25 julio, 2026

Ciudad del Vaticano – El Papa León XIV ha dirigido un vibrante mensaje a miles de jóvenes reunidos en los Andes peruanos, instándolos a abrazar una “rebeldía santa” para revitalizar la Iglesia y transformar las realidades de dolor en espacios de esperanza. Su alocución fue el punto culminante de la segunda jornada diocesana de la juventud en la Prelatura de Chota, una región con la que el Pontífice mantiene una profunda conexión personal y pastoral.

En su videomensaje, el Santo Padre saludó a los peregrinos congregados desde las dieciocho parroquias de la Prelatura, celebrando su unidad en la fe. “Qué hermoso es saber que, desde las 18 parroquias de la Prelatura se han congregado para compartir la fe en Jesucristo”, afirmó León XIV, destacando la vitalidad de la juventud católica peruana. El evento, que se llevó a cabo el pasado sábado 25 de julio, estuvo enmarcado bajo el lema “Llamados a amar, enviados a servir”, una consigna que el Papa desglosó como una invitación a la acción y al compromiso.

El mensaje central del Pontífice fue un claro llamado a la juventud a no caer en la complacencia. León XIV advirtió contra el peligro de ser “jóvenes de sillón”, adormecidos por la rutina o anclados en la comodidad del “siempre se ha hecho así”. En cambio, los exhortó a despertar una “rebeldía santa”, una fuerza transformadora arraigada en la fe y el deseo de construir un mundo mejor. Esta “rebeldía”, explicó el Papa, no es un acto de confrontación sin sentido, sino una energía limpia y constructiva, fundamental para que la Iglesia en Chota y Cutervo pueda renovarse y atender las necesidades de su gente.

El Papa León profundizó en la necesidad de que los jóvenes asuman su papel como agentes de cambio. “La Iglesia en Chota y Cutervo necesita de su rebeldía santa, de su energía limpia, de sus ganas de transformar las realidades de dolor en espacios de esperanza”, enfatizó. Este llamado es particularmente relevante en una región que, como muchas otras en los Andes, enfrenta desafíos sociales y económicos, donde la voz y la acción de los jóvenes pueden ser decisivas para impulsar el progreso y la justicia.

La conexión de León XIV con la Prelatura de Chota es notable. Este territorio, que comprende las provincias civiles de Chota y Cutervo en el departamento de Cajamarca, fue erigido como Prelatura por el Papa San Juan XXIII en 1963, a partir de una desmembración de la Diócesis de Chiclayo. Es precisamente en Chiclayo donde el Papa León sirvió como obispo durante ocho años, desde 2015 hasta 2023, antes de su elevación al solio pontificio. Su profundo conocimiento de la realidad socio-eclesiástica de esta zona del norte de Perú confiere un peso especial a sus palabras, demostrando una comprensión íntima de los contextos y desafíos que enfrentan los jóvenes y las comunidades andinas.

El Pontífice hizo hincapié en la misión evangelizadora de cada joven, pidiéndoles que se sientan llamados a ser misioneros “en sus colegios, en sus universidades, en sus calles y en sus campos”. Este encargo subraya la visión del Papa de una Iglesia en salida, donde la evangelización no se limita a los templos, sino que se extiende a todos los ámbitos de la vida cotidiana. La esencia de esta misión, según León XIV, radica en “servir con alegría, especialmente a los más olvidados, porque ahí es donde se encuentra el rostro sufriente de Jesús”. Este es un eco de la enseñanza social de la Iglesia, que pone en el centro la atención a los más vulnerables y desfavorecidos.

La jornada diocesana de la juventud representa un espacio crucial para la formación y el encuentro de los jóvenes católicos. A través de estos eventos, se busca fortalecer su fe, fomentar el liderazgo y proporcionar herramientas para que puedan vivir su cristianismo de manera activa y comprometida. La participación masiva desde las diversas parroquias de la Prelatura de Chota es un testimonio de la sed de espiritualidad y el deseo de los jóvenes de contribuir positivamente a su entorno.

Antes de impartir su bendición final, el Papa León encomendó a los jóvenes a la protección de la Virgen María, invocando su advocación de Nuestra Señora de la Asunción, Patrona de Cutervo. “Que ella los cuide y los guíe siempre. ¡Que pasen una bonita Jornada! ¡Que Dios los bendiga!”, concluyó el Santo Padre, reforzando el vínculo mariano tan arraigado en la piedad popular latinoamericana. Este mensaje desde el Vaticano no solo reafirma el compromiso de la Iglesia con su juventud, sino que también subraya la importancia de la evangelización y el servicio social como pilares fundamentales de la fe en el siglo XXI.

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