En un mundo digital donde las narrativas se multiplican, la Hermana Allison Gliot, de la congregación Hijas de San Pablo, ha encontrado un camino original para la evangelización: una trilogía de vampiros. Con la reciente publicación de “The Dawn We Seek” (El amanecer que buscamos), el tercer y último libro de su saga “In Aeternum”, la religiosa cierra un ciclo literario que busca tender puentes entre el género fantástico y los profundos misterios de la fe católica. Su propuesta desafía las convenciones, sugiriendo que incluso las criaturas más oscuras y los relatos más inusuales pueden iluminar la condición humana y la magnitud de la misericordia divina.
La misión de las Hijas de San Pablo es difundir el Evangelio a través de los medios de comunicación modernos, y la Hermana Gliot ha abrazado esta vocación con audacia creativa. La serie “In Aeternum” se adentra en la historia de Elizabeth, una adolescente católica arrastrada a un conflicto ancestral entre vampiros, que se ve obligada a huir junto a Christopher, un vampiro marginado. A través de este entramado de fantasía urbana, la autora explora temas universales como el pecado, la redención y la inquebrantable relación del ser humano con la gracia de Dios.
Al reflexionar sobre el viaje espiritual que implicó la creación de esta trilogía, la Hermana Gliot comparte su profunda conexión con la obra. Lo que comenzó como un proceso solitario, una conversación íntima entre ella y Jesús, evolucionó para incluir a sus hermanas religiosas, los editores y, finalmente, a los lectores. Esta expansión transformó la escritura en una experiencia de comunidad y ministerio. “Esta historia ya no es solamente mía”, afirma Gliot, expresando el asombro y la humildad que siente al ver cómo su trabajo resuena en la vida de quienes lo leen, nutriendo sus esperanzas y abordando sus luchas espirituales. La publicación de los libros, según ella, fue un acto de entrega a Dios y a los lectores, y los frutos que percibe de esta entrega la llenan de gratitud y asombro.
Para la Hermana Gliot, el acto de narrar es, en sí mismo, una experiencia profundamente espiritual. Percibe que Jesús es la fuente de su inspiración inicial, instándola a confiar lo suficiente como para dedicar el tiempo y el esfuerzo necesarios para plasmar sus ideas en papel. Este diálogo constante con la fe durante el proceso creativo no solo le permite explorar y vivir su catolicismo con mayor profundidad, sino que también sirve como un espejo donde sus propias batallas espirituales y las revelaciones derivadas de su vida religiosa se filtran en sus escritos, a menudo de maneras sorprendentes y reveladoras.
El corazón temático de “In Aeternum” reside en cómo los vampiros, como criaturas críptidas ficticias, actúan como una metáfora potente de la humanidad herida en su expresión más extrema. Simbolizan la profundidad a la que una persona puede caer cuando elige abrazar plenamente el pecado y el mal. Sin embargo, precisamente por representar un extremo tan sombrío, estos personajes ofrecen una oportunidad única para ilustrar la ilimitada misericordia de Dios y su disposición inquebrantable a salvar a quienes le permiten obrar en sus vidas. La clave radica en la voluntad de la persona de cambiar su curso y dar un paso, por pequeño que sea, hacia la bondad divina, sin importar cuán lejos se haya desviado del camino. La esperanza que la Hermana Gliot desea infundir es clara: si incluso para seres tan alejados de la luz como sus vampiros existe la posibilidad del arrepentimiento y la redención, entonces hay esperanza para cualquier lector que sienta haber tocado fondo, un rayo de luz divina capaz de penetrar la más densa oscuridad.
La relación entre el catolicismo y la creatividad es otro pilar fundamental en la visión de Gliot. Lejos de ser restrictiva, la fe católica, según explica, invita a expandir la imaginación. La Iglesia enseña que Dios, el Creador supremo, nos ha dotado de imaginación y talentos creativos que desea que disfrutemos y usemos para construir su Reino. La imaginación de Dios es vasta e inagotable, y Él se comunica con nosotros a través de múltiples canales, incluyendo la belleza, las historias y el juego imaginativo. Al abrazar plenamente la fe y permitir que la gracia divina y el amor de Dios nos colmen, descubrimos que ardemos con la misma chispa creativa que Él usó para forjar el mundo. Ejercer esta creatividad en armonía con Dios, a través de la mente, la voluntad y el corazón, se convierte en una fuerza poderosa que nos acerca aún más a lo divino.
Finalmente, la Hermana Allison Gliot lanza una petición ferviente en favor de los autores católicos dedicados a llevar la fe a géneros populares. Desde el inicio de su trayectoria publicando historias católicas de fantasía urbana, ha recibido numerosos mensajes de escritores y aspirantes a escritores que comparten sus sueños de crear narrativas inspiradas en la fe. Aunque estas historias son “muy necesarias en nuestro mundo actual y poseen un enorme potencial evangelizador y catequético”, subraya que no es un camino fácil. Por ello, implora oraciones para estos narradores y escritores católicos, confiando en que el Espíritu Santo pueda obrar un gran bien a través del trabajo que se esfuerzan por realizar en Su nombre.
La Hermana Gliot, a través de su audaz trilogía, demuestra cómo la literatura puede ser un vehículo poderoso para la reflexión espiritual y la evangelización, recordándonos que la gracia puede encontrarse incluso en los rincones más inesperados de la narrativa.








