1 marzo, 2026

En un contexto de elevada tensión y desafíos en materia de seguridad que han marcado la agenda nacional en México durante los últimos días, la Iglesia Católica ha elevado su voz para proponer una perspectiva distinta sobre el origen y la solución de la violencia. La institución religiosa enfatiza que la erradicación de los conflictos no radica únicamente en el despliegue de la fuerza o el uso de armamento, sino en la edificación de un amor sólido, cultivado desde los primeros años de vida y sostenido a lo largo de la existencia.

Esta reflexión surge del editorial dominical publicado el 1 de marzo en el semanario “Desde la Fe”, órgano informativo de la Arquidiócesis Primada de México. Bajo el título “La solución a la violencia está en la familia”, el texto desafía la narrativa común que circunscribe el problema de la violencia a la esfera de la seguridad pública, la legislación o las estrategias gubernamentales. En cambio, sugiere que la atención debe dirigirse hacia un ámbito fundamental y a menudo relegado: el hogar.

“La violencia que hoy aflige a la nación no se gestó en las calles”, advierte la arquidiócesis, “sino que echó raíces en la fragilidad de los vínculos humanos, en las ausencias prolongadas dentro del núcleo familiar y en la desatención de problemáticas internas que, con el tiempo, se magnificaron.” Esta declaración subraya una causalidad profunda, señalando que los cimientos de la paz o la discordia se construyen en el entorno más íntimo de cada individuo.

El editorial lamenta una perceptible erosión de los lazos familiares en años recientes, acompañada de un debilitamiento del sentido de compromiso, tanto entre parejas como en las relaciones entre padres e hijos, y con los ascendientes. Esta dinámica, según la Iglesia, se ve agravada por la inmediatez de la vida moderna, donde la prisa a menudo suplanta la presencia, las pantallas reemplazan el diálogo significativo y el distanciamiento afectivo se normaliza, transformándose en una pauta cotidiana. “Existe una enseñanza inherente en esta situación”, añade el texto, “si el afecto se vuelve vulnerable, la sociedad en su conjunto también lo hará.”

La Arquidiócesis Primada de México destaca con firmeza que la familia es el epicentro del afecto y, por ende, es imperativo fortalecer todas las iniciativas y políticas públicas que la favorezcan. Se argumenta que el hogar constituye el primer espacio donde se aprenden valores esenciales como la confianza, el perdón, la esperanza y el respeto por los límites. Cuando esta formación crucial es deficiente, el vacío resultante se llena con manifestaciones de violencia, resentimiento y desesperanza, impactando negativamente el tejido social.

“La confrontación contra la violencia no se gana exclusivamente con el poder de la fuerza o la supremacía de las armas”, sostiene la institución religiosa, “sino que se desarma a través del amor, un valor que debe ser inculcado desde la niñez y protegido celosamente a lo largo de toda la vida.” La Arquidiócesis manifiesta su convicción de que, allí donde una familia opta por reencontrarse y reconstruir sus lazos mediante el amor, se inaugura una trayectoria diferente que allana el camino hacia una convivencia más pacífica.

**Marzo: Un Mes Dedicado a la Familia en la Ciudad de México**

En sintonía con estas reflexiones, la Arquidiócesis Primada de México ha anunciado que el mes de marzo estará dedicado a la celebración del “Mes de la Familia” dentro de su jurisdicción eclesial. Esta iniciativa incluirá una serie de talleres, conferencias y un festival diseñado específicamente para las familias, que tendrá lugar el 7 de marzo en el Seminario Menor, buscando ofrecer herramientas y espacios para el fortalecimiento de los vínculos familiares.

El Cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México, extendió una invitación a los fieles el 27 de febrero para participar activamente en esta conmemoración. En su mensaje pastoral, el purpurado enfatizó que la familia es la “primera escuela del amor” y la “cuna donde se aprende a confiar, a respetar, a servir y a perdonar”. Estas palabras reiteran la importancia de los valores que se forjan en el seno familiar como pilares de una sociedad sana y armoniosa.

“Si nuestras familias se fortalecen, nuestra sociedad también se robustecerá”, aseguró el Cardenal Aguiar Retes. “Si en el ambiente hogareño se cultiva la reconciliación, entonces la paz podrá florecer en nuestras comunidades.” El llamado central de esta campaña es “Familia, vuelve a casa”, una exhortación a regresar al corazón de las relaciones interpersonales.

Este llamado implica, según el Arzobispo, cuidar y nutrir el vínculo entre cónyuges, entre padres e hijos, y entre abuelos y nietos. Es un recordatorio de que el amor, en su esencia, demanda tiempo, paciencia, la capacidad de perdonar, una presencia activa y un compromiso constante. A través de este enfoque integral, la Iglesia Católica busca no solo señalar las raíces de la violencia, sino también proponer un camino concreto hacia la restauración del tejido social y la construcción de un futuro de mayor armonía y paz en México.

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