4 abril, 2026

La comunidad católica global conmemoró, con profundo júbilo y renovada fe, la Pascua de Resurrección, el pilar fundamental de su doctrina: la victoria de Jesucristo sobre la muerte y el pecado. Este acontecimiento central, que abre las puertas a la promesa de vida eterna para todos los creyentes, fue el eje de las solemnes celebraciones litúrgicas en todo el mundo, con el Papa León XIV presidiendo los ritos desde el Vaticano.

Desde la Basílica de San Pedro, el Pontífice guio a los fieles en la Vigilia Pascual, la más importante de las celebraciones anuales, que tuvo lugar la noche del Sábado Santo. En un emotivo ritual, uno de los símbolos más elocuentes de esta victoria divina, el Cirio Pascual, fue encendido, disipando la oscuridad del templo. Este gran cirio, que arderá en todas las celebraciones litúrgicas durante los cincuenta días que dura el Tiempo Pascual, simboliza la luz de Cristo resucitado que ilumina el mundo, desterrando las sombras del alma y otorgando una nueva dimensión a la existencia humana.

El Papa León XIV, en su mensaje de Pascua, enfatizó la trascendencia de este misterio de fe. “La luz de la Resurrección no es solo un recuerdo histórico; es una realidad vibrante que transforma cada rincón oscuro de nuestra alma”, afirmó el Santo Padre. “Con ella, todas las cosas recuperan su justa proporción, y la vida halla su verdadero sentido. Incluso el dolor más acuciante, la enfermedad que nos debilita, las limitaciones que nos aquejan o el sufrimiento temporal, quedan sometidos al poder de Dios, bajo el manto de la esperanza en la vida eterna. Cristo vino a traernos la salud que anhelábamos, liberándonos de la enfermedad espiritual del pecado”.

La liturgia de la Pascua es un poderoso recordatorio de que la humanidad ha sido rescatada. El sepulcro vacío de Jesús es la señal inequívoca de una nueva era, un tiempo de paz y gozo que la Iglesia proclama con voz fuerte. “¡Este es un día de fiesta, un día de gozo inmenso!”, exclamó el Papa León. “Hemos sido redimidos, y por fin ha llegado el momento de testimoniar el don inestimable que hemos recibido gratuitamente. Este testimonio debe manifestarse en una vida cristiana coherente y verdadera, vivida con integridad y amor hacia el prójimo”.

La celebración de la Pascua trasciende las fronteras geográficas y culturales, uniendo a millones de católicos en una misma exclamación de fe y alegría. Desde las pequeñas comunidades rurales hasta las grandes metrópolis, los templos se llenaron para entonar el antiguo y vibrante saludo: *Xristos anesti! Alithos anesti!* (¡Cristo ha resucitado! ¡Verdaderamente ha resucitado!), un eco de esperanza que resuena a través de los siglos. Este saludo, originario de las primeras comunidades cristianas, recuerda la profunda convicción de que la Resurrección no es un mito, sino una verdad fundamental que sustenta toda la experiencia cristiana.

El Pontífice hizo un llamado especial a la unidad y la fraternidad global. Destacó que el mensaje de la Pascua es un mensaje universal de amor y reconciliación, crucial en tiempos de conflictos y divisiones. “La Resurrección de Cristo nos invita a superar nuestras diferencias, a construir puentes de diálogo y a ser artífices de paz en un mundo sediento de justicia”, reflexionó León. “La esperanza que brota del sepulcro vacío nos impulsa a vivir con caridad, a perdonar y a servir a los más vulnerables, haciendo presente el Reino de Dios en nuestra realidad cotidiana”.

La Pascua, culmen del Triduo Pascual que comenzó con el Jueves Santo y la conmemoración de la Última Cena, y continuó con el Viernes Santo, día de la Pasión y Muerte de Jesús, es el momento en que la fe católica alcanza su máxima expresión. Es una invitación a la reflexión profunda sobre el sacrificio redentor y la promesa de una vida nueva. Los cincuenta días del Tiempo Pascual que ahora comienzan son una oportunidad para que los fieles profundicen en el significado de la Resurrección y pongan en práctica sus enseñanzas, viviendo con una auténtica alegría pascual y compartiendo la buena nueva con el mundo. La Iglesia, guiada por el Papa León XIV, reitera así su misión de ser portadora de esperanza y luz en un mundo que clama por ellas.

Desde las Redes

Desde las Redes es un portal católico dedicado a la Evangelización digital. Somos un equipo de profesionales poniendo nuestros dones al servicio de la Iglesia. Lancemos las redes y compartamos la fe.

Nuevos