2 marzo, 2026

En un contexto global marcado por la fragmentación familiar y una creciente “cultura del descarte”, una iniciativa singular en Ecuador está ofreciendo un bálsamo de esperanza y reconciliación a cientos de parejas. Se trata de “La Preli”, un espacio mensual de adoración eucarística que, con su sencillez, ha logrado impulsar confesiones masivas, sanación de relaciones y profundas conversiones. Originada en la Iglesia San Josemaría de Samborondón, esta propuesta ha congregado a más de 100 parejas cada mes, demostrando el poder transformador de la fe en la vida conyugal y familiar.

**Un Oasis Espiritual para la Familia**

“La Preli”, cuyo nombre es una abreviatura coloquial de “la preliminar”, nació con un propósito claro: colocar a las parejas frente al Santísimo Sacramento y permitir que la acción divina obre en sus vidas. María Teresa Martínez, una de las impulsoras de esta iniciativa, enfatiza que el verdadero protagonista es Cristo. “El corazón es Él, el Santísimo. Nosotros no hacemos nada. El que trabaja es el Señor solito. Nosotros nos encargamos de ponérselos allí delante, y Él hace lo que quiere”, explica Martínez, destacando la dimensión espiritual y no meramente organizativa del encuentro. Este enfoque ha resultado en una participación constante que oscila entre 110 y 120 parejas cada edición.

Uno de los pilares del éxito de “La Preli” radica en la amplitud de su convocatoria. Lejos de restringirse a un tipo específico de relación, el encuentro acoge a matrimonios sacramentados, novios, enamorados, parejas que viven en unión libre e incluso personas divorciadas y vueltas a casar. Esta apertura ha derribado barreras y ha creado un ambiente de inclusión y necesidad compartida. “Vienen parejas que están conviviendo sin casarse, vienen novios que están a punto de casarse, vienen matrimonios también. Estamos todos necesitados. Muchos nos decían: ‘Nunca en la vida nos habían invitado a algo así’”, relata María Teresa Martínez.

La acogida ha sido tal que ha generado un fenómeno inesperado: un auge de confesiones. Lo que comenzó con un sacerdote disponible para el sacramento, ahora requiere de la presencia de dos, ante la abrumadora demanda de penitentes. “Muchísimos se están confesando. Es de locos. Al principio se quedaba un sacerdote; ahora necesitamos dos para atender a toda la gente que quiere confesarse”, comenta Martínez, subrayando la sed espiritual que “La Preli” ha logrado despertar.

**Una Estructura Sencilla y Replicable**

La metodología de “La Preli” es un modelo de simplicidad y eficiencia, lo que facilita su replicabilidad en cualquier parroquia interesada. Con una duración exacta de una hora y celebrándose dos veces al mes, su estructura se despliega en seis pasos esenciales:

1. **Encuentro con el Señor:** La jornada inicia de manera simbólica y profunda. El sacerdote, revestido, sale con el Santísimo Sacramento hasta la puerta del templo, donde las parejas esperan. Juntos, en procesión, ingresan al recinto, simbolizando la invitación personal de Cristo a cada relación.
2. **Exposición y Homilía:** Tras la entrada, se realiza la exposición del Santísimo. Un sacerdote ofrece una breve reflexión de diez minutos, abordando temas vitales para la vida conyugal, como el perdón, la comunicación, los desafíos económicos o la relación con los hijos.
3. **Tiempo de Confesión:** Mientras un coro acompaña con cantos, los sacerdotes se disponen a atender las confesiones, ofreciendo un espacio crucial para la reconciliación personal y espiritual.
4. **Testimonios Inspiradores:** Tres parejas voluntarias comparten brevemente, en apenas dos minutos cada una, reflexiones y experiencias personales sobre cómo la fe ha impactado su relación.
5. **Intenciones en el Fuego:** Un momento conmovedor es cuando cada asistente escribe en un papel una intención, un propósito o un ofrecimiento. Estos papeles son luego quemados en un pebetero, acompañados del toque de una campana, elevando simbólicamente las súplicas.
6. **Bendición y Fraternidad:** La hora concluye con una bendición solemne. Posteriormente, se invita a todos a un compartir con café y bocaditos gratuitos, fomentando un ambiente de fraternidad y comunidad entre los participantes.

**Transformación y Testimonios de Vida**

Los resultados de “La Preli” no son abstractos; se manifiestan en historias concretas de transformación. María Teresa Martínez relata el caso de un hombre que, tras asistir por primera vez, al día siguiente la contactó para “enderezar su vida matrimonial en una sola noche”. Durante las adoraciones, es común observar a parejas llorando juntas, tomadas de la mano, confrontando su realidad ante la presencia de Cristo, lo que describe como “impresionante”.

Los testimonios de los participantes resuenan con gratitud y renovación. María Mercedes y Gonzalo Jaramillo, tras 32 años de matrimonio, afirman que “los jueves de adoración en pareja nos hacen sentir en el Cielo”, confirmando que Dios es el centro de su unión. Lourdes y Mike Izurieta expresan que la experiencia les ha enseñado a “mirarse con los ojos de Jesús” y a renovar su entrega y perdón diarios. Asimismo, Jéssica y Jaime Arellano, también con más de tres décadas de casados, destacan cómo “La Preli” les recordó su identidad como “hijos amados” y les otorgó la gracia de cambiar lo que les distanciaba. Cecilia y Carlos Eduardo Arcos, después de 36 años, confiesan que la iniciativa los “obligó a rendirse” ante la presencia divina, redescubriendo que Él siempre estuvo a su lado.

El P. Juan Carlos Vásconez, sacerdote que acompaña espiritualmente la iniciativa, reflexiona sobre el “antes” y el “después” de “La Preli”. Antes, se percibía una realidad de “desafíos monumentales” para las parejas, inmersas en una época de fragilidad donde “numerosísimas relaciones se quiebran” por malentendidos y frustraciones. El ruido del mundo impedía a los cónyuges escucharse y, fundamentalmente, escuchar a Dios.

Ahora, el “después” se caracteriza por la sanación de heridas. “Cuando una pareja se pone de rodillas ante la Eucaristía, el orgullo suele dar paso a la humildad. Hemos sido testigos de cómo el perdón se vuelve posible cuando se mira a Cristo”, explica el P. Vásconez. Otro fruto palpable es el cambio de perspectiva: las parejas comienzan a trabajar en su misión de ser el “camino al cielo del otro”, trascendiendo la mera convivencia para buscar la santificación mutua.

**El Poder de la Comunidad y la Mirada al Futuro**

Más allá de la experiencia individual, el factor comunitario juega un papel crucial. María Teresa Martínez destaca la fuerza que reside en la vivencia compartida: “Aquí hay 90 o 100 parejas viviendo lo mismo. No soy yo solo. Eso da fuerza”. La iniciativa, que esperaba entre 20 y 25 parejas en su primera edición y recibió 40, ha crecido de forma exponencial, principalmente por el “boca a boca”. Esta difusión orgánica ha atraído incluso a personas alejadas de la fe, como el caso de un ateo que, convencido por su esposa, asistió y no ha dejado de regresar.

La pregunta sobre la replicabilidad de “La Preli” en otros lugares encuentra una respuesta afirmativa y entusiasta. María Teresa Martínez expresa el deseo de que esta iniciativa se extienda a otras iglesias, calificando los resultados de “verdaderamente maravillosos”. Ofrece, además, ayuda concreta y la disposición a compartir la metodología paso a paso.

En un mundo que a menudo desorienta y fractura, “La Preli” propone una solución radicalmente sencilla: una hora ante Cristo, en comunidad y con el corazón abierto. La constante afluencia de parejas y los innumerables testimonios de reconciliación, conversión y renovación del amor confirman que, al colocar a Dios en el centro de la vida matrimonial y familiar, se redescubre el camino hacia una plenitud duradera. Es la demostración fehaciente de que, aun en los tiempos más complejos, la fe tiene el poder de sanar y transformar.

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