La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) ha emitido un nuevo comunicado crucial, instando a la ciudadanía a ejercer un discernimiento profundo y reflexivo de las propuestas políticas en el marco de las próximas elecciones presidenciales y congresales de 2026. Este llamado subraya la importancia de fundamentar la elección en principios éticos y valores que resuenen con la dignidad humana y la doctrina social cristiana, en un contexto político que ya empieza a perfilarse en el país.
Con más de 41 millones de colombianos habilitados para sufragar, según cifras de la Registraduría Nacional del Estado Civil, los comicios se presentan como una cita fundamental para el futuro de la nación. La elección de los miembros del Congreso, prevista para el 8 de marzo, y la de la Presidencia de la República, el 31 de mayo de 2026, determinará la dirección política y social de Colombia para el periodo 2026-2030. La relevancia de estos procesos ha motivado a la jerarquía eclesiástica a reiterar su voz orientadora en la arena pública.
Este reciente mensaje de la CEC, que se publica a escasos días de la elección parlamentaria, no es el primero en la actual coyuntura preelectoral. Previamente, en el marco de su Asamblea Plenaria celebrada el 12 de febrero, los obispos colombianos ya habían formulado un llamado inicial. En aquella ocasión, el enfoque estuvo en motivar a los ciudadanos a participar activamente, votando con plena libertad y conciencia, y a rechazar cualquier práctica de soborno. El objetivo declarado era “contribuir en la búsqueda del país que necesitamos y soñamos”, enfatizando la responsabilidad cívica individual como motor del progreso colectivo.
El documento más reciente profundiza en la metodología del discernimiento, enfatizando la necesidad de evaluar las plataformas y programas de los aspirantes bajo la lente de valores humanos y cristianos fundamentales. La CEC articuló de manera explícita estos principios rectores, que incluyen la promoción y defensa incondicional de la vida en todas sus etapas, la salvaguarda de la dignidad intrínseca de cada persona, el imperativo ético del cuidado de la “casa común” o el medio ambiente, y la búsqueda incansable de la verdad, la justicia, la libertad y la solidaridad. Estos pilares, según la Conferencia Episcopal, deben ser el crisol a través del cual los votantes filtren las promesas y trayectorias de los candidatos.
Más allá del mensaje a los electores, los obispos colombianos también dirigieron palabras a los protagonistas de la contienda electoral: los candidatos. En un gesto de reconocimiento, expresaron gratitud por el “anhelo de contribuir al bien de la nación” que los impulsa. No obstante, esta apreciación vino acompañada de una clara exhortación a la ética política. Se les invitó a “cultivar la amabilidad en los debates políticos y en sus intervenciones en los medios de comunicación”, un llamado a la civilidad en un entorno que a menudo se ve marcado por la polarización. De manera contundente, la CEC los instó a “renunciar a la calumnia y a cualquier tipo de estrategia desleal”, abogando por una campaña basada en el respeto mutuo y la honestidad intelectual.
El mensaje episcopal también extendió su alcance a las instituciones estatales, solicitándoles que “continúen fomentando entre los ciudadanos la participación democrática”. Al Gobierno Nacional, en particular, se le hizo un llamado explícito a “reforzar las garantías para que los comicios se desarrollen en paz y seguridad”. Esta petición refleja la preocupación por asegurar un ambiente electoral que propicie la transparencia y la libre expresión de la voluntad popular, libre de presiones o violencias.
Mientras la Iglesia hace su llamado a la conciencia, el panorama político empieza a mostrar sus primeras configuraciones. Una reciente encuesta de Invamer, encargada por Noticias Caracol y Blu Radio, ofrece un atisbo de las preferencias electorales en la contienda presidencial. Los resultados sugieren que, en una eventual primera vuelta, el senador Iván Cepeda, figura prominente del Pacto Histórico –la coalición del actual presidente Gustavo Petro y representante de la izquierda–, lideraría con un 43% de la intención de voto. Le seguiría el abogado y columnista Abelardo de la Espriella, posicionado en la derecha, con un 23.4%.
Otros nombres relevantes en el escenario político colombiano también aparecen en la medición: la exalcaldesa de Bogotá, Claudia López, registraría un 12.5% de apoyo; el exgobernador de Antioquia, Sergio Fajardo, obtendría un 10.3%; y la senadora Paloma Valencia, figura del partido del expresidente Álvaro Uribe, alcanzaría un 7.8%.
La encuesta también proyectó un escenario de segunda vuelta. En un hipotético enfrentamiento entre los dos aspirantes con mayor respaldo, Iván Cepeda consolidaría su liderazgo con un 59.4% de los votos, frente a un 37.4% que respaldaría a Abelardo de la Espriella. Un 3.2% de los encuestados manifestó que votaría en blanco, un factor que, si bien minoritario, siempre es considerado en el análisis de las dinámicas electorales.
En síntesis, a medida que Colombia se encamina hacia un nuevo ciclo electoral, la Conferencia Episcopal de Colombia reitera su compromiso con la orientación moral de la sociedad, instando a todos los actores –votantes, candidatos y autoridades– a contribuir a un proceso democrático íntegro, consciente y arraigado en principios que buscan el bien común y la consolidación de una nación más justa y solidaria.




