La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) ha publicado recientemente su informe anual sobre el estado de la libertad religiosa en la nación, ofreciendo una evaluación matizada de la administración del presidente Donald Trump. El documento, presentado el 17 de febrero y elaborado por el Comité para la Libertad Religiosa de la USCCB, destaca tanto mejoras significativas en ciertas áreas como preocupaciones crecientes en otras, dibujando un panorama complejo de los derechos religiosos en el país.
El informe de 2026, titulado “El Estado de la Libertad Religiosa en Estados Unidos”, se convierte en un instrumento crucial para comprender cómo las políticas federales y las decisiones judiciales están moldeando el ejercicio de la fe. En su prefacio, el arzobispo Alexander Sample, presidente del comité, invitó a la reflexión en un momento en que Estados Unidos se prepara para celebrar 250 años como nación independiente. “Es un momento oportuno para reflexionar sobre los ideales expresados en la Declaración de Independencia y cómo estos han moldeado la cultura única que se ha desarrollado durante los últimos dos siglos y medio”, señaló, añadiendo que para los católicos, es una oportunidad para considerar cómo la Iglesia ha enriquecido la vida estadounidense.
**Avances en la Protección de la Libertad Religiosa**
Uno de los puntos más elogiados por el comité episcopal se refiere a los “pasos de la administración para combatir la ideología de género”. El informe destaca que las inquietudes previas, expresadas en el documento de 2025, respecto a cómo las políticas de identidad de género podían comprometer la libertad religiosa, se han visto aliviadas por acciones ejecutivas bajo el mandato de Trump.
Específicamente, los obispos valoraron la anulación de órdenes ejecutivas del expresidente Joe Biden, que habían interpretado la discriminación por “sexo” para incluir la basada en la “identidad de género” autoafirmada. Estas interpretaciones previas habían impactado contratos federales y la política educativa. La administración Trump, en contraste, ha reorientado las políticas hacia distinciones basadas en “la realidad biológica del sexo” y ha tomado medidas para proteger los deportes femeninos, enfatizando la separación basada en diferencias biológicas.
Además, el informe aplaudió una investigación federal a un departamento de salud estatal, acusado de discriminar a organizaciones religiosas en la administración y/o aplicación de requisitos de licencia, particularmente aquellos relacionados con la exigencia de procedimientos de “rechazo por sexo”. La USCCB también expresó optimismo sobre la labor del Grupo de Trabajo sobre Sesgo Anticristiano del presidente, la Comisión de Libertad Religiosa y la Oficina de Fe de la Casa Blanca, iniciativas que buscan salvaguardar los derechos de las comunidades religiosas.
Dos decisiones recientes de la Corte Suprema de Estados Unidos fueron citadas como avances significativos para la libertad religiosa. En el caso *Mahmoud contra Taylor*, la Corte ordenó a un distrito escolar de Maryland permitir a los padres excluir a sus hijos de cursos que promovían la ideología de género. Asimismo, en *Catholic Charities Bureau, Inc. contra la Comisión Laboral e Industrial de Wisconsin*, el tribunal exigió al estado reconocer a una organización benéfica católica como una entidad religiosa legítima, reforzando la autonomía de las instituciones de fe.
Finalmente, el comité reconoció la inclusión del Crédito Fiscal Federal para Becas en el proyecto de ley de reconciliación presupuestaria de 2025 como un paso positivo que ofrece más opciones a los padres. No obstante, instaron a una revisión para fortalecer las protecciones de la libertad religiosa y asegurar que los estados no discriminen a las escuelas confesionales.
**Preocupaciones Profundas en Política Migratoria y Otros Ámbitos**
A pesar de los avances en algunas áreas, el informe de la USCCB manifestó “las mayores preocupaciones” en torno a la libertad religiosa, centradas en la política migratoria del país. Los obispos señalaron con alarma la anulación, por parte del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), de directrices que previamente limitaban la aplicación de las leyes migratorias en “lugares sensibles”, como las iglesias.
Aunque el informe aclara que no se han documentado operativos de control migratorio dentro de iglesias católicas, sí se han reportado arrestos en sus terrenos, generando un ambiente de temor entre los feligreses. “Informes anecdóticos sugieren una disminución en la asistencia a misa en algunas diócesis y comunidades parroquiales debido al temor de los feligreses a las medidas de control migratorio, ya sea dentro o al viajar hacia y desde la iglesia”, detalla el documento. Esta situación ha llevado a algunos obispos a otorgar dispensas de misa a personas que temen ser deportadas, evidenciando el impacto directo en la práctica religiosa.
La USCCB también expresó una profunda inquietud por el acceso de los detenidos a los sacramentos. Citó el caso del centro de inmigración de Broadview en Illinois, donde el clero tuvo dificultades para obtener permiso de ingreso durante meses. Una orden judicial posterior fue necesaria para que el DHS permitiera el acceso de sacerdotes para el Miércoles de Ceniza y fechas subsiguientes. El informe enfatiza que, si bien las naciones tienen el derecho de regular sus fronteras, debe existir un “acuerdo básico” sobre la protección de la dignidad humana y el acceso sacramental de los inmigrantes.
Otras áreas de preocupación incluyen los intentos a nivel estatal de amenazar el secreto de confesión, al buscar obligar a los sacerdotes a informar sobre abusos sexuales descubiertos en este sacramento, y mandatos estatales que intentan forzar a organizaciones a incluir la cobertura del aborto en sus planes de atención médica.
El informe también alude a incidentes alarmantes de violencia contra instituciones católicas, como tiroteos y amenazas con explosivos, como ejemplos de las continuas amenazas a la libertad religiosa que persisten en la sociedad estadounidense.
En conjunto, el informe de la USCCB presenta una visión compleja de la libertad religiosa en Estados Unidos bajo la administración Trump, celebrando las medidas que han reforzado la autonomía de las instituciones de fe, pero alertando sobre los desafíos persistentes que afectan a las comunidades de inmigrantes y a la práctica religiosa en el ámbito público y privado.




