26 marzo, 2026

En un singular encuentro que entrelazó el fervor deportivo con la solemnidad del Vaticano, el Papa León XIV recibió el pasado lunes 19 de enero a una delegación del equipo de fútbol italiano Como 1907. La audiencia, celebrada en el venerable Palacio Apostólico, no solo marcó un momento de profundo orgullo para el club lombardo, sino que también precedió a un inesperado triunfo futbolístico que añadió un toque de ironía y celebración a su visita a la capital italiana.

La comitiva del Como 1907, que había viajado a Roma para disputar un crucial partido contra la Lazio, fue encabezada por figuras prominentes del club. Entre los asistentes se encontraban el futbolista español y actual entrenador del equipo, Cesc Fàbregas, una leyenda del balompié internacional cuya presencia en el banquillo del Como ha generado gran expectación. Junto a él, el también jugador español Álvaro Morata, quien tuvo el honor de entregar al Santo Padre dos obsequios significativos: una bufanda distintiva del equipo y una camiseta personalizada con el nombre “Leone” (León) y el número 14 en la espalda, un guiño al nombre pontificio.

La delegación también contó con la presencia del presidente del club, Mirwan Suwarso, el portero Mauro Vigorito, y una representación de la directiva y el cuerpo técnico. Para todos ellos, el encuentro con el Sumo Pontífice fue más que una simple cortesía. El propio club calificó la experiencia como un “motivo de orgullo para toda la familia del Como 1907” y lo describió como un “momento significativo de reflexión y de compartir valores”. Estas palabras subrayan la percepción del fútbol no solo como un espectáculo, sino también como un vehículo para la transmisión de principios éticos y de unidad.

Álvaro Morata, visiblemente conmovido por la audiencia, no tardó en compartir su gratitud en redes sociales. “Es un honor conocer una figura de referencia que inspira a millones de personas en todo el mundo”, escribió el delantero, encapsulando el sentimiento general de admiración y respeto que una figura como el Papa León XIV evoca globalmente, trascendiendo las barreras de la fe y la geografía.

La conexión entre el Vaticano y el mundo del deporte, particularmente el fútbol, no es nueva. Si bien el Santo Padre mantiene una postura de neutralidad en cuanto a las preferencias deportivas públicas, una anécdota ha alimentado desde hace tiempo la especulación sobre su equipo favorito. Poco después de su elección como Pontífice, el Papa León XIV respondió con un entusiasta “¡Forza Roma!” a un joven, un grito que los aficionados interpretaron como una clara muestra de simpatía por el equipo de la capital, eterno rival de la Lazio. Esta declaración, aunque informal, ha sido un motivo recurrente de comentarios y sonrisas entre los seguidores del fútbol italiano.

La visita del Como 1907, un equipo de la Serie B italiana que busca ascender y recuperar su antigua gloria, adquirió una dimensión aún más fascinante tras el pitido final de su encuentro contra la Lazio. En un giro inesperado para muchos, el Como se impuso con un contundente 3-0 frente a un equipo de la Serie A y peso pesado del fútbol italiano. Este resultado, un verdadero “batacazo” para la Lazio, no solo consolidó la exitosa expedición del Como a Roma, sino que también añadió una capa de humor a la mencionada preferencia futbolística del Papa. Ver al rival acérrimo de la Roma caer ante un equipo que acababa de ser bendecido en el Vaticano por el presunto aficionado de la Roma, fue una coincidencia que pocos pudieron ignorar.

Este inusual cruce entre la espiritualidad y el deporte sirve como un recordatorio de cómo el fútbol, en particular, es mucho más que un juego. Es una fuerza cultural que une a personas de diferentes estratos sociales y creencias, y que incluso puede encontrar un espacio en el corazón del centro de la Iglesia Católica. La interacción entre el Papa León XIV y el Como 1907 no solo dejó una huella imborrable en los miembros del equipo, sino que también ofreció al público una narrativa rica en valores de respeto, inspiración y la alegría compartida que el deporte puede generar, incluso en los escenarios más sagrados. La victoria posterior del Como, además, cimentó el viaje como una experiencia verdaderamente inolvidable, mezclando el éxito espiritual con el deportivo en una misma jornada.

Agregar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Desde las Redes

Desde las Redes es un portal católico dedicado a la Evangelización digital. Somos un equipo de profesionales poniendo nuestros dones al servicio de la Iglesia. Lancemos las redes y compartamos la fe.

Nuevos