1 abril, 2026

El Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, uno de los destinos de peregrinación mariana más importantes del mundo, ha emitido una llamada de auxilio para preservar una de sus joyas patrimoniales: el viacrucis monumental que serpentea por la colina de Espélugues. Inaugurado en 1912, este conjunto escultórico se enfrenta a un avanzado estado de deterioro que amenaza con menoscabar su valor histórico y espiritual si no se interviene con urgencia.

Cada año, miles de peregrinos y visitantes recorren los 1.500 metros de este camino sagrado, meditando los misterios de la Pasión de Cristo a través de sus quince estaciones. El viacrucis está compuesto por 115 figuras de hierro fundido, cada una de unos dos metros de altura, que a lo largo de más de un siglo han sido testigos silenciosos de la fe y la esperanza de incontables almas. Sin embargo, el paso del tiempo y las inclemencias del entorno han dejado una profunda huella en esta obra de arte y devoción.

El santuario ha detallado una serie de problemas estructurales y superficiales que afectan seriamente las esculturas. Entre ellos, se destacan “grietas estructurales, elementos metálicos oxidados o perforados, pérdida significativa de material, armazones expuestos y restauraciones previas obsoletas e inadecuadas”. La pintura original de las imágenes también presenta un deterioro severo, con descascarillamiento y daños provocados por la constante exposición a la humedad y las filtraciones.

La ubicación del viacrucis en un entorno natural prepirenaico, caracterizado por la abundante vegetación y la alta humedad, agrava la situación. El musgo y la flora invaden progresivamente las estatuas, sus pedestales y las cruces, tanto de madera como de hierro fundido, acelerando la corrosión de los componentes metálicos y la degradación general de los materiales.

A estos factores naturales se suman lamentablemente los actos vandálicos, que han infligido daños adicionales al patrimonio. Grafitis, ofrendas votivas indebidamente depositadas y otras intervenciones humanas imprudentes incrementan la vulnerabilidad de este sitio único. El santuario subraya que estas afecciones combinadas, potenciadas por las infiltraciones de agua, podrían llevar el viacrucis a un estado irreversible si no se emprende una restauración completa a la mayor brevedad.

El proyecto de restauración, calificado como una “intervención de envergadura” por el santuario, contempla un abordaje integral. Incluirá saneamientos profundos, consolidaciones estructurales para garantizar la estabilidad de las figuras, la cuidadosa eliminación de antiguas restauraciones que resultaron ineficaces o perjudiciales, la aplicación de protecciones duraderas para las superficies y la restitución de los decorados pintados mediante tratamientos hidrófugos de última generación. La necesidad de contar con personal especializado es una prioridad, ya que “las restauraciones antiguas evidencian los límites y riesgos de intervenciones realizadas por artesanos no especializados”, como advierte el comunicado.

La historia de este viacrucis se remonta a la iniciativa de monseñor François-Xavier Schoepfer, obispo de Tarbes-Lourdes, quien impulsó su creación hace más de un siglo. Las esculturas son obra de la reconocida Casa Raffl, la misma que creó la emblemática imagen de la Virgen Coronada que preside la explanada del santuario. Las estaciones están conectadas por un sendero de piedra que facilita el recorrido a los peregrinos, voluntarios del santuario y miembros de las hospitalidades nacionales, quienes lo consideran un lugar de profunda significación espiritual.

Bajo la dirección de Robin Dupont, doctor en Historia del Arte y Arqueología y conservador del patrimonio del santuario desde 2020, el Santuario de Lourdes tiene previsto iniciar los trabajos de restauración a lo largo de 2026. El objetivo principal es detener el proceso de degradación y asegurar la transmisión perdurable de este lugar emblemático a las futuras generaciones de fieles y visitantes.

Para sufragar el considerable presupuesto de 200.000 euros requerido para la reparación integral del viacrucis monumental, el santuario ha implementado una ingeniosa estrategia de recaudación de fondos. Se ha establecido un convenio de colaboración con hoteles y restaurantes de la localidad de Lourdes, quienes han puesto en marcha un sistema de microdonaciones. Esta iniciativa transforma a los actores económicos locales en “socios activos” en la preservación del patrimonio del Santuario. Es una acción colectiva que busca involucrar no solo a los residentes, sino también a los peregrinos de todo el mundo en la conservación de este sitio tan significativo en la ciudad mariana. Además, el santuario ha habilitado la posibilidad de realizar donaciones directas a través de su sitio web, facilitando la participación global en este crucial esfuerzo de preservación cultural y religiosa. La Iglesia, a través de sus santuarios y comunidades, sigue trabajando incansablemente para salvaguardar el arte sacro y los espacios de fe para la posteridad.

Desde las Redes

Desde las Redes es un portal católico dedicado a la Evangelización digital. Somos un equipo de profesionales poniendo nuestros dones al servicio de la Iglesia. Lancemos las redes y compartamos la fe.

Nuevos