5 marzo, 2026

En un emotivo acto que ha resonado profundamente en la comunidad católica de Mallorca, España, el joven colombiano Andrés David Forero fue ordenado presbítero el pasado domingo 1 de marzo de 2026. La ceremonia, presidida por el Obispo de Mallorca, Mons. Sebastiá Taltavull, en la parroquia de Sencelles, estuvo marcada por la profunda fe y el testimonio de resiliencia del nuevo sacerdote, quien afronta desde hace meses una grave enfermedad. Su ordenación representa no solo la culminación de un largo camino vocacional, sino también un poderoso mensaje de esperanza y servicio en medio de la adversidad.

Andrés David Forero, originario de Colombia, ha dedicado su vida al servicio eclesiástico en la Diócesis de Mallorca. Antes de su ordenación presbiteral, ejerció su ministerio diaconal en la parroquia de Sencelles, un lugar donde su compromiso y cercanía con los fieles ya eran bien conocidos. Su labor pastoral también se extendió a las parroquias de San Cristóbal de Biniali y Santa Maria de Costitx, donde su presencia y dedicación dejaron una huella significativa entre los feligreses. La comunidad, que lo ha acompañado en su camino, fue testigo de este momento trascendental.

Durante la solemne homilía de la Misa de ordenación, Mons. Sebastiá Taltavull dedicó palabras de profunda admiración y reflexión al P. Andrés David Forero. El obispo destacó la generosidad y el compromiso del joven sacerdote, poniendo en relieve su valiosa contribución a Cáritas Diocesana, una institución fundamental en la asistencia a los más vulnerables. Asimismo, Taltavull enfatizó la dedicación pastoral de Forero, subrayando cómo su servicio se alinea con la esencial “configuración con Cristo servidor”, una vocación de entrega que encuentra su máxima expresión en el amor al prójimo.

Un aspecto central del discurso episcopal fue la manera en que la enfermedad de Forero se ha entrelazado con su camino vocacional. El prelado disertó sobre cómo esta circunstancia, lejos de ser un impedimento, se ha convertido en una “parte constitutiva de su camino vocacional”, transformando y enriqueciendo su acción pastoral. “Has estado unos meses de predicación en esta y otras comunidades, en reuniones y catequesis, pero sobre todo has predicado en silencio desde el hospital, desde la camilla de la incertidumbre, de la abnegación y del dolor”, remarcó el obispo, destacando la fuerza de un testimonio que trasciende las palabras.

La capacidad del P. Andrés David Forero para mantener una fe inquebrantable a pesar de su condición de salud fue un punto de particular énfasis. Mons. Taltavull compartió con los presentes algunas de las reflexiones más conmovedoras del nuevo sacerdote, que evidencian una profunda conexión espiritual: “Ni un momento me he sentido lejos de la mano de Dios”; “He asumido la enfermedad como prueba de fe”; y la convicción de que “Dios siempre ha estado presente en mi vida a través de personas concretas, en el amor de mis padres, de mis amigos, de mi familia, en el cuidado de la Iglesia”. Estas palabras no solo revelan la fortaleza interior de Forero, sino también la omnipresencia del amor divino, manifestado en las relaciones humanas y en el acompañamiento eclesial.

Además, Forero ha compartido la perspectiva de cómo la enfermedad puede ser una herramienta para la introspección y el crecimiento espiritual. “La enfermedad siempre nos descoloca, nos trae nuevos retos y nos ayuda a cambiar la óptica de la vida”, reflexionó, ofreciendo una visión que transforma el sufrimiento en una oportunidad para purificar la mirada y reevaluar las prioridades existenciales. Su testimonio a lo largo de estos meses, según el obispo, ha sido extraordinariamente fructífero, asegurándole que “tus palabras han beneficiado a quien las ha escuchado de ti, o por boca de quien también te ha oído” y que su ejemplo “nos ha dado mucha fuerza y consuelo a todos”. Este impacto ha trascendido los muros de los templos, alcanzando a una comunidad que ha encontrado en él una fuente de inspiración y fortaleza.

Tras la homilía, el rito de ordenación continuó con momentos de profunda solemnidad. Postrado en tierra, en un gesto de humildad y total entrega, el P. Andrés David Forero pronunció la promesa de obediencia al obispo y a sus sucesores. Posteriormente, manifestó públicamente su inquebrantable voluntad de ejercer el ministerio sacerdotal con fidelidad, comprometiéndose a la predicación de la Palabra, la celebración de los sacramentos y el servicio pastoral, pilares fundamentales de la labor presbiteral. La imposición de manos por parte de Mons. Taltavull selló este compromiso, marcando el momento culmen de su ordenación.

Finalmente, ya ordenado sacerdote, Andrés David Forero expresó su profunda acción de gracias, refiriéndose a la vocación como “un don recibido por pura gracia de Dios, un llamamiento que durante años llevó al corazón y que hoy se hace realidad no por mérito propio, sino por la fidelidad del Señor”. Estas palabras encapsulan la esencia de su vocación: una respuesta humilde a una invitación divina, una gracia que se manifiesta en la entrega total, especialmente en circunstancias que ponen a prueba la fe. La ordenación del P. Andrés David Forero se erige así como un faro de esperanza y un poderoso recordatorio de que la fe y la vocación pueden florecer incluso en las circunstancias más desafiantes.

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