26 julio, 2026

La visión de paz del papa León XIV, lejos de ser una concepción “abstracta, ideológica o ingenua”, se presenta como un camino que “atraviesa el dolor, las contradicciones y las heridas del mundo”. Así lo afirma Alessandro Banfi, director de comunicación de la Fundación Oasis y coordinador editorial de la obra “Desarmada y desarmante. La paz es un don”, una antología que reúne por primera vez los principales discursos y mensajes del Pontífice sobre la paz, desde su elección en mayo de 2025.

El volumen, publicado recientemente en italiano por la Libreria Editorial Vaticana (LEV), ofrece una mirada profunda a uno de los pilares del actual pontificado. Se trata de la primera compilación de textos de León sobre este tema crucial, e incluye una introducción inédita escrita por el propio Santo Padre.

En una entrevista, Banfi explicó que la iniciativa busca ofrecer un texto “ágil y accesible” que resuma la enseñanza de León XIV sobre la paz en su primer año de pontificado. Su introducción es particularmente reveladora de la esencia de su propuesta. “Si releemos atentamente las primeras líneas de su introducción, vemos algo muy significativo”, comenta Banfi. “Dice que comenzó su ministerio anunciando al mundo a Cristo resucitado, príncipe de la paz. Pero inmediatamente recuerda que la paz de Cristo pasa por el sufrimiento, por la pasión y por la cruz”.

Esta conexión intrínseca entre paz y sufrimiento es, para el experto, el punto de partida fundamental. La paz que propugna el Papa no es una fantasía utópica, sino una realidad arraigada en la experiencia humana del dolor. “La paz que propone el Papa no es el concepto abstracto, ingenuo o ideológico de los hippies. Es una paz que atraviesa el dolor, las contradicciones y las heridas del mundo”, enfatiza Banfi, disipando la noción de un pacifismo superficial.

Frente al pacifismo tildado a menudo de irrealizable o meramente idealista, Banfi sostiene que la perspectiva de la Iglesia se fundamenta en una experiencia concreta. “La propuesta de paz cristiana”, añade, “nace de una experiencia concreta. Es el anuncio de un don que nos precede”.

Esta concepción de la paz como un don divino no exime, sin embargo, la responsabilidad humana. La construcción de la paz exige un compromiso tanto personal como colectivo: “Tenemos la responsabilidad de construirla, de rezar por ella, de promover el diálogo interreligioso y de pedir a los poderosos de la tierra que trabajen por ella. Debemos actuar concretamente para influir en las sociedades y en los Estados. Pero es igualmente importante no olvidar la paz interior”, subraya el director de comunicación.

La postura de León sobre la paz no es nueva, sino el reflejo de una trayectoria personal y espiritual de larga data. Banfi destaca la influencia agustiniana en su pensamiento, citando la referencia del Papa a “La Ciudad de Dios” en su discurso al Cuerpo Diplomático. “León XIV transmite una extraordinaria serenidad y libertad interior en medio del ruido del mundo y de la Iglesia”, observa Banfi.

Su compromiso con la paz se manifestó en situaciones de riesgo personal, como durante el terrorismo de Sendero Luminoso en Perú, donde el entonces sacerdote misionero Prevost rechazó la protección armada pese a las amenazas. “Fue un gran testigo frente al terrorismo”, afirma Banfi. Su activismo temprano también se observa en una fotografía de los años 80, donde participó en una protesta pacifista en Comiso, Sicilia, contra el despliegue de misiles de la OTAN, junto a otros “jóvenes agustinos por la paz”.

El mensaje del Papa León adquiere una resonancia particular en un escenario global con más de cien países involucrados en conflictos. “El Papa es casi la única voz que sigue llamando a la paz”, reflexiona Banfi, citando datos del Global Peace Index 2026 en la introducción del libro para recalcar la magnitud del desafío.

León combate activamente la creciente convicción de que la guerra es inevitable y el rearme la única vía para la seguridad. “El Papa combate precisamente esta mentalidad dominante”, explica Banfi. En un pasaje notable de la introducción, el Santo Padre incluso cita a Bob Dylan, recordando su advertencia contra la guerra nuclear de 1962, durante la Crisis de los Misiles en Cuba. Ese fue un momento, sugiere Banfi, donde “existía una sensación generalizada de que se podía construir la paz, reducir los arsenales nucleares y avanzar hacia un desarme negociado incluso en plena Guerra Fría”.

Frente a la desolación de los conflictos actuales, el Santo Padre León XIV retoma la advertencia formulada por Francisco sobre una “tercera guerra mundial por etapas”, denunciando la dificultad persistente para poner fin a las hostilidades contemporáneas. Sin embargo, no hay resignación en su mensaje.

Uno de los pasajes que más impactó a Banfi es la referencia de León a Stanislav Petrov, el oficial soviético que en 1983 evitó una posible guerra nuclear al dudar de una falsa alarma. “La conciencia de un solo hombre puede valer tanto como el mundo entero”, cita el Papa, una verdad aplicable a cada individuo, según Banfi, y que “la sociedad se equivoca cuando deja de creer en ello”.

Esta idea se vincula con un tema central de su primera encíclica, “Magnifica Humanitas”, que muestra un “optimismo irreductible sobre la humanidad”. León cuestiona, con una profundidad profética: “¿De verdad la humanidad está pensando seriamente en destruirse a sí misma?”. El volumen también ahonda en otros aspectos cruciales como el desarme, la importancia del diálogo, el derecho internacional y el rol del multilateralismo. El mensaje del Papa León XIV es, en esencia, un llamado a la acción y a la esperanza en un mundo fragmentado.

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