En un significativo encuentro celebrado en el Vaticano el pasado 18 de marzo, el Abad Thomas Georgeon, líder de la emblemática Abadía de Nuestra Señora de la Trappe en Normandía, Francia, fue recibido en audiencia privada por Su Santidad, el Papa León XIV. A pesar de la reciente noticia sobre la posible clausura de la histórica abadía traída a colación por los medios, la conversación entre el Pontífice y el Abad se centró primordialmente en el profundo testimonio de los mártires de Argelia, un tema de gran resonancia espiritual y eclesial.
La Abadía de La Trappe, considerada la cuna de la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia, comúnmente conocida como Orden Trapense, ha sido un faro de vida monástica durante siglos. Sin embargo, la comunidad de aproximadamente 20 religiosos, asentada en Soligny-la-Trappe, al noroeste de Francia, anunció el 11 de marzo que evalúa la posibilidad de cesar sus operaciones en 2028. Esta eventual decisión marcaría el fin de una era para una institución con raíces profundas en la espiritualidad europea. Si bien el Abad Georgeon aclaró que, por el momento, el monasterio no está a la venta ni ha cerrado sus puertas definitivamente, el foco de su diálogo con el Santo Padre trascendió las preocupaciones coyunturales de su propia comunidad.
La audiencia papal tuvo como eje central la perenne relevancia de los mártires de Argelia, cuyo martirio fue reconocido por el Papa Francisco en 2018, culminando con su beatificación en Orán ese mismo año. Entre estos 19 mártires se encuentran siete monjes cistercienses franceses, trágicamente asesinados en Tibhirine por un grupo extremista islámico a finales del siglo XX. El Abad Georgeon, quien ejerce como postulador de la causa de canonización de los monjes de Tibhirine, compartió con el Papa León XIV los avances más recientes en la promoción de su legado, coincidiendo con el trigésimo aniversario de su martirio.
El contexto de este diálogo adquiere un matiz especial para el Pontífice. La Iglesia Católica conmemora la memoria litúrgica de estos mártires el 8 de mayo, fecha que curiosamente coincide con el día en que Su Santidad León XIV fue elegido Obispo de Roma. Además, Argelia es la tierra natal de San Agustín, una figura seminal cuya espiritualidad ha sido una fuente de inspiración y guía para el Santo Padre a lo largo de su pontificado.
Durante la audiencia, el Abad Georgeon detalló diversas iniciativas destinadas a preservar y difundir el testimonio de fe de estos hombres y mujeres. Entre ellas, se destacó la reciente publicación de dos volúmenes que compilan los escritos de los monjes de Tibhirine, un esfuerzo conjunto del Comité Científico integrado por el propio Abad de La Trappe, Marie-Dominique Minassian, Monseñor Claude Rault y el Padre Jean Jacques Pérennès. Los miembros de este comité también tuvieron la oportunidad de presentar sus respetos al Pontífice.
Asimismo, el Abad informó a Su Santidad sobre la creación de una cátedra dedicada a los 19 mártires en la prestigiosa Universidad de Friburgo, en Suiza, un paso significativo para la profundización académica y teológica de su legado. Otro punto relevante fue el extraordinario éxito de la exposición itinerante “Chiamati due volte” (Llamados dos veces), que ha recorrido importantes ciudades como Rímini, Nueva York, París, Buenos Aires y Roma, cautivando audiencias y transmitiendo el mensaje de los mártires a escala global.
El Abad Georgeon enfatizó la imperativa actualidad del mensaje de estos mártires: “Esta vasta diseminación es testimonio de que el mensaje de paz de los monjes de Tibhirine, y en un sentido más amplio de los 19 mártires de Argelia, es de una importancia vital en un mundo lacerado por conflictos y violencia”. La conversación también abordó la organización de conferencias internacionales en diversos idiomas, incluyendo un evento programado para julio en la Universidad de Oxford, consolidando así una red global de reflexión y difusión.
De manera más personal, el Pontífice y el Abad Georgeon reflexionaron sobre la inspiración que estas figuras, que entregaron sus vidas por odio a la fe, pueden ofrecer a Su Santidad. En particular, se mencionaron las dos beatas agustinianas Esther y Caridad, figuras que, según el Abad, son “profundamente conocidas” por el Papa León XIV.
Para el Abad Thomas Georgeon, este primer encuentro con el Papa León XIV fue “una hermosa oportunidad de evidenciar que el trabajo en torno al legado y al mensaje de los 19 mártires es, ante todo, una labor en equipo, de individuos verdaderamente apasionados y deseosos de transmitir esta herencia”. El encuentro también sirvió para dialogar sobre el próximo viaje apostólico que el Papa realizará a Argelia en el mes de abril, lo que subraya la continua relevancia de la región y sus mártires en la agenda de la Santa Sede.
Este encuentro en el corazón de la cristiandad no solo arrojó luz sobre el futuro incierto de una abadía histórica, sino que, de forma más trascendente, reafirmó el compromiso de la Iglesia Católica con la memoria y el mensaje universal de paz y testimonio de fe de los mártires de Argelia, cuya historia sigue inspirando esperanza en tiempos de desafío global.




