26 marzo, 2026

Montevideo, Uruguay – La Rambla Armenia de la capital uruguaya fue escenario este último sábado de enero de una masiva congregación de fe, albergando la nueva edición del ya tradicional “Gran Rosario de Bendiciones para la Familia”. El encuentro anual, que reúne a miles de católicos de todo el país, se ha consolidado como una fecha significativa en el calendario de la Iglesia uruguaya, convocando a la oración y la reflexión en torno a la devoción mariana y los valores familiares.

Desde tempranas horas de la tarde, el pintoresco entorno costero comenzó a recibir a una multitud de fieles. Animados por la música de un coro de jóvenes, hombres y mujeres, familias enteras, religiosos y laicos se sumaron a una jornada que fusionó la oración, el canto y la meditación profunda. El ambiente, marcado por la espiritualidad y la camaradería, ofreció un espacio propicio para la confesión, con sacerdotes disponibles para el sacramento, así como espectáculos musicales que precedieron a los momentos centrales de la celebración.

El Reverendo Padre Marcelo Marciano, en su homilía, enfatizó la trascendental relevancia de la oración, particularmente el rezo del Santo Rosario, como pilar fundamental de la vida cristiana. Dirigiéndose a los presentes, instó a los católicos a abrazar su fe con convicción y a convertirse en activos transmisores de sus principios en la sociedad. Sus palabras resonaron como un llamado a la acción y al testimonio cristiano en un mundo contemporáneo.

Posteriormente, el Reverendo Padre Gonzalo Estévez, Vicario General de la Arquidiócesis de Montevideo, compartió una profunda reflexión con los asistentes. Su mensaje se centró en la noción de la Iglesia como una gran “familia de Dios” y, a su vez, una “familia de María”. Al abordar el tema de la oración, el Padre Estévez la describió poéticamente como un “diálogo de amor”, subrayando su naturaleza íntima y personal con lo divino.

El Vicario General destacó que, a pesar de su aparente sencillez, el Santo Rosario es “la más poderosa” de las oraciones. Profundizando en su significado, resaltó dos “palabras mágicas” legadas por Jesucristo que se repiten con frecuencia al recitar el Rosario: “Padre” y “Madre”. La primera, “Padre”, simboliza el poder otorgado a los creyentes de ser hijos de Dios. La segunda, “Madre”, evoca el gesto de Jesús en la cruz, al encomendar a Juan, y en él a toda la humanidad, el cuidado de su propia Madre, María. El Padre Estévez ilustró esta conexión maternal con la conmovedora imagen de un niño que implora a su madre, asegurando que “es imposible que uno diga, ‘Mamá’, y el corazón de la Virgen no se abra”, destacando la infinita ternura y acogida de la Santísima Virgen.

Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue la procesión de la imagen de la Virgen, que culminó con el simbólico lanzamiento de un Rosario de globos al cielo, llevando consigo las intenciones y plegarias de todos los presentes hacia la Madre de Dios. Esta expresión visual de fe y esperanza fue un preludio al rezo colectivo del Santo Rosario, que comenzó al caer la tarde. Los fieles, con velas encendidas, elevaron sus peticiones por la unión de las familias, por la defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural, por la Iglesia local y universal, y de manera especial, por la paz en el mundo.

Al finalizar el Rosario, el Padre Marciano anunció una emocionante iniciativa: la imagen peregrina de la Virgen emprenderá un recorrido por todas las diócesis del país bajo el inspirador lema “Ven María sin demora”. Este proyecto busca llevar el espíritu y la devoción del Gran Rosario a cada rincón de Uruguay, fortaleciendo la fe y la comunidad católica.

El evento culminó con la intervención del Cardenal Daniel Sturla, Arzobispo de Montevideo. El purpurado expresó su profundo agradecimiento a todos quienes hacen posible el Gran Rosario de Bendiciones, resaltando la belleza de ser “cristiano católico” en Uruguay. A pesar de los desafíos y las “sombras” que a veces parecen oscurecer el camino, el Cardenal Sturla afirmó que los católicos tienen “el sol, que es Jesucristo”, quien representa su amor, la transparencia de su actuar y la protección inquebrantable de la Santísima Virgen María. Con un “gracias enorme”, encomendó a la Virgen a todos los presentes.

Finalmente, el Cardenal Sturla lanzó un contundente llamado a la oración por la paz en el mundo, haciendo especial mención a la situación en Venezuela y también dentro de la propia sociedad uruguaya. Asimismo, extendió sus plegarias por los cristianos que sufren persecución en Nicaragua, Pakistán y otras naciones. Acompañado por el Nuncio Apostólico, Monseñor Jaime Fuentes, y otros obispos y sacerdotes presentes, el Cardenal Sturla impartió la bendición final, clausurando así una jornada memorable de fe, comunidad y profunda espiritualidad en Montevideo. Este encuentro reafirma la vitalidad del catolicismo uruguayo y la centralidad de la familia y la oración en la vida de sus devotos.

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