Un viaje cultural a Tailandia para un grupo de estudiantes de último año de secundaria de The Heights School en Potomac, Maryland, se transformó inesperadamente en una odisea de varios días en Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos. Los 18 alumnos y dos profesores acompañantes quedaron varados en el corazón de Oriente Medio a finales de febrero de 2026, atrapados por la repentina escalada de hostilidades entre Irán, Israel y Estados Unidos, que forzó el cierre de aeropuertos y espacios aéreos regionales.
La expedición, parte de los “Crescite Trips” anuales de la escuela, que buscan enriquecer la formación de los alumnos, había partido el 27 de febrero. Su itinerario incluía una breve escala de dos horas en Abu Dabi después de un vuelo transoceánico. Sin embargo, lo que se esperaba fuera una parada rutinaria se convirtió en una situación de emergencia cuando los ataques militares y las represalias aéreas paralizaron el tráfico aéreo en la región.
**El Choque con la Realidad Geopolítica**
Mientras esperaban en la sala de embarque para su conexión, los jóvenes recibieron la noticia impactante: la “guerra había comenzado” y su vuelo había sido cancelado. Según relató Aidan Korn, uno de los estudiantes, la atmósfera se volvió de temor palpable. “Nuestros teléfonos empezaron a sonar con mensajes de amigos en Estados Unidos preguntando si estábamos vivos,” recordó. La visión de personal militar corriendo con armamento por el aeropuerto intensificó la sensación de peligro inminente.
La situación escaló rápidamente. El aeropuerto, inicialmente con vuelos cancelados, fue completamente cerrado y se ordenó la evacuación. Los profesores Justin Myers y Dan Sushinsky, ambos experimentados educadores y consejeros, reaccionaron con prontitud, indicando a los estudiantes que se alejaran de las ventanas y buscaran refugio en los baños. Más tarde se confirmó que un dron había sido interceptado sobre el aeropuerto, y los fragmentos resultantes habían causado una fatalidad y varios heridos.
**Liderazgo Bajo Presión**
La escuela en Maryland fue notificada de inmediato. Álvaro de Vicente, director de The Heights, movilizó todos sus recursos para asegurar la asistencia a sus alumnos. Contactó “a todas las personas que conozco para ayudar” y guió a los profesores en el registro de los estudiantes en el sitio web del Departamento de Estado para ciudadanos estadounidenses en situación de riesgo en la región. De Vicente elogió la labor de Myers y Sushinsky, describiéndolos como “verdaderos profesionales manejando una situación para la que ningún profesor puede prepararse”.
Los estudiantes compartieron esta admiración. Bryson Begg, otro de los alumnos, destacó la “confianza” que los profesores transmitían, asegurando que todos regresarían a casa sanos y salvos. “Tenían todo bajo control,” afirmó Begg, subrayando que la prioridad absoluta de los educadores era la seguridad del grupo. Además de mantener la calma, los profesores instruyeron a los estudiantes sobre la importancia de la discreción en redes sociales para no comprometer su seguridad.
**La Odisea en Abu Dabi**
La primera noche fue caótica. Con miles de viajeros varados buscando alojamiento, Myers relató la dificultad de encontrar un hotel para el grupo completo de veinte. Después de horas de incertidumbre y de que el aeropuerto fuera evacuado, lograron asegurar un hotel, no sin antes sortear el desafío de encontrar un autobús y guiar al conductor a través del tumulto.
Durante los días siguientes, los profesores mantuvieron una comunicación constante con el Departamento de Estado, la embajada estadounidense, los padres de los alumnos, el director De Vicente y exalumnos de The Heights que residían en la zona. Myers, con más de tres décadas de experiencia docente y numerosos viajes escolares a sus espaldas, destacó la valentía y el buen comportamiento de los estudiantes. “Probablemente no estaban tan asustados como deberían haber estado,” comentó entre risas, añadiendo que, una vez a salvo, algunos lo considerarían “el mejor viaje de todos”.
En el hotel, Myers y Sushinsky estructuraron el tiempo de los jóvenes con reuniones diarias, comidas en grupo, juegos, el rezo del rosario y actividades recreativas. También ofrecieron apoyo individual a cualquier estudiante que lo necesitara. Begg mencionó cómo los profesores les recordaban mantener sus maletas listas para una posible salida rápida.
**Viviendo la Crisis, Más Allá de las Noticias**
Aunque en un principio las puertas del hotel estuvieron con seguridad reforzada, la rutina se fue suavizando. Hubo momentos de alarma, como cuando sonaron las sirenas de alerta mientras Begg rezaba el rosario, forzándolo a regresar apresuradamente al interior. Sin embargo, Myers matizó la percepción de la crisis: “Se sentía completamente seguro la mayor parte del tiempo. Veíamos las noticias y parecía peor de lo que era… La gente en la ciudad seguía con su vida cotidiana.”
Aun así, la mayor parte del tiempo transcurrió dentro del hotel, donde los estudiantes disfrutaron de la buena comida, el gimnasio, películas e incluso improvisaron juegos como el escondite. Gracias a un exalumno local y con el consentimiento de los padres, el grupo pudo disfrutar de una jornada en la playa y una excursión al desierto con paseo en camello, ofreciendo un respiro de la tensión.
**El Abrazo de la Comunidad y la Fe**
La preocupación de los padres fue inmensa. Karen Korn, madre de Aidan, describió cómo fue despertada por decenas de notificaciones de estudiantes y otros padres. Expresó su profunda gratitud por la ola de apoyo y oraciones. “Tuvimos personas rezando las 24 horas del día; sacerdotes en todas las iglesias cercanas… Incluso fuera de esta zona,” relató, describiendo una “sensación abrumadora de consuelo” que les sostuvo.
El director Álvaro de Vicente, que esperó a los estudiantes durante horas en el aeropuerto a su regreso, fue recibido con gran emoción. Begg lo describió como “el ejemplo perfecto de lo que es un hombre de The Heights. ‘Hombres plenamente vivos’ es nuestro lema, y él lo encarna.” De Vicente expresó su gratitud al gobierno de los Emiratos Árabes Unidos por su hospitalidad y al gobierno estadounidense por facilitar el regreso.
Finalmente, el jueves 5 de marzo, los estudiantes regresaron sanos y salvos al aeropuerto de Dulles en un vuelo chárter organizado por el Departamento de Estado de Estados Unidos. Las imágenes de abrazos emocionados con sus familias marcaron el fin de una experiencia inolvidable.
The Heights School, una institución privada católica, enfatiza la formación integral de sus alumnos. Aunque asociada con el Opus Dei y tradicionalmente atractiva para familias conservadoras, este incidente destaca su capacidad de respuesta y la fortaleza de su comunidad frente a circunstancias extraordinarias. El viaje a Tailandia se convirtió en una lección de vida inesperada, un testimonio de resiliencia y del poder del liderazgo en tiempos de crisis.




