**Santo Domingo, República Dominicana** – En un gesto que fusiona la tradición religiosa con la vida cotidiana de la capital dominicana, Monseñor Manuel Antonio Ruiz, obispo de la recién erigida Diócesis de Stella Maris, presidió la multitudinaria Misa de Miércoles de Ceniza en las instalaciones del centro comercial Plaza Megacentro. Este evento marcó el inicio de la Cuaresma, un tiempo de profunda reflexión para la comunidad católica, y sirvió como plataforma para un potente llamado a la transformación interior y la paz social en la República Dominicana.
La inusual elección de un espacio comercial para una ceremonia tan significativa como el Miércoles de Ceniza capturó la atención de cientos de fieles y transeúntes. La Eucaristía, concelebrada por varios sacerdotes de la Diócesis de Stella Maris, que fue establecida en agosto de 2025, congregó a una nutrida feligresía que buscaba iniciar el periodo cuaresmal con una imposición de cenizas y un mensaje de esperanza. La presencia del obispo en un lugar tan accesible y concurrido subraya un enfoque pastoral moderno, buscando llevar la fe al corazón de la sociedad dominicana, más allá de los templos tradicionales.
Durante su homilía, Monseñor Ruiz enfatizó la verdadera esencia de la Cuaresma, distanciándola de una mera observancia externa. “Este tiempo, que se inaugura con la imposición de cenizas, no debe ser percibido como un mero rito superficial, sino como una invaluable oportunidad para una profunda sanación personal y espiritual,” afirmó el prelado. Su mensaje resonó entre los presentes, invitándolos a ir más allá de las apariencias y a buscar una renovación genuina en sus vidas.
El obispo dominicano profundizó en el concepto de “conversión,” aclarando que esta no se limita a un cambio de adscripción religiosa, sino que representa una auténtica metamorfosis del espíritu. “Convertirse es, ante todo, un cambio de corazón,” subrayó Monseñor Ruiz, alentando a los fieles a emprender un camino de introspección y compromiso. Propuso vivir la Cuaresma como una “cuarentena espiritual,” un periodo de 40 días dedicado al descanso del alma, el silencio reflexivo y la disciplina personal, elementos esenciales para sanar antes de la celebración de la Pascua. Este enfoque resalta la importancia de la pausa y la meditación en un mundo cada vez más acelerado y ruidoso.
Asimismo, Monseñor Ruiz no dudó en abordar temas contemporáneos, criticando lo que describió como el “exhibicionismo” imperante en las redes sociales. Hizo un vehemente llamado a vivir las prácticas tradicionales de la Cuaresma –el ayuno, la oración y la limosna– con una sinceridad y discreción que contrasten con la búsqueda de validación externa. En un país que enfrenta desafíos relacionados con la violencia, el obispo recordó que “la verdadera transformación social germina en el cambio de cada corazón individual y se manifiesta a través de un testimonio de fe coherente en la vida cotidiana.” Este mensaje vincula la espiritualidad personal con el impacto colectivo, ofreciendo una perspectiva integral para el desarrollo de la sociedad.
La Diócesis de Stella Maris, bajo el liderazgo de Monseñor Ruiz, representa una expansión significativa de la Iglesia Católica en la República Dominicana. Fue establecida por el Papa León XIV el 27 de agosto de 2025, designando a Monseñor Manuel Antonio Ruiz como su primer obispo. Esta nueva jurisdicción eclesiástica es sufragánea de la Arquidiócesis de Santo Domingo, donde el obispo Ruiz sirvió previamente como párroco, lo que le confiere un profundo conocimiento de la realidad local. Con una extensión de casi 600 kilómetros cuadrados y una población cercana a 1.3 millones de habitantes, de los cuales casi un millón se identifican como católicos, la Diócesis de Stella Maris se perfila como un centro vital para la evangelización y el servicio pastoral en la región.
La trayectoria de Monseñor Antonio Ruiz es un testimonio de su cercanía con la gente. Antes de su ingreso al seminario, ejerció oficios humildes, incluyendo el de limpiabotas, una experiencia que sin duda ha moldeado su perspectiva pastoral. Fue consagrado obispo de Stella Maris el 8 de noviembre de 2025, en una emotiva y multitudinaria Misa celebrada en el Anfiteatro Luisito Martí de Santo Domingo. Su nombramiento y liderazgo en esta nueva diócesis reflejan el compromiso de la Iglesia con la renovación y la adaptación a los tiempos actuales, manteniendo siempre el foco en el mensaje central de la fe y su relevancia para la vida de las personas.
El evento en Plaza Megacentro no solo marcó el comienzo de la Cuaresma, sino que también reafirmó la voluntad de la Iglesia de llegar a todos los rincones de la sociedad dominicana, utilizando espacios no convencionales para difundir su mensaje de esperanza, conversión y compromiso con la paz y la justicia social.




