La Iglesia Católica ha marcado un hito significativo en el camino hacia la beatificación del Padre Luigi Bolla, el recordado misionero salesiano conocido cariñosamente como “Yankuam Jintia” o “Estrella que ilumina el camino” por las comunidades indígenas de la Amazonía que evangelizó. El Dicasterio para las Causas de los Santos, el organismo vaticano encargado de estos procesos, ha comunicado oficialmente la validez jurídica de la investigación diocesana que sustenta la causa del religioso italiano.
Este anuncio trascendental, recibido por el Padre Pierluigi Cameroni, postulador general de los Salesianos, se efectuó el pasado 6 de febrero de 2026, una fecha cargada de simbolismo al coincidir con el decimotercer aniversario del fallecimiento del Padre Bolla. La confirmación de la validez jurídica representa un avance crucial, ratificando la solidez y el cumplimiento de todos los requisitos formales en la recopilación de pruebas y testimonios durante la fase diocesana del proceso.
Según un informe detallado de la Agenzia Info Salesiana (InfoAns), la validación se logró tras una exhaustiva verificación de los “aspectos formales de las actas procesales y la consistencia del aparato probatorio”, incluyendo el número y la calidad de los testigos presentados, así como la documentación recopilada. Este rigor en la evaluación es fundamental para asegurar la integridad de cada paso en el camino hacia el reconocimiento de la santidad.
El Padre Cameroni expresó su profunda satisfacción ante la noticia, calificándola como “un gran logro” y un testimonio del arduo trabajo y la dedicación. “Es fruto del trabajo hecho con pasión y competencia por los miembros del Tribunal diocesano de Lima y por cuantos han aportado su contribución, en particular la comisión histórica, los censores teólogos y el vicepostulador, Padre Jesús Adrián Jurado Alarcón, SDB”, afirmó Cameroni, destacando la labor colaborativa que hizo posible este avance.
La fase diocesana de la causa de beatificación del Padre Bolla se desarrolló íntegramente en la Arquidiócesis de Lima, Perú, extendiéndose desde el 27 de septiembre de 2021 hasta el 30 de mayo de 2025. Durante este periodo, se recabó toda la información pertinente sobre la vida, virtudes heroicas y fama de santidad del misionero, elementos esenciales para el examen por parte de la Santa Sede.
**El legado de “Yankuam Jintia”: Una vida entregada a la Amazonía**
Luigi Bolla, cuyo nombre resuena con reverencia en los territorios amazónicos de Ecuador y Perú, nació en Schio, Italia, el 11 de agosto de 1932. Desde muy joven, el destino de la misión se grabó en su corazón. A la temprana edad de 11 o 12 años, según testimonios recogidos por InfoAns, Bolla sintió una vocación particular y una llamada interior que le señalaba un camino en la selva, entre los pueblos indígenas, para llevarles la palabra de Dios.
Esta precoz convicción lo llevó a ingresar a la congregación salesiana, donde pronunció sus primeros votos el 16 de agosto de 1949. Con apenas 21 años, en 1953, el joven salesiano emprendió su viaje transoceánico hacia Ecuador, comenzando así su incansable labor misionera en América del Sur. Fue ordenado sacerdote el 28 de octubre de 1959, consolidando su compromiso de servicio a la Iglesia y a las almas.
A lo largo de su ministerio, el Padre Bolla demostró una profunda sensibilidad hacia las necesidades de los pueblos originarios. En febrero de 1984, con el fin de asistir al mayor número de indígenas Achuar, decidió trasladarse definitivamente a la Inspectoría Salesiana de Perú, estableciéndose en el Vicariato Apostólico de Yurimaguas, en el corazón de la Amazonía peruana.
Allí, en medio de la inmensidad de la selva y enfrentando la soledad y la lejanía de otros salesianos, Luigi Bolla se identificó plenamente con la cultura y las tradiciones del pueblo Achuar. Su labor trascendió la mera evangelización, convirtiéndose en un verdadero catalizador para el desarrollo integral de estas comunidades. El misionero salesiano impulsó iniciativas de educación, promoviendo la creación de escuelas y facilitando el acceso al conocimiento. Asimismo, dedicó esfuerzos considerables a mejorar la salud y el bienestar general de la población, implementando programas que buscaban elevar su calidad de vida.
La huella del Padre Bolla fue tan profunda que logró mediar y poner fin a antiguas guerras intertribales y conflictos familiares, restaurando la paz y la armonía entre clanes ancestrales. Su influencia también se manifestó en cambios sociales significativos, como el abandono de la poligamia por parte de muchas comunidades, y la consecuente aceptación de la fe católica, que encontró en él a un mensajero auténtico y respetuoso.
El cariño y el profundo aprecio de los Achuar se materializaron en el apodo que le otorgaron: “Yankuam Jintia”, que en su lengua significa “Estrella que ilumina el camino”. Este nombre encapsula la esencia de su misión y el impacto luminoso que tuvo en la vida de miles de personas, guiándolos no solo espiritualmente, sino también en su desarrollo humano y social.
El Padre Luigi Bolla falleció en Lima el 6 de febrero de 2013, a la edad de 80 años, dejando tras de sí un legado de entrega, servicio y amor incondicional. La validación jurídica de su proceso de beatificación es un reconocimiento a una vida de virtudes heroicas y un paso crucial para que su figura sea elevada a los altares, sirviendo de inspiración para futuras generaciones de misioneros y fieles en todo el mundo. Su “estrella” continúa iluminando el camino, ahora con la esperanza de un reconocimiento universal.





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