Filadelfia se vistió de gala para acoger la Medalla Canterbury 2026, un evento anual que congrega a defensores de la libertad religiosa en el National Constitution Center. La ceremonia, organizada por el Fondo Becket para la Libertad Religiosa, sirvió de plataforma para un importante mensaje del Papa León XIV, quien reconoció la labor de la organización en la salvaguarda de este derecho fundamental.
El 11 de junio de 2026, mientras el presidente de Becket Fund, Mark Rienzi, se dirigía a los asistentes, se leyó un mensaje del Santo Padre con fecha del 4 de junio. En sus palabras, el Papa León XIV calificó la libertad religiosa como la “piedra angular de cualquier sociedad justa”, subrayando la relevancia de su defensa en el mundo contemporáneo. El Pontífice extendió su agradecimiento al Fondo Becket por sus más de tres décadas de “grandes esfuerzos” en la protección de este derecho inalienable, una labor que considera esencial para la dignidad de la persona.
El Arzobispo de Filadelfia, Monseñor Nelson Pérez, fue el encargado de transmitir las palabras del Pontífice a la audiencia. En su mensaje, el Papa León XIV enfatizó cómo la garantía de que “todos los hombres y mujeres sean libres de actuar conforme a los dictados de su conciencia y de practicar su fe abiertamente, sin coacción ni temor”, contribuye directamente a “salvaguardar la dignidad inviolable de la persona humana”. Este pronunciamiento resalta la conexión intrínseca entre la libertad de conciencia, la práctica religiosa y el respeto fundamental por cada individuo.
El Papa León XIV también contextualizó la importancia de la libertad religiosa en el marco del 250 aniversario de la fundación de los Estados Unidos de América. Reflexionando sobre la historia de su nación, el Sumo Pontífice señaló que la Declaración de Independencia, en su preámbulo, expresa una “verdad sobre la persona humana”. Esta verdad, según León XIV, radica en “la dignidad innata de cada hombre y mujer, creados por Dios a su imagen y semejanza, y los derechos que de ella se derivan”. Así, el Papa vinculó la defensa de la libertad religiosa con los principios fundacionales de la democracia estadounidense, presentándola como un pilar para la coexistencia pacífica y la prosperidad social.
El mensaje del Papa León XIV concluyó con un llamado a la búsqueda sincera de la verdad. “Mientras continúan con esta noble tarea, espero que cada individuo emprenda la búsqueda de la verdad con sinceridad y sin temor”, expresó el Santo Padre. Citando las Escrituras, recordó que “la verdad misma tiene un nombre, Jesucristo (cf. Jn 14, 6), y que Dios sin duda ayudará a quienes lo buscan con todo su corazón (cf. Jer 29, 13)”, alentando a los defensores de la fe a perseverar en su misión con convicción.
**Reconocimiento a un Defensor Incansable**
La Gala de la Medalla Canterbury también fue el escenario para honrar a William P. “Bill” Mumma con el máximo galardón del Fondo Becket. Mumma, quien ha sido presidente de la junta directiva de la organización durante mucho tiempo y exdirector ejecutivo de Mitsubishi UFJ Securities, recibió la Medalla Canterbury 2026 en reconocimiento a su incansable dedicación a la libertad religiosa.
La medalla lleva el nombre de Tomás Becket, el arzobispo de Canterbury cuya confrontación histórica con el Rey Enrique II de Inglaterra en el siglo XII marcó uno de los episodios más dramáticos en la lucha por la libertad religiosa y que inspiró la denominación del bufete de abogados. La trayectoria de Mumma en el Fondo Becket es notable; sirvió como director ejecutivo voluntario a tiempo completo desde 2011 hasta 2021 y continúa presidiendo la junta directiva.
En sus palabras de aceptación, Mumma subrayó la necesidad imperante de proteger la libertad religiosa. “Los últimos 50 años nos han enseñado a no darla por sentada”, afirmó, instando a todos los presentes a “redoblar su compromiso con esta noble causa”. Entre los distinguidos galardonados en ediciones anteriores de la Medalla Canterbury se encuentran figuras de renombre como el premio Nobel de la Paz Elie Wiesel, el poeta cubano Armando Valladares, el rabino Meir Soloveichik, el presidente Dallin H. Oaks de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y el capellán del Senado de los Estados Unidos, Barry C. Black.
**El Legado de la Libertad Religiosa en América**
Con el emblemático Independence Hall de Filadelfia como telón de fondo, Mark Rienzi, actual presidente y director ejecutivo del Fondo Becket, recordó a los asistentes en el National Constitution Center que “la libertad religiosa está en el corazón de la historia estadounidense”. A lo largo de 250 años, explicó Rienzi, esta libertad ha sido la fuerza motriz que “ha permitido que personas con creencias diferentes y opuestas convivan en paz” en los Estados Unidos.
El Fondo Becket, según Rienzi, existe para asegurar que “cada nueva generación de estadounidenses pueda escribir su propio capítulo de esa historia”. La organización aspira a extender su misión a los “próximos 250 años de América”, consolidando la libertad religiosa como un valor perdurable y esencial para el futuro de la nación. La gala y el mensaje del Papa León XIV refuerzan el compromiso global con un derecho que, según el Pontífice, es clave para la dignidad humana y la cohesión social.








