21 septiembre, 2026

La joven Aicha Settimia Canté en su profesión temporal como monja católica. Crédito: Cortesía Radio Sol Mansi.

Un acontecimiento histórico y de profunda pluralidad religiosa ha tenido lugar en África occidental, donde una joven de 27 años, descendiente directa de una autoridad islámica, ha decidido consagrar su vida a la Iglesia católica. La ceremonia de profesión temporal se ha convertido en un símbolo de coexistencia pacífica, aunque también ha generado tensiones y reacciones adversas en los espacios digitales.

Un paso definitivo hacia la vida consagrada

La ceremonia religiosa se llevó a cabo el pasado 15 de agosto, coincidiendo con la festividad litúrgica de la Asunción de la Virgen María. La protagonista de este suceso es Aicha Settimia Canté, quien realizó sus votos temporales en el seno de la Congregación de las Hermanas del Espíritu Divino (CDS).

El solemne acto litúrgico tuvo como escenario la diócesis de Bissau y estuvo encabezado por el obispo emérito de la región, monseñor José Câmnate Na Bissign. Durante su intervención en el evento, la nueva consagrada expresó públicamente sus sentimientos ante este paso crucial en su vida espiritual:

“Ante todo, quiero dar gracias a Dios por haberme llamado, elegido y sostenido hasta este momento”, manifestó Canté, añadiendo que su corazón rebosaba de “alegría, emoción y profunda gratitud”.

Orígenes familiares y camino espiritual

El itinerario de fe de la nueva religiosa posee un trasfondo cultural y familiar singular. Procedente de la localidad de Safim, Canté creció en un hogar musulmán, ya que su padre ejerce como imán. Su acercamiento al catolicismo se materializó tras recibir el sacramento del bautismo en la parroquia de Nuestra Señora de Gracia Farim, perteneciente a la diócesis de Bissau, y posteriormente la confirmación en la comunidad de Santa Ana Mansoa.

Durante la eucaristía, la joven extendió su agradecimiento a las superioras y compañeras de su orden por el acompañamiento formativo recibido durante las etapas del postulantado y el noviciado, así como por el aprendizaje del idioma francés y el discernimiento espiritual.

La perspectiva de la jerarquía eclesiástica

Por su parte, el prelado que presidió la ceremonia dirigió unas palabras a la congregación y a la nueva hermana, subrayando la dimensión trascendental de la vida consagrada. El obispo enfatizó que responder a una llamada de esta naturaleza exige un compromiso firme y una entrega generosa frente a la adversidad.

“Es una misión divina”, aseveró monseñor Na Bissign al reflexionar sobre la importancia de situar la relación con la divinidad en el centro de la existencia humana. Asimismo, el prelado advirtió sobre los peligros de la secularización y destacó que quienes carecen de fe religiosa tienden a transitar por la vida de manera desorientada.

La celebración estuvo inspirada en el lema espiritual atribuido a Santa Teresa del Niño Jesús: “En el corazón de la Iglesia, Madre mía, seré amor”. El obispo aprovechó la ocasión para poner a la Virgen María como el ejemplo supremo de obediencia y disponibilidad ante los mandatos divinos.

Rechazo institucional ante la hostilidad digital

A pesar del carácter eclesiástico y pacífico de la ceremonia, el paso dado por la joven provocó una oleada de expresiones de intolerancia, ataques personales y comentarios ofensivos a través de diversas plataformas de internet debido a la combinación de su identidad familiar musulmana y su conversión al catolicismo.

Ante esta situación, la Confederación Nacional de la Juventud Islámica de Guinea-Bissau intervino mediante un comunicado oficial para condenar enérgicamente el discurso de odio difundido en la red. La organización defensora de los derechos juveniles recordó los principios fundamentales del Corán, los cuales estipulan que “no hay coacción en la religión”.

Asimismo, la agrupación islámica hizo un llamamiento a la tolerancia ciudadana, enfatizando que la libertad de expresión no ampara la difamación ni el hostigamiento. En su misiva, recalcaron un principio de convivencia ciudadana fundamental:

“Respetar la elección de alguien no significa necesariamente estar de acuerdo con ella”, puntualizó el colectivo juvenil, abogando firmemente por un modelo de sociedad donde cristianos, musulmanes y ciudadanos de diferentes convicciones logren convivir bajo los principios de mutuo respeto, fraternidad y dignidad humana.

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