CIUDAD DEL VATICANO – El Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido mundialmente como el Banco del Vaticano, ha anunciado un significativo cambio en su cúpula directiva. François Pauly, un destacado banquero luxemburgués con una dilatada trayectoria en el sector financiero internacional, ha sido designado para ocupar la presidencia de su Consejo de Supervisión, sucediendo a Jean-Baptiste de Franssu, quien ha estado al frente de la institución durante casi doce años. Este nombramiento, oficializado el pasado 25 de marzo de 2026, marca el inicio de una nueva fase para la entidad financiera vaticana, orientada a la consolidación de las reformas implementadas y al fortalecimiento de sus conexiones en el ámbito global.
La salida de De Franssu, efectiva a partir del 28 de abril de 2026 tras la aprobación de los resultados financieros del ejercicio 2025, pone fin a un periodo caracterizado por profundas transformaciones internas. Desde su asunción del cargo el 9 de julio de 2014, el banquero francés lideró un ambicioso programa de reestructuración que buscó incrementar la transparencia, modernizar la gobernanza y restaurar la credibilidad internacional del IOR. Durante su gestión, la institución experimentó desafíos y logros, pero logró avanzar significativamente en su adaptación a los estándares regulatorios globales, un objetivo prioritario para el Vaticano en los últimos años. Su mandato, que se extendió más allá de lo inicialmente previsto, fue crucial para sentar las bases de la actual configuración del banco.
La transición de liderazgo ha sido el resultado de un proceso meticulosamente planificado a lo largo de los últimos doce meses, según un comunicado oficial difundido por el Instituto. Este proceso de sucesión, que involucró una estrecha colaboración entre el Consejo de Supervisión del IOR y la Comisión Cardenalicia de Vigilancia, buscó asegurar la continuidad en la dirección y la estabilidad en la implementación de la estrategia financiera del Vaticano. François Pauly, quien ya formaba parte del Consejo de Supervisión desde 2024, fue propuesto para el cargo por el propio Consejo el 12 de diciembre de 2025, y su nombramiento recibió la aprobación definitiva de la Comisión Cardenalicia el 28 de enero de 2026, conforme a lo estipulado en los estatutos y el reglamento general del IOR.
La trayectoria profesional de François Pauly avala su nombramiento para esta posición clave en las finanzas vaticanas. Con una carrera que se remonta a la década de 1980, Pauly ha ocupado puestos de alta responsabilidad en diversas instituciones financieras de renombre internacional. Entre sus experiencias más destacadas, figura su rol como director general del prestigioso grupo Edmond de Rothschild. En Italia, desempeñó funciones como director general adjunto de Dexia Crediop entre 2002 y 2003. Posteriormente, fue consejero delegado y presidente de Banque Internationale à Luxembourg de 2011 a 2016. Su conocimiento del ecosistema vaticano no es nuevo, ya que formó parte del consejo de administración del Fondo de Pensiones del Vaticano entre 2017 y 2021. Actualmente, preside el grupo La Luxembourgeoise y es miembro de la Comisión de Asuntos Económicos de la Archidiócesis de Luxemburgo, además de integrar los consejos de diversas empresas en los sectores de seguros, banca y gestión de activos en países como Luxemburgo, Suiza y Bélgica. Su vasta experiencia en gestión de activos y banca internacional será fundamental para la evolución del IOR.
Desde la Comisión Cardenalicia, el Cardenal Giuseppe Petrocchi, presidente de dicho órgano, expresó el “profundo agradecimiento” de la institución a Jean-Baptiste de Franssu por su contribución “esencial” al proceso de renovación del Instituto y su disposición a servir más allá de su mandato inicial. En su declaración, el Cardenal Petrocchi también extendió una cálida bienvenida a François Pauly como el nuevo presidente del Consejo de Supervisión, resaltando que su “amplia experiencia profesional” será un pilar fundamental para consolidar los logros alcanzados hasta la fecha y, crucialmente, para fortalecer las conexiones del Instituto con el sector financiero global. Esta nueva etapa bajo el liderazgo de Pauly tiene como objetivo primordial asegurar que el brazo financiero del Vaticano continúe desempeñando su misión “al servicio de la Iglesia universal” de manera eficiente y transparente.
La transición en la presidencia del Banco del Vaticano no solo implica un relevo en la dirección, sino también un compromiso renovado con la estabilidad financiera y la adhesión a los principios de gobernanza moderna. Con la asunción de Pauly, el IOR busca afianzar su posición como una institución confiable y eficaz, capaz de gestionar sus recursos con la máxima diligencia y al servicio de los fines religiosos y caritativos de la Santa Sede. El siguiente paso para la Comisión Cardenalicia será la designación de un nuevo miembro para el Consejo de Supervisión que ocupe la vacante dejada por De Franssu, completando así la reestructuración del órgano directivo en esta era de renovada proyección para las finanzas vaticanas.



