6 marzo, 2026

El Arzobispo de Mérida-Badajoz, monseñor José Rodríguez Carballo, ha levantado la voz enérgicamente en defensa de la asignatura de Religión Católica en el sistema educativo español, denunciando lo que califica como “presiones” y “ataques” por parte de colectivos laicistas. Su pronunciamiento llega en un momento de contraste, ya que, si bien la opción por esta materia ha experimentado un notable crecimiento en la comunidad de Extremadura, también se ha reactivado una campaña sostenida que busca su erradicación de las aulas públicas y concertadas.

En una reciente comunicación titulada “La enseñanza de Religión”, monseñor Rodríguez Carballo destacó el “aumento considerable” de estudiantes que eligen la asignatura de Religión en los colegios de Extremadura, una comunidad autónoma situada al oeste del país. Específicamente, las cifras revelan un salto significativo: 4.800 alumnos optaron por esta materia en el curso actual, frente a los 2.315 del periodo anterior. Este incremento, según el prelado, se debe a la corrección de una “discriminación” que afectaba a los alumnos de Bachillerato. Hasta el curso pasado, aquellos que decidían no cursar Religión carecían de una asignatura alternativa, haciendo que la no elección resultara más ventajosa para algunas familias. La introducción de una materia sustitutiva ha equilibrado la balanza, permitiendo una decisión más equitativa por parte de los estudiantes y sus familias.

A pesar de este panorama positivo en Extremadura, el Arzobispo ha alertado sobre lo que denomina “un nuevo ataque” contra la asignatura. Se refiere a la campaña anual “Por una escuela pública y laica. Religión fuera de la escuela”, impulsada por diversas organizaciones sociales, sindicales y políticas de corte laicista. Esta iniciativa, con una trayectoria de más de tres décadas, busca consolidar la laicidad en el sistema educativo español. Sus promotores argumentan que su objetivo primordial es “lograr la plena implantación del principio de laicidad en el sistema educativo, a fin de preservar la libertad de conciencia del alumnado y la no segregación por motivos ideológicos o culturales en el ámbito escolar”.

Las reivindicaciones de estas plataformas son claras y contundentes. Exigen “sacar la religión confesional de la enseñanza”, poniendo fin a la “financiación pública del adoctrinamiento religioso”. Asimismo, demandan la “eliminación progresiva de los conciertos educativos”, un sistema mediante el cual el Estado subvenciona centros privados, muchos de ellos de carácter religioso. Un punto central de su propuesta es la derogación de los acuerdos entre el Estado español y la Santa Sede. Argumentan que estos pactos constituyen la base “legal” de los privilegios actuales de la Iglesia Católica en el ámbito educativo, a pesar de lo que describen como “un progresivo rechazo social y político a sus contenidos antidemocráticos”.

Frente a estas demandas, monseñor Rodríguez Carballo contrapone la realidad de la elección mayoritaria de la asignatura de Religión a nivel nacional. Subraya que “casi tres millones de alumnos”, lo que representa más del 56% del total, optan por la Religión Católica en todas las etapas del sistema educativo español, desde Educación Infantil hasta Bachillerato, abarcando centros públicos, privados y concertados. Ante este respaldo mayoritario, el Arzobispo es enfático: “En cuanto Iglesia no podemos silenciar estos ataques a la enseñanza de la Religión en los colegios públicos y privados”.

La defensa del prelado se ancla en los derechos fundamentales. Se compromete a seguir protegiendo la libre elección de la enseñanza de la religión católica, entendida como un “derecho que tienen los padres”, así como el derecho a la libertad religiosa, ambos principios fundamentales recogidos y garantizados por la Constitución Española. Esta postura subraya la convicción de que la elección de la formación religiosa es una prerrogativa de las familias, no del Estado.

Más allá de la legalidad, monseñor Rodríguez Carballo profundiza en lo que, a su juicio, aporta la enseñanza de la Religión. “La escuela pública debe ser un reflejo de la sociedad, acogiendo la diversidad religiosa y cultural, no un espacio laico que excluya la fe”, afirmó. Argumenta que, en una sociedad cuyas raíces se hunden en los pilares del humanismo cristiano, es “fundamental” que los padres opten por la asignatura de Religión, especialmente en un contexto donde “parte de la juventud adolece de una falta de valores”. Destacó que esta materia no solo transmite conocimientos sobre la fe, sino que también contribuye a la formación de valores sociales, culturales y éticos, fomentando el respeto, la responsabilidad y un desarrollo integral en el alumnado.

El Arzobispo de Mérida-Badajoz reafirmó “el derecho de los padres a elegir la formación que deseen para sus hijos y la obligatoriedad de que los centros garanticen la posibilidad de la enseñanza religiosa para todos los que la pidan”. En su mensaje, en nombre de la Iglesia Católica, expresó un profundo agradecimiento “a los padres su opción por la enseñanza de la religión para sus hijos”. Este episodio marca un nuevo capítulo en el persistente debate sobre el modelo educativo en España y el papel de la religión en las aulas, una discusión que continúa generando posturas firmes y encontradas en el panorama social y político del país.

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