25 septiembre, 2026

Iglesias centroamericanas convergen en las fronteras para visibilizar y proteger a los menores migrantes

Diversas comunidades católicas de Centroamérica se congregaron en cruces fronterizos mediante peregrinaciones y celebraciones litúrgicas para manifestar su solidaridad hacia la población en movilidad humana, enfocando sus esfuerzos en la niñez y adolescencia que transita por la región.

Estas acciones pastorales se desarrollaron en anticipación a la 112ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, programada para el 27 de septiembre, bajo el lema impulsado por el Papa León XIV: “Incluso uno solo de estos pequeños”.

Encuentro pastoral entre Panamá y Costa Rica

El pasado 17 de septiembre, autoridades eclesiásticas y fieles se unieron en el paso limítrofe de Paso Canoas, conectando territorio costarricense y panameño. La jornada inició en la capilla Nuestra Señora de los Ángeles, en Costa Rica, para luego cruzar la línea divisoria y concluir con una Eucaristía en la capilla Inmaculado Corazón de María, en Panamá.

Durante su homilía, monseñor Daniel Blanco, al frente de la Pastoral de Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, centró su mensaje en la vulnerabilidad de la infancia y adolescencia migrante.

El obispo criticó que, en lugar de disfrutar de una etapa de juego, aprendizaje y desarrollo familiar, muchos menores experimentan prematuramente el miedo, el cansancio, la incertidumbre y el desarraigo. Asimismo, recordó que la condición jurídica de un niño queda en segundo plano frente a su urgencia de protección, cuidado y esperanza.

La cita binacional finalizó con un llamado a reflexionar sobre la responsabilidad individual hacia la infancia desplazada y a consolidar las zonas de frontera como espacios de encuentro, de cooperación, de fraternidad.

Acciones conjuntas entre Honduras y El Salvador

Por otro lado, la región vivió un segundo encuentro binacional el 23 de septiembre en la zona fronteriza de El Amatillo, donde comunidades de Honduras y El Salvador caminaron conjuntamente hacia la ermita de San Antonio de Padua, ubicada en territorio salvadoreño.

En dicho lugar, monseñor Reinaldo Sorto, presidente de Cáritas El Salvador, exhortó a la feligresía a priorizar a los menores de edad migrantes en las agendas sociales y eclesiales, advirtiendo que este sector padece de manera desproporcionada los estragos de la pobreza, los desplazamientos por violencia y las crisis climáticas que afectan los cultivos locales.

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Para el prelado, brindar asistencia a un menor desplazado trasciende la mera intervención humanitaria, constituyéndose en un acto de encuentro directo con Cristo mismo. Monseñor Sorto enfatizó que atender a la infancia vulnerable equivale a inclinarse ante el cuerpo llagado y vulnerable del mismo Señor Jesucristo.

Finalmente, el representante de Cáritas abogó para que las comunidades receptoras ofrezcan entornos seguros donde esta población pueda recuperar el derecho a la educación, la sonrisa y una vida digna.

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