Ciudad del Vaticano, 20 de mayo de 2024 – La presidenta de la República de Malta, Myriam Spiteri Debono, realizó una visita oficial a la Santa Sede, donde fue recibida en audiencia por el Papa Francisco. Este encuentro diplomático, que subraya los profundos lazos históricos y culturales entre la nación insular mediterránea y la Santa Sede, sirvió para reafirmar la colaboración bilateral y abordar los desafíos más apremiantes de la agenda global, incluyendo la situación en Oriente Medio y el conflicto en Ucrania.
La visita de la máxima representante de Malta a la Ciudad del Vaticano marca un hito en la diplomacia maltesa, siendo la primera vez que una mujer ocupa la presidencia del archipiélago. Myriam Spiteri Debono, de 73 años y en el cargo desde 2024, inició su jornada con una audiencia privada en el Palacio Apostólico, un encuentro cargado de simbolismo que refleja la estima mutua y la importancia de la relación entre ambos Estados. Este tipo de reuniones son fundamentales para el diálogo internacional y la promoción de valores compartidos en un escenario mundial cada vez más complejo.
Tras su encuentro con el Santo Padre, la presidenta maltesa continuó con la parte protocolaria de su visita de Estado, dirigiéndose a la Secretaría de Estado de la Santa Sede. Allí fue recibida por el Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado, y Monseñor Paul Richard Gallagher, Secretario para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales. Durante estas conversaciones, los líderes diplomáticos intercambiaron perspectivas sobre la actualidad internacional, prestando especial atención a la escalada de tensiones en Oriente Medio, una región de profunda preocupación humanitaria y geopolítica para la comunidad internacional, y al persistente conflicto bélico en Ucrania, sobre el cual la Santa Sede ha reiterado en múltiples ocasiones sus llamados a la paz y la resolución diplomática.
Además de los conflictos internacionales, la agenda de diálogo incluyó temas de interés común que afectan directamente a la población de Malta y que son prioritarios para la Iglesia Católica global. Se abordaron aspectos fundamentales como la situación demográfica, un desafío que enfrentan muchas naciones europeas con bajas tasas de natalidad y envejecimiento poblacional, y las migraciones. Malta, dada su estratégica ubicación en el centro del Mediterráneo, entre Sicilia y la costa norteafricana, se encuentra en una de las principales rutas migratorias hacia Europa, lo que convierte este tema en una cuestión de vital importancia para su política exterior y su tejido social. La Santa Sede, por su parte, ha sido una voz constante en la defensa de los derechos de los migrantes y refugiados, abogando por políticas de acogida e integración.
La Oficina de Prensa de la Santa Sede informó que las conversaciones también destacaron las “buenas relaciones bilaterales y la fructífera colaboración entre la Iglesia y el Estado” en Malta, que se extiende a diversos ámbitos como la educación, la cultura y la asistencia social. Esta colaboración es un reflejo del papel central que la Iglesia Católica ha desempeñado históricamente en la identidad maltesa.
Esta visita presidencial se inscribe en un periodo de activo intercambio diplomático entre Malta y el Vaticano. Apenas el pasado diciembre, el Papa Francisco había recibido en audiencia al primer ministro de Malta, Robert Abela, demostrando la continuidad y la solidez de los lazos entre ambas entidades. Estos encuentros de alto nivel son esenciales para mantener un diálogo fluido sobre cuestiones de mutuo interés y para coordinar esfuerzos en la promoción de la paz y la justicia social.
La profunda conexión de Malta con el catolicismo no es reciente, sino que se remonta a los albores del cristianismo. Según la tradición, el archipiélago fue evangelizado por el propio San Pablo alrededor del año 60 d.C., cuando su barco, que lo transportaba a Roma para ser juzgado, naufragó cerca de las costas maltesas durante una fuerte tormenta. San Pablo permaneció en la isla aproximadamente tres meses, sembrando las semillas de la fe que echaron raíces profundas y perduran hasta hoy. Esta herencia paulina es un pilar fundamental de la identidad nacional y religiosa de Malta.
La relevancia de Malta para la Santa Sede se ha manifestado a lo largo de los años a través de múltiples visitas papales. San Juan Pablo II viajó al archipiélago en 1990, llevando un mensaje de esperanza y fraternidad. Benedicto XVI hizo lo propio en 2010, reafirmando la fe de la juventud maltesa. Más recientemente, en 2022, el Papa Francisco visitó la isla, centrándose en la crisis migratoria y la necesidad de solidaridad, lo que subraya la importancia estratégica y humanitaria que Malta representa en el Mediterráneo para la Iglesia Católica.
Con una población donde el 82.6% se declara católica, según el censo de 2021, Malta es uno de los países con mayor porcentaje de católicos en Europa. Esta fuerte adhesión a la fe influye significativamente en la cultura, la legislación y la vida pública del país, consolidando aún más su relación especial con la Santa Sede. La visita de la presidenta Spiteri Debono reafirma este legado y sienta las bases para una colaboración continuada en un mundo que demanda unidad y diálogo frente a sus desafíos más complejos.





