativa para subastar frecuencias de radio y televisión, que llevó a un desencuentro público con Monseñor José Rafael Quirós, Arzobispo de San José. Estos episodios han contribuido a un entorno de polarización que el próximo gobierno deberá gestionar con habilidad.

**La Agudización de la Crisis de Seguridad Ciudadana**

Uno de los desafíos más urgentes y preocupantes que heredará la futura administración es el aumento exponencial de la inseguridad ciudadana. Calvo enfatizó que Costa Rica ha experimentado “niveles altos e importantes de violencia en las calles”, un fenómeno ampliamente atribuido al avance del narcotráfico y el crimen organizado.

Las cifras son alarmantes. Michael Soto Rojas, director interino del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), informó que el país cerró el año pasado con un récord de 873 homicidios, de los cuales un preocupante 78% fue cometido con armas de fuego. Esta escalada violenta ha posicionado a Costa Rica en el radar internacional, como lo evidenció un informe reciente del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, que identificó al país como un punto estratégico de transbordo global de cocaína, con rutas disputadas por poderosas bandas criminales. Ante este panorama, la preocupación por la seguridad es, sin duda, una de las prioridades más sentidas por la sociedad costarricense.

**El Debate en Torno a la Vida y la Familia**

La posición de los candidatos en temas relacionados con la defensa de la vida y la familia constituye otro eje importante de estas elecciones, aunque ha recibido menos atención pública de la esperada. Sadie Morgan, presidenta de Médicos por la Vida en Costa Rica, ofreció una perspectiva sobre las posturas de los principales contendientes en una entrevista con EWTN.

Laura Fernández Delgado ha manifestado consistentemente su adhesión a principios provida en diversos foros. Morgan anticipa que su eventual gobierno podría dar continuidad a políticas impulsadas por la actual administración, como el retiro de guías de educación sexual calificadas de “ideologizadas”, la limitación del uso de la bandera LGBTI en espacios oficiales y el endurecimiento de las causales para el aborto terapéutico.

En contraste, Álvaro Ramos Chaves ha mantenido una postura menos definida en estos temas. La presidenta de Médicos por la Vida señala que Ramos “no ha dado a conocer con firmeza” su posición, sugiriendo que su ubicación en las encuestas podría haber influido en una aproximación más cautelosa.

Por su parte, Claudia Dobles Camargo, a quien Morgan sitúa en la izquierda política, ha expresado un “abierto apoyo a lo que es el aborto”. Esta postura se enmarca, según Morgan, en el discurso de los “derechos sexuales”, un término que la experta considera un eufemismo para referirse a la capacidad de la mujer para decidir sobre la vida de su hijo. Morgan lamentó que, en términos generales, la defensa de la vida no haya ocupado un lugar más central en las plataformas de los candidatos, al tiempo que advirtió sobre la persistente influencia de organismos internacionales que “siguen presionando para la aprobación de normas contrarias a la vida y la familia”.

**Abstencionismo: Un Desafío para la Democracia**

Más allá de las propuestas y los debates, el proceso electoral enfrenta un desafío estructural: el abstencionismo, particularmente entre la población joven. Luis Fernando Calvo atribuye este fenómeno a un “agotamiento del sistema democrático costarricense” y a una creciente “desafección con la democracia” en general.

Los datos de las elecciones presidenciales de 2022, que llevaron al actual mandatario al poder, son elocuentes: 1.418.062 ciudadanos habilitados para votar no acudieron a las urnas, lo que representó el nivel de abstención más alto en la historia del país, cercano al 40%. Este panorama sugiere una crisis de legitimidad y participación que la próxima administración deberá abordar.

En este contexto de retos multifacéticos –desde la consolidación económica hasta la contención de la violencia, pasando por el debate sobre valores fundamentales y la revitalización de la participación democrática–, las próximas elecciones se perfilan como un momento definitorio para Costa Rica. Calvo concluyó con una advertencia: “Son elecciones muy importantes en donde hay que tomar decisiones con sabiduría”, un llamado a la reflexión y al ejercicio consciente del voto.

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