La vibrante nación de Guinea Ecuatorial se alista con fervor para una de las citas más trascendentales de su historia reciente: la visita del Papa León XIV. Este evento, que marca la primera gira del Pontífice por el continente africano desde el inicio de su pontificado, ha encendido el entusiasmo en diversas comunidades, y una de las iniciativas más destacadas para preparar este momento ha sido un campamento infantil organizado por las Hijas de María Auxiliadora (FMA).
La congregación, conocida globalmente por su dedicación a la educación y el cuidado de la juventud, congregó a cientos de niños en un espacio de aprendizaje y celebración de la fe, diseñado específicamente para acercar la figura del Santo Padre a las nuevas generaciones y profundizar en el significado de su inminente llegada. El Papa León XIV emprenderá su histórica gira africana el lunes 13 de abril, extendiéndose hasta el 23 del mismo mes. Durante este periodo, tiene previsto visitar cuatro naciones clave: Argelia, Camerún, Angola y, por supuesto, Guinea Ecuatorial, un país que se distingue por su hispanohablante herencia cultural y lingüística en la región.
Bajo el inspirador nombre de “Campamento Infantil 2026”, la iniciativa de las FMA reunió a una nutrida asistencia de 200 niños y niñas, guiados por un equipo comprometido de 35 animadores. El evento, que tuvo lugar del 28 al 30 de marzo en la misión de Malabo, la capital de Guinea Ecuatorial, fue descrito por la hermana Giusy Becchero, miembro de la congregación, como una “experiencia maravillosa” en una entrevista con la agencia vaticana Fides.
La hermana Becchero compartió con entusiasmo los detalles de esos tres días de intensa actividad, donde la espiritualidad y la pedagogía se entrelazaron. “Fueron tres días de gran entusiasmo en los que pusimos a la Iglesia en el centro, hablamos del Papa y rezamos por él”, afirmó la religiosa. Subrayó la profunda huella que dejó la actividad en los participantes: “Fue una experiencia maravillosa que, como todas las experiencias hermosas, llega al corazón”. Esta declaración refleja la alegría y el impacto positivo que el campamento generó en los jóvenes asistentes.
El lema que guio todas las jornadas del campamento fue “¡Cristo vive!”, un mensaje de esperanza y vitalidad que resonó en cada actividad. Entre las múltiples propuestas, los niños tuvieron la oportunidad de aprender sobre la vida y la misión del Papa León, así como sobre la inspiradora trayectoria de diversos santos de la Iglesia Católica. La oración ocupó un lugar central, fomentando una conexión profunda con la fe. Además, se desarrollaron otras actividades lúdicas y formativas diseñadas para captar la atención de los más pequeños y transmitirles valores cristianos de una manera dinámica y accesible.
La agenda del campamento fue rica y variada, abarcando desde la celebración eucarística diaria hasta talleres prácticos y grupos de reflexión que permitieron a los niños intercambiar ideas y vivencias. También hubo sesiones de oración comunitaria, torneos que promovieron el espíritu deportivo y la camaradería, y una emotiva noche cultural. Esta última, ya una tradición en el entorno de las FMA, fue una celebración vibrante de las costumbres y tradiciones de Guinea Ecuatorial, permitiendo a los niños conectar con sus raíces culturales y compartir la riqueza de su identidad. “Las familias de nuestros niños confían en nosotros y en nuestros líderes”, enfatizó la hermana Becchero, destacando el vínculo de confianza entre la congregación y la comunidad local.
Un componente crucial del programa fue el repaso del Triduo Pascual, un momento fundamental en el calendario litúrgico católico. A través de este ejercicio, los animadores y las religiosas recalcaron la importancia central de la Iglesia en la vida de los creyentes y el rol del Santo Padre como pastor universal. Para reforzar este sentido de pertenencia y fomentar la aspiración a la santidad, se asignó a cada uno de los diez grupos de reflexión y actividad el nombre de un santo. Entre ellos se encontraban figuras inspiradoras como San Carlo Acutis, San Pier Giorgio Frassati, San Kizito y Santa Josefina Bakhita, modelos de virtud y fe para los jóvenes. “Queríamos que nuestros niños desarrollaran un sentido de pertenencia a la Iglesia y el deseo de convertirse en santos”, explicó la religiosa.
El campamento tuvo un inicio inspirador, con momentos de oración profunda y testimonios personales que buscaron motivar y formar tanto a los niños como a los monitores. En este espacio, “tres amigos de la misión compartieron sus experiencias personales y, además del valor de la oración y de vivir como hermanos y hermanas, recordaron a los participantes la importancia de hacer bien su trabajo y de ser personas que respetan a los adultos”, relató la hermana Becchero. Estos relatos de vida real ofrecieron perspectivas valiosas sobre cómo aplicar los principios cristianos en la vida cotidiana.
La religiosa concluyó su testimonio asegurando el impacto positivo de estas intervenciones: “Puedo dar fe de que estos hermosos testimonios nos motivaron y nos permitieron vivir en un ambiente de escucha, respeto y gran entusiasmo”. El éxito del “Campamento Infantil 2026” no solo radica en la preparación logística para la visita del Papa León, sino también en el fortalecimiento de la fe y la identidad católica entre la juventud de Guinea Ecuatorial, sentando las bases para una comunidad más consciente y activa en su camino espiritual, a la espera de recibir al Vicario de Cristo en sus tierras. La visita del Pontífice representa, sin duda, un momento de gracia y un impulso renovado para la Iglesia en esta parte de África.








