La Franja de Gaza sigue sumida en un ciclo de violencia devastadora, con recientes ataques aéreos israelíes que han alcanzado la proximidad del Hospital Árabe Al-Ahli en la ciudad de Gaza, exacerbando una crisis humanitaria ya de por sí crítica. Este incidente, ocurrido la noche del 29 de julio, ha provocado daños significativos en las infraestructuras adyacentes al centro médico y ha sembrado el pánico entre pacientes y personal sanitario, según informes de la Asociación Católica para el Bienestar de Oriente Próximo (CNEWA, por sus siglas en inglés).
Los estallidos, procedentes de un edificio de apartamentos cercano, causaron la rotura de ventanas y puertas del hospital, generando una atmósfera de confusión y terror. Mousa Ayad, director del Hospital Árabe Al-Ahli, expresó a Diaa Ostaz, de CNEWA, la profunda repercusión psicológica de estos eventos: “Las explosiones reiteradas generan confusión entre el personal médico y ejercen una presión psicológica adicional sobre los pacientes”. A pesar de que el hospital no fue el objetivo directo del ataque, la proximidad y la intensidad de los bombardeos lo convirtieron en una víctima colateral de la escalada de hostilidades.
Este recrudecimiento de la violencia se produce a pesar de un alto el fuego nominal que rige en la región desde octubre de 2025. Sin embargo, Israel ha mantenido su prerrogativa de atacar objetivos que considera una amenaza, lo que ha resultado en una persistente inestabilidad. Tanto el ejército israelí como el grupo Hamás se han acusado mutuamente de violar los términos de esta tregua, manteniendo a la población civil bajo una constante amenaza. Las imágenes desgarradoras de mujeres palestinas desplazadas llorando a sus seres queridos fallecidos en un ataque aéreo israelí, antes de su entierro en el Hospital Al-Shifa el 18 de junio de 2026, ilustran la dolorosa realidad que enfrenta la población gazatí día tras día.
La capacidad de respuesta ante estas emergencias se ve drásticamente limitada por la infraestructura colapsada de Gaza. Mahmoud Basal, portavoz de la Defensa Civil de Gaza, relató a CNEWA las dificultades que enfrentaron sus equipos para atender el incendio provocado por el reciente bombardeo. El temor a un segundo ataque impidió una intervención inmediata, con el fuego ardiendo por más de quince minutos antes de que los equipos pudieran acercarse. “Seguimos trabajando con una grave escasez de vehículos de extinción de incendios, camiones cisterna y combustible, lo que dificulta aún más cada respuesta de emergencia”, lamentó Basal, subrayando la precariedad de los recursos en la Franja de Gaza.
Desde la entrada en vigor del alto el fuego en octubre de 2025, el Ministerio de Salud de Gaza ha documentado una cifra alarmante de víctimas. Cerca de 1.200 palestinos han perdido la vida y otros 3.900 han resultado heridos, lo que demuestra que la tregua no ha logrado poner fin al sufrimiento de la población.
El sector sanitario de Gaza continúa operando en circunstancias extremas, muy por debajo de los estándares mínimos necesarios. Mousa Ayad detalló que, a pesar del alto el fuego, “la situación no ha mejorado significativamente. Los hospitales siguen enfrentando escasez de suministros médicos, equipos e insumos esenciales”. La sobrecarga es tal que miles de pacientes permanecen en listas de espera para operaciones quirúrgicas, mientras que muchos otros requieren tratamiento especializado que solo pueden recibir fuera de Gaza, un viaje a menudo imposible debido a las restricciones impuestas por el conflicto. Previamente, Ayad había reportado que el Hospital Al-Ahli funcionaba al 350% de su capacidad, advirtiendo que una evacuación masiva sería un “desafío humanitario significativo”.
El Hospital Árabe Al-Ahli no es ajeno a los horrores del conflicto. Ha sido blanco de múltiples ataques a lo largo de los años. El 17 de octubre de 2023, un bombardeo devastador contra el hospital cobró la vida de aproximadamente 500 personas y dejó a muchas otras heridas. En aquel momento, más de 5.000 individuos buscaban refugio en sus instalaciones, según Joseph Hazboun, director regional de la oficina de CNEWA en Jerusalén. La violencia no cesó, y en junio de 2025, ataques aéreos provocaron la muerte de seis personas, incluyendo cuatro periodistas, y dejaron 30 heridos. Tres meses más tarde, un misil lanzado por las Fuerzas de Defensa de Israel impactó en el patio del hospital, matando a una persona y hiriendo a varias más, según CNEWA.
La Asociación Católica para el Bienestar de Oriente Próximo ha sido un pilar de apoyo para el Hospital Árabe Al-Ahli durante mucho tiempo. Desde enero de 2025, CNEWA ha colaborado activamente con el hospital para garantizar la prestación de servicios médicos de urgencia, esenciales en este entorno volátil. Esta organización benéfica, fundada en 1926 por el Papa Pío XI, fue concebida como “un instrumento de amor y un signo de esperanza para las personas necesitadas dispersas por las históricas pero inestables tierras de las antiguas Iglesias orientales —Oriente Medio, el noreste de África, India y Europa Oriental—”, como se detalla en su sitio web. Su misión es más relevante que nunca en la Franja de Gaza, donde la esperanza y el acceso a la atención médica se han convertido en lujos inalcanzables para muchos.
La situación en Gaza, marcada por la constante amenaza de ataques aéreos y un sistema sanitario al borde del colapso, subraya la urgente necesidad de una solución duradera que garantice la seguridad y el bienestar de su población.







