El Vaticano ha anunciado la incorporación de un prominente académico estadounidense, Tyler J. VanderWeele, profesor de epidemiología en la Universidad de Harvard y director del Programa de Florecimiento Humano, como nuevo miembro ordinario de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales. Esta significativa designación, realizada por el Papa Francisco, subraya el compromiso de la Santa Sede con el diálogo interdisciplinar, buscando integrar la ciencia contemporánea con los principios de la Doctrina Social Católica para abordar los desafíos globales.
VanderWeele, quien se unió a la Iglesia Católica en 2012, es una figura reconocida por su trayectoria en la intersección de la ciencia, la ética y la espiritualidad. Además de sus responsabilidades en Harvard, es codirector de la Iniciativa sobre Salud, Espiritualidad y Religión de la misma universidad. Asimismo, colabora activamente con el Instituto de Estudios de la Familia, una entidad que promueve y enfatiza la importancia de las estructuras familiares tradicionales. Su adhesión a la fe católica marcó un punto de inflexión en su vida personal y profesional, como él mismo ha señalado, enriqueciendo su visión sobre el bienestar colectivo y la sociedad.
En declaraciones a medios de comunicación, VanderWeele expresó su profunda gratitud “por la oportunidad de participar y contribuir” a la valiosa labor de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales. Destacó cómo la Doctrina Social Católica ha influido poderosamente en su enfoque profesional y en su búsqueda del desarrollo social. Para el académico, principios fundamentales como la dignidad inherente de la persona humana, la primacía del bien común, la importancia de la subsidiariedad y el valor de la solidaridad constituyen un marco robusto y esencial para una convivencia armónica y justa. Subrayó la necesidad de preservar la identidad distintiva de la fe católica, al tiempo que se buscan puntos de encuentro y colaboración constructiva con otras perspectivas; una tarea en la que estos principios, a su juicio, resultan herramientas esenciales para el diálogo y el entendimiento mutuo.
La sólida formación académica de VanderWeele abarca diversas disciplinas: posee títulos en matemáticas, filosofía, teología, finanzas y bioestadística, obtenidos en prestigiosas instituciones como las universidades de Harvard, Oxford y Pensilvania. En 2020, la Universidad Católica de América le confirió un doctorado honoris causa, reconociendo su significativa contribución intelectual en la fusión de estas áreas del saber.
Su principal área de investigación se centra en el concepto de “florecimiento humano”, el cual concreta en lo que él denomina una “epidemiología positiva”. Este innovador enfoque busca trascender el mero estudio de la enfermedad para analizar la distribución y los factores determinantes del bienestar y la prosperidad en las poblaciones. Su objetivo es ampliar el ámbito tradicional de la salud pública, integrando activamente la promoción del florecimiento tanto individual como comunitario, una visión que resuena profundamente con los postulados de la Doctrina Social Católica sobre el desarrollo humano integral.
La trayectoria de VanderWeele también incluye su participación en debates sociales de relevancia. En 2015, se sumó a un grupo de académicos para presentar un ‘amicus curiae’ (escrito de apoyo) ante la Corte Suprema de los Estados Unidos en el controvertido caso Obergefell v. Hodges. En dicho documento, los firmantes argumentaban que la Constitución estadounidense no reconocía un derecho explícito al matrimonio entre personas del mismo sexo. Asimismo, ha dedicado parte de su investigación y publicaciones al delicado tema de la prevención y la curación del abuso sexual infantil dentro de las comunidades de fe, ofreciendo perspectivas para fortalecer los entornos protectores y promover la sanación. Su compromiso con el diálogo sobre la fe y la ciencia se evidenció en su ponencia de 2023 en el Foro Veritas del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), donde exploró la profunda aportación del cristianismo a la noción de florecimiento humano y al bienestar social.
La Academia Pontificia de Ciencias Sociales, erigida por el Papa Juan Pablo II en 1994, sirve como un foro de encuentro y debate para eminentes académicos y profesionales de diversas creencias y trasfondos no religiosos. Su propósito es fomentar el estudio y el diálogo sobre los complejos fenómenos sociales, económicos y políticos, a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia. Entre sus 35 miembros ordinarios se encuentran figuras destacadas como la teóloga católica Tracey Rowland y el economista Jeffrey Sachs, reflejando la pluralidad intelectual que caracteriza a la institución. La Academia opera bajo la dirección de la hermana Helen Alford, OP, quien ejerce como presidenta, y el Cardenal Peter Turkson, su canciller. La incorporación de VanderWeele a este selecto grupo no solo enriquece su diversidad disciplinar, sino que también refuerza su capacidad para abordar cuestiones cruciales para el futuro de la humanidad desde una perspectiva integral y de vanguardia.
La designación de Tyler J. VanderWeele a la Academia Pontificia de Ciencias Sociales simboliza la búsqueda continua del Vaticano por integrar las reflexiones científicas más avanzadas con los principios éticos y morales de la fe. En un momento donde la sociedad global enfrenta desafíos sin precedentes, desde la salud pública y el bienestar hasta la cohesión familiar y la justicia social, la experiencia de VanderWeele en epidemiología y florecimiento humano ofrece una valiosa perspectiva para la formulación de respuestas que promuevan un desarrollo humano integral y sostenible, en línea con la visión de la Santa Sede para un mundo más justo y próspero.





