20 marzo, 2026

Francia está experimentando un fenómeno eclesial de proporciones significativas: un marcado incremento en el número de catecúmenos, es decir, adultos que se preparan para recibir el sacramento del bautismo. Este resurgimiento, notablemente concentrado en la población joven, ha superado las expectativas, estableciendo nuevos récords y proyectando un crecimiento aún mayor para el año en curso.

Según reportes recientes, el país galo ya había establecido un hito en 2025, cuando se registraron 10.384 bautismos de adultos durante la Vigilia Pascual, la cifra más alta de las últimas dos décadas. Las proyecciones actuales de varias diócesis francesas sugieren que esta tendencia podría duplicarse, anticipando hasta 20.000 bautismos para este año, lo que indica un posible despertar espiritual en el corazón de Europa.

Este fenómeno no pasa desapercibido para los líderes religiosos y observadores de la fe. El Padre Gian Strapazzon, rector del seminario de San Vicente de Paúl en Francia, y originario de Brasil, ha sido testigo directo de esta transformación. En sus propias palabras, la sociedad francesa está viviendo una “reacción” ante la falta de respuestas que encuentra en el mundo moderno, lo que ha impulsado a muchos jóvenes a buscar “algo trascendental”. Strapazzon, quien recuerda haber encontrado “luces en medio de las tinieblas” en sacerdotes ejemplares que confirmaron su propia vocación, percibe este movimiento como un reflejo de un despertar espiritual más amplio.

El seminario de San Vicente de Paúl, fundado en 2006 en Courtalain y adscrito a la Diócesis de Chartres a través del Instituto del Buen Pastor, se distingue por su enfoque en la formación de sacerdotes dentro de la tradición católica, utilizando el rito romano tradicional. Esta particularidad, según el P. Strapazzon, juega un papel crucial en la atracción de nuevos fieles. “Se trata de jóvenes que buscan algo trascendental y encuentran respuestas en una predicación enraizada en la tradición de la fe católica, como siempre se ha hecho”, explica. Este enfoque anima a muchos adultos a dar un paso radical y a vivir su fe con mayor intensidad y compromiso.

La búsqueda de “algo concreto, serio y profundo” que trascienda la superficialidad de la vida moderna es un motivador clave para estos nuevos conversos. El Padre Strapazzon enfatiza que la gente está “cansada de la simpleza que encuentran en el mundo” y anhela el “verdadero Dios”, la “revelación de Dios”. En este contexto, la solidez doctrinal y la coherencia en la transmisión de la fe se vuelven esenciales. Muchos de los adultos que desean ser bautizados, incluso aquellos que no fueron criados en ambientes católicos, se sienten atraídos por la Misa tradicional, lo que el rector considera una clara señal de su búsqueda de verdad y profundidad espiritual. La experiencia les demuestra que las propuestas del mundo moderno “no sacian la sed de su alma”.

Ante este nuevo panorama pastoral, la Iglesia en Francia se ha movilizado. Las ocho diócesis que conforman la provincia de París han convocado un concilio, cuya labor se extenderá hasta mayo de 2027. El objetivo de esta iniciativa es discernir la naturaleza de este incremento en las conversiones, comprender sus orígenes y establecer directrices comunes a nivel provincial para ofrecer una respuesta adecuada y eficaz. Para el P. Strapazzon, es “indispensable entender de dónde viene este aumento, para poder dar buenas soluciones” y asegurar que la gente “quiere a Nuestro Señor Jesucristo, y esto debe ser enseñado correctamente”.

Además del aumento de bautismos, las estadísticas internas de la Iglesia revelan otro fenómeno relacionado: un incremento en las solicitudes para ingresar al seminario por parte de recién bautizados. El P. Strapazzon ha observado este crecimiento directamente, mencionando casos como el de un joven bautizado hace cinco años y otro converso del islam, quienes ahora aspiran al sacerdocio. Sin embargo, la Iglesia mantiene una “cierta prudencia” en este proceso. Los jóvenes bautizados deben esperar al menos dos años desde su bautismo antes de poder ingresar a un seminario. Esta medida busca asegurar un discernimiento maduro, diferenciando el fervor inicial de una auténtica vocación sacerdotal. “Aquí cada año tenemos muchas peticiones de personas que han sido bautizadas hace poco tiempo, que deben ser acompañadas para poder discernir la entrada al seminario”, señala el sacerdote.

Este resurgimiento espiritual en Francia, considerado por algunos como un hecho sin precedentes, reafirma la convicción de que “la Iglesia de nuestro Señor siempre está viva”. La fe católica, por su naturaleza universal, “siempre persiste y siempre es vivificadora”, especialmente cuando es predicada con fidelidad por sus sacerdotes. Incluso, el sacerdote recuerda, “el Señor nos ha dicho que las piedras predicarán” si fuera necesario. Este fenómeno en Francia es interpretado como una muestra de la inherente vitalidad y fecundidad de la Iglesia, que, incluso cuando parece disminuir en una región, “revive en otro lado”, guiada y edificada por el Espíritu Santo.

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