La práctica de la maternidad subrogada, comúnmente referida como vientre de alquiler, continúa afianzándose como un mercado de alcance global, impulsado principalmente por profundas disparidades económicas a nivel internacional. No obstante, el año 2025 se distinguió por una creciente y contundente condena a esta práctica, manifestada desde diversos frentes: organismos multilaterales, parlamentos nacionales e internacionales, y figuras de gran influencia ética y moral como la Santa Sede.
Esta visión fue expuesta por Bernard García Larraín, director ejecutivo de la organización Declaración de Casablanca, en una entrevista concedida a EWTN Noticias. García Larraín ofreció un análisis exhaustivo del panorama de cierre de 2025 y delineó los desafíos estratégicos para 2026 en la persistente lucha por la abolición universal de esta modalidad de gestación.
“Resulta fundamental comprender la gestación subrogada como un vasto mercado global,” explicó García Larraín, “en el que las desigualdades socioeconómicas entre distintos países propician una demanda de individuos con mayores recursos y una oferta de mujeres jóvenes, a menudo en situaciones de vulnerabilidad económica, que recurren a esta práctica por necesidad.” El director de la Declaración de Casablanca advirtió que este es un negocio en constante crecimiento, cimentado y facilitado por una compleja red de “agencias especializadas, clínicas privadas y despachos legales que orquestan este encuentro entre la oferta y la demanda,” según revelan estudios de mercado recientes.
**Señales Alentadoras en 2025: Un Giro en la Percepción Global**
A pesar del panorama descrito, García Larraín destacó varios acontecimientos clave que marcaron un punto de inflexión significativo durante el año pasado, indicando una reevaluación internacional de la maternidad subrogada. Entre estos hitos, resaltó con particular énfasis el informe publicado en julio de 2025 por la Relatora Especial de Naciones Unidas sobre la violencia contra la mujer.
“Este informe es, sin duda, la señal más trascendente del año,” afirmó. Recordó que la relatora, Reem Alsalem, presentó un documento detallado de 26 páginas, que incluye 19 recomendaciones precisas. En este texto, la maternidad subrogada es analizada “en su verdadera esencia: como una forma de violencia contra la mujer, una práctica que atenta directamente contra la dignidad de la persona y vulnera los derechos fundamentales tanto de la mujer como del niño.” El informe culmina con un vehemente llamamiento a la comunidad internacional para “abolir la maternidad subrogada y establecer un tratado internacional” que prohíba esta práctica en todo el mundo, estableciendo un precedente vital para la protección de derechos.
Otro avance de gran calado fue la introducción de una prohibición constitucional de la gestación subrogada en Eslovaquia, aprobada como parte de una reforma constitucional. “Es la primera vez, hasta donde tenemos conocimiento, que esta prohibición se consagra a nivel nacional y se incorpora directamente en la Constitución de un país,” subrayó García Larraín, destacando la robustez de tal medida legislativa.
A estos logros se sumó una nueva resolución del Parlamento Europeo, que reiteró su condena a la maternidad subrogada, lo que refleja una postura cada vez más firme de las instituciones comunitarias. Asimismo, se observó un incremento notable en la visibilidad pública de activistas como Olivia Maurel, portavoz de la Declaración de Casablanca. Maurel, quien nació mediante esta práctica, ha emergido como una voz poderosa y elocuente en la defensa de los derechos de los niños y las mujeres, aportando una perspectiva personal y profundamente impactante al debate.
**El Respaldo del Pontífice: Un Imperativo Ético**
García Larraín también ponderó como un factor determinante las recientes declaraciones del Papa León XIV. El sumo pontífice, durante su alocución al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, calificó la gestación subrogada como una grave “violación de los derechos humanos fundamentales.”
“Hemos recibido estas palabras con gran optimismo. Representan una excelente noticia para iniciar el año,” manifestó García Larraín. Destacó que el Pontífice “denunció la maternidad subrogada como un mercado indigno del ser humano y un fenómeno de alcance global,” motivo por el cual consideró crucial abordar esta problemática ante una audiencia compuesta por representantes de diversas naciones, amplificando el mensaje ético. Según explicó, estas declaraciones del Papa León XIV consolidan y dan continuidad a la línea ya trazada por el Papa Francisco, quien en ocasiones anteriores también había hecho un llamado explícito a la abolición mundial de esta práctica, reforzando la postura de la Iglesia Católica.
**Desafíos Cruciales para 2026: Hacia un Tratado Internacional**
De cara al año 2026, el director de la Declaración de Casablanca reiteró que el objetivo central de su movimiento se mantiene inalterable: “la elaboración y consecución de un tratado internacional para abolir universalmente la maternidad subrogada.”
El próximo año adquiere, además, un profundo valor simbólico, ya que se conmemorarán los 100 años de la Convención para la Abolición de la Esclavitud. “Numerosas personalidades y líderes han señalado que la maternidad subrogada representa una nueva forma de esclavitud contemporánea,” enfatizó García Larraín, trazando un paralelismo inquietante con uno de los capítulos más oscuros de la historia humana. “Se comercializa con seres humanos, se establece un precio para los niños, y si un menor no cumple con las condiciones estipuladas en un contrato, con frecuencia es abandonado o, en los peores escenarios, se induce un aborto,” denunció, subrayando la deshumanización inherente a la práctica.
En este complejo contexto, García Larraín consideró de vital importancia que la Organización de Naciones Unidas dé pasos firmes hacia la creación de un grupo de trabajo internacional. La función primordial de este grupo sería estudiar en profundidad el informe de la relatora especial y comenzar a implementar sus recomendaciones de manera efectiva y coordinada.
“Sería un avance gigantesco para seguir defendiendo la dignidad humana a escala global,” concluyó, reafirmando el compromiso de su organización con la protección de los derechos fundamentales y la erradicación de una práctica que, para muchos, deshumaniza la gestación y la infancia.






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