14 marzo, 2026

CHICAGO, EE. UU. – En un llamado a la juventud universitaria a trascender la mera acumulación de habilidades profesionales, Monseñor Lizardo Estrada, Obispo Auxiliar del Cusco (Perú) y Secretario General del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), enfatizó la primacía de los valores humanos y éticos en la construcción de una sociedad más justa y pacífica. Su potente mensaje se dio en el marco del Encuentro Internacional por la Paz y la Reconciliación, un foro académico celebrado a comienzos de marzo en la prestigiosa Universidad Loyola Chicago, cuyo objetivo central fue la reflexión profunda sobre rutas viables para la consecución de la paz en el continente americano.

Ante una audiencia de jóvenes estudiantes y académicos, Mons. Estrada articuló una visión donde la *excelencia profesional* no se concibe únicamente como la destreza en un campo específico, sino como la manifestación de un compromiso ético y moral. “La excelencia profesional es importante, pero no basta con saber hacer; es esencial saber ser”, sentenció el líder eclesiástico, marcando el tono de su intervención. Esta frase encapsuló la idea de que, si bien el conocimiento técnico y las competencias son fundamentales en el desarrollo de cualquier carrera, la verdadera capacidad de incidencia transformadora emana de la integridad personal, la empatía y la responsabilidad social. El encuentro en Loyola Chicago se perfiló así como un espacio crucial para debatir cómo la educación superior puede moldear no solo mentes brillantes, sino también conciencias comprometidas con el *bien común* y la *justicia social*.

El Secretario General del CELAM invitó a los universitarios a reconocer que su trayecto académico va más allá de la obtención de un título. Les recordó que la culminación de una etapa de estudios representa no solo el logro de una meta personal, sino también el inicio de una misión colectiva. “Aquí no solo adquirieron conocimientos, sino que se formaron para aportar a la transformación del mundo”, destacó. En este sentido, Mons. Estrada delineó las cualidades que deben distinguir a los futuros líderes de *América Latina y el Caribe*: ser íntegros incluso cuando la mirada pública no está presente, mostrar valentía al defender la verdad aunque resulte incómoda, y practicar la solidaridad cuando la inercia invita a la indiferencia. Estas pautas, en su visión, son los cimientos de un *liderazgo ético* indispensable para afrontar los complejos desafíos del presente.

Asimismo, Mons. Lizardo Estrada resaltó el *papel crucial de los universitarios* como agentes de cambio en sus respectivas comunidades. Subrayó que, sin importar el ámbito profesional o geográfico en el que se desenvuelvan, estarán llamados a ser *promotores de ética y compasión*. La *transformación social* que el continente anhela requiere de individuos dispuestos a tender puentes de diálogo, a escuchar activamente el *grito de los pobres y de la tierra*, a involucrarse en la *construcción del futuro* con una mentalidad de servicio y a cultivar el *cuidado de las personas* en su sentido más amplio. Este *compromiso social* no es una opción, sino una vocación inherente a quienes han tenido el privilegio de la educación superior, según la perspectiva del Obispo Auxiliar del Cusco.

La intervención de Mons. Estrada también dedicó un espacio a reflexionar sobre el rol de las instituciones académicas y sus docentes. Comparó a los educadores de la Universidad Loyola Chicago con “artesanos” cuyo trabajo consiste en acompañar y potenciar la formación de los jóvenes, ayudándolos a descubrir y desarrollar su máximo potencial. Elogió la generosidad de los maestros al compartir el vasto conocimiento cultivado a través de años de estudio e investigación, consolidándose como figuras de referencia para las nuevas generaciones. Sin embargo, advirtió que el saber, por valioso que sea, solo adquiere su verdadero significado cuando se traduce en utilidad para la sociedad en su conjunto.

El obispo peruano enfatizó que el conocimiento no puede ser un privilegio reservado para unos pocos, ni debe limitarse a la suma de saberes estériles. Por el contrario, abogó por *globalizar el conocimiento y ponerlo al servicio del bien común*, especialmente para beneficiar a las comunidades más vulnerables. La verdadera misión de la universidad, según Mons. Estrada, es encender en el corazón de sus estudiantes un fervor inextinguible por contribuir a la *construcción de la justicia y la paz* en un continente que, a pesar de sus dolores, clama por esperanza y transformación. Así, la *formación integral* de los universitarios emerge como la piedra angular para forjar un futuro donde la capacidad de “saber ser” guíe el “saber hacer” hacia un horizonte de mayor equidad y fraternidad en América Latina.

Desde las Redes

Desde las Redes es un portal católico dedicado a la Evangelización digital. Somos un equipo de profesionales poniendo nuestros dones al servicio de la Iglesia. Lancemos las redes y compartamos la fe.

Nuevos