Washington D.C. — Un grupo bipartidista de legisladores estadounidenses ha solicitado formalmente a la administración presidencial que reconsidere y reinstaure una exención clave para las visas de adopción internacional. El objetivo es facilitar que miles de niños puedan reunirse con sus futuras familias en Estados Unidos, garantizándoles acceso a “hogares seguros y estables” tras prolongados procesos.
La petición, impulsada por los senadores Kevin Cramer (R-ND) y Amy Klobuchar (D-MN), junto con los representantes Robert Aderholt (R-AL) y Danny Davis (D-IL), se dirigió directamente al Departamento de Estado de EE. UU. Su llamado principal es restablecer una “exención categórica para visas de adopción”, una medida que fue suspendida previamente en medio de restricciones de viaje globales, generando una considerable incertidumbre en la comunidad de adopción.
Los legisladores enfatizaron que la suspensión de esta exención ha creado un limbo para “niños y padres estadounidenses que han esperado años para que sus adopciones se completaran y que se estaban preparando para traer a sus hijos a casa”. Esta situación no solo posterga la concreción de las familias, sino que también prolonga la vulnerabilidad de los menores que ya han pasado por circunstancias difíciles.
En su misiva, los congresistas hicieron referencia a directrices anteriores del propio Departamento de Estado que reconocían la naturaleza intrínseca de la adopción: un proceso que “involucra a niños que necesitan —algunos con urgencia— un hogar y una familia amorosos y permanentes”. Dichas guías subrayaban la necesidad de una “participación vigorosa tanto a nivel de políticas como de casos para proteger los intereses de todas las partes involucradas”, un principio que los legisladores ahora instan a aplicar con prontitud. “Instamos encarecidamente a que abogue por el restablecimiento de la exención categórica para las visas de adopción”, señalaron, pidiendo al Departamento de Estado que “actúe con rapidez para abordar esta situación y garantizar que estos niños se reúnan con sus padres adoptivos”.
La adopción internacional es un camino complejo y a menudo lleno de desafíos, como explica Katie Dillon, portavoz de Commonwealth Catholic Charities en Virginia. Su organización, como muchas otras caridades católicas, brinda una amplia gama de recursos y servicios a las familias que buscan adoptar, tanto a nivel nacional como en el extranjero. Dillon describe el proceso como uno que “normalmente sigue pasos claros y predecibles”, pero advierte que es inherentemente “largo”.
Commonwealth Catholic Charities, por ejemplo, asume el rol de proveedor de estudios de hogar y agencia de apoyo post-colocación para las familias en Virginia que buscan adoptar niños de otros países. Dillon subraya que estas adopciones “pueden ser un proceso complejo que fluctúa con los cambios en las políticas globales”, lo que lo convierte en un desafío “difícil de gestionar para las familias”.
Para las familias interesadas en la adopción transnacional, el proceso típicamente involucra la colaboración con una agencia estatal, como Commonwealth Catholic Charities, para completar la evaluación del hogar, y con una agencia internacional especializada para facilitar la colocación del menor. Es crucial que estas agencias de colocación de niños estén acreditadas bajo el Convenio de La Haya sobre Adopción de 1993, un tratado internacional fundamental que establece estándares para la protección de los niños involucrados en adopciones internacionales. Estas agencias, explica Dillon, “cuentan con programas en ciertos países para asistir legalmente a las familias en la adopción de un niño de ese país”, asegurando que el proceso cumpla con la normativa tanto local como internacional.
A pesar de la existencia de numerosos recursos y agencias dedicadas a guiar a las futuras familias adoptivas, Dillon enfatiza que la adopción internacional “suele ser un proceso largo que puede durar más de tres o cuatro años”. En algunos casos, los países de origen pueden exigir que los padres adoptivos residan en el país por periodos que varían desde varios meses hasta un año, añadiendo capas de complejidad logística y financiera.
La incertidumbre se agrava en el ámbito federal, donde las políticas pueden cambiar drásticamente sin previo aviso. Dillon advierte que “los padres que estén considerando la adopción internacional deben ser conscientes de que las políticas de adopción pueden cambiar abruptamente con los cambios en el liderazgo gubernamental”. Esta volatilidad introduce un elemento de imprevisibilidad que puede ser desalentador para las familias que ya están invirtiendo tiempo, recursos y esperanzas en este camino. “No hay garantías”, concluye Dillon, destacando la necesidad de resiliencia y preparación ante posibles cambios. La solicitud de los legisladores busca precisamente mitigar esta inestabilidad, promoviendo una ruta más predecible y segura para la reunificación de los niños con sus nuevos hogares.



