En una reciente jornada de Miércoles de Ceniza, el Obispo Alphonsus Cullinan de Waterford y Lismore, Irlanda, optó por llevar la liturgia a las calles de Waterford, compartiendo las cenizas con los transeúntes. Esta acción, que acerca la fe a la vida cotidiana, resuena con las sorprendentes revelaciones de un nuevo estudio que desafía la narrativa predominante sobre la **religiosidad en Irlanda**, especialmente entre sus **jóvenes irlandeses espiritualidad**.
El informe, titulado “Cambiando el rumbo”, publicado por la Conferencia Episcopal Católica Irlandesa, emerge en un momento crucial. Si bien la secularización ha sido una tendencia dominante en Europa occidental, este estudio sugiere una notable inversión de la trayectoria, destacando un inesperado aumento en la práctica espiritual y religiosa entre los irlandeses de 18 a 30 años. Además, reafirma la posición de Irlanda como un país con un nivel de religiosidad superior a la media europea, destacándose particularmente dentro de Europa occidental.
Monseñor Eamon Martin, Arzobispo de Armagh y Primado de toda Irlanda, comentó a EWTN News sobre lo que él describe como un “resurgimiento silencioso” de la práctica religiosa. El arzobispo explicó que el informe profundiza en diversas investigaciones realizadas en toda la isla, comparando los datos locales con encuestas sociales europeas para discernir si este aparente incremento en la **práctica religiosa en Irlanda**, la conciencia y el interés por la fe es una realidad tangible.
Basándose en un análisis exhaustivo de la Encuesta Social Europea, dos recientes estudios del Instituto Iona (realizados por Amárach Research) y varias investigaciones académicas pertinentes, el informe ofrece una visión integral y actualizada del panorama religioso en Irlanda. “El documento señala, de manera muy interesante, un repunte, como lo denominan, particularmente entre los jóvenes de entre 16 y 30 años, quienes están mostrando un renovado interés por la religión y la espiritualidad”, destacó Monseñor Martin.
A pesar de estas tendencias alentadoras, el Arzobispo Martin instó a la cautela, subrayando los desafíos que estos hallazgos implican para la **Iglesia Católica Irlanda**. “No creo que debamos entusiasmarnos demasiado pensando que esto representa un cambio radical en la evidente disminución de la práctica religiosa de los últimos 10 o 20 años”, afirmó. “Sin embargo, sí indica un cambio de rumbo, una señal que no podemos ignorar”.
El primado de Irlanda enfatizó las profundas implicaciones para la **Iglesia en Irlanda**: “Nos invita a reflexionar sobre este fenómeno a la luz de la investigación: ¿qué significa esto para nosotros como Iglesia, como parroquias, como diócesis? ¿Cómo estamos respondiendo a este creciente grupo de jóvenes que desean saber más sobre Dios, sobre la Iglesia y sobre la religión?”. Esta pregunta fundamental resalta la necesidad de una adaptación pastoral y una renovada estrategia evangelizadora.
El **informe “Cambiando el Rumbo”** fue coescrito por Stephen Bullivant, profesor de teología y **sociología de la religión** en la Universidad de St. Mary, Twickenham, y Emily Nelson, estudiante de doctorado en sociología en la Universidad Queen’s de Belfast. Los autores examinaron meticulosamente el perfil religioso general de la isla de Irlanda, identificando tanto convergencias como divergencias entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda.
La investigación recopiló datos sobre patrones de creencias, prácticas e identificación religiosa a través de generaciones, con un enfoque especial en las diferencias dentro de los grupos de adultos jóvenes. También proporcionó valiosa información sobre las diversas dimensiones de la religiosidad, la transmisión de la fe y las actitudes hacia las enseñanzas e instituciones eclesiásticas, analizando las perspectivas tanto de hombres como de mujeres.
Irlanda se mantiene consistentemente entre los países más religiosos de Europa, según indicadores clave como la afiliación religiosa, la asistencia a los servicios de culto y la frecuencia de la oración. Dentro del contexto de Europa occidental, es un caso atípico con un nivel relativamente alto de religiosidad general. Además, se posiciona entre las naciones europeas con mayor asistencia semanal a Misa y oración diaria.
Si bien los indicadores fundamentales de religiosidad en Irlanda experimentaron una disminución significativa desde el inicio de la Encuesta Social Europea en 2002-2003, la ronda más reciente, llevada a cabo en 2023-2024, revela un **fuerte repunte** en la afiliación y la **práctica religiosa en Irlanda**. Este efecto es particularmente pronunciado entre el grupo demográfico de 16 a 29 años, abarcando tanto a católicos como a protestantes. Irlanda del Norte, por su parte, se consolida como la región más religiosa del Reino Unido y de la isla de Irlanda, tanto en términos de afiliación como de práctica.
Un aspecto importante del estudio aborda las dinámicas de género. Aunque las mujeres en la República de Irlanda muestran una probabilidad similar a los hombres de ser religiosas, continúan desempeñando un papel influyente en la transmisión de la **fe en Irlanda**. No obstante, el informe también reveló que estas mismas mujeres expresan mayores niveles de disenso moral e insatisfacción institucional, con un 74% de las católicas irlandesas sintiendo que la Iglesia no las trataba con “mucho respeto”.
En cuanto a la frecuencia de las prácticas, el informe indica que el 51% de los adultos irlandeses —y el 27% de los jóvenes— oran al menos una vez por semana. Respecto a la asistencia a Misa, el 31% de los adultos afirma participar al menos una vez por semana, lo que los sitúa en el cuarto lugar a nivel mundial, a la par de Italia (32%), aunque por debajo de Polonia (49%) y Eslovaquia (46%).
Se observa una disminución notable en la práctica religiosa declarada entre los jóvenes adultos, que es aproximadamente la mitad que la de los adultos mayores. Sin embargo, los irlandeses de entre 16 y 29 años ocupan el sexto lugar a nivel global en esta categoría, con un 17% de asistencia semanal. Esta cifra es al menos el doble de las tasas observadas en el mismo grupo de edad en países como Suiza, Alemania y Bélgica (5%), y en Austria (menos del 1%).
El **informe “Cambiando el Rumbo”** también hizo referencia a un estudio de Barna de 2023, que destacó que, en ciertos aspectos, los adolescentes irlandeses demuestran ser más religiosos que sus pares a nivel mundial. Más del 62% de los adolescentes irlandeses se identifican como cristianos, mientras que casi un tercio se declara ateo, agnóstico o sin fe.
Aunque los jóvenes de entre 18 y 24 años en la República de Irlanda no tienen una visión particularmente positiva del cristianismo o de la Iglesia Católica en Irlanda, son más optimistas que el grupo de edad de 25 a 34 años. Además, muestran una menor actitud negativa hacia sacerdotes y monjas, lo que podría indicar una ventana de oportunidad para el diálogo y la reconexión.
En definitiva, las **tendencias religiosas Europa** muestran a Irlanda como un caso singular. Este estudio no solo arroja luz sobre un “cambio de rumbo” potencial en la fe juvenil irlandesa, sino que también plantea un desafío crucial para la **Iglesia Católica Irlanda**: cómo responder, acoger y nutrir este resurgimiento de la espiritualidad en una generación que, a pesar de sus reservas, parece estar buscando respuestas en la fe.




