La Santa Sede ha anunciado un significativo nombramiento diplomático con destino a una de las regiones más complejas del mundo: Siria. Mons. Luigi Roberto Cona, quien recientemente concluyó su misión pastoral y social en El Salvador, asumirá ahora el cargo de nuncio apostólico en este país de Oriente Medio, con la crucial tarea de fomentar el diálogo en una nación asolada por conflictos prolongados y una aguda persecución religiosa.
La designación de Mons. Cona fue formalizada el pasado 19 de marzo por el Papa León XIV, siguiendo la aceptación de la renuncia del Cardenal Mario Zenari. Este último había servido incansablemente como nuncio apostólico en Siria durante más de diecisiete años, dejando un legado de dedicación en un periodo de extrema dificultad. El Papa León XIV, al realizar este nombramiento, subraya la importancia de una presencia vaticana activa en la región.
En sus primeras declaraciones a la prensa, Mons. Cona expresó un profundo entusiasmo por su nueva encomienda. Consciente de la intrincada situación siria, el prelado se mostró confiado y sereno, afirmando: “No tengo ninguna preocupación”. Esta actitud refleja una preparación y determinación notables frente a un desafío que marcará su trayectoria diplomática.
**Un contexto de conflicto y vulnerabilidad**
Desde 2011, Siria ha sido escenario de un conflicto devastador que se inició con manifestaciones en contra del gobierno de Bashar al-Assad, en el marco de la conocida Primavera Árabe. Lo que comenzó como un movimiento social, rápidamente escaló a enfrentamientos armados, atrayendo la participación de diversas milicias y grupos extremistas, incluyendo al Estado Islámico. Esta prolongada crisis ha desestructurado el tejido social y político del país, dejando una huella imborrable en su población.
La fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada ha documentado cómo esta crisis ha impactado desproporcionadamente a las comunidades cristianas de Siria. Antes del estallido del conflicto, se estimaban más de 1.5 millones de cristianos en el país. Sin embargo, a causa de asesinatos, desplazamientos forzados y la migración masiva, la cifra actual se ha reducido drásticamente a aproximadamente 250.000 personas.
Un punto de inflexión significativo ocurrió en diciembre de 2024 con la caída del gobierno de Assad. Este evento dejó vastas zonas del país bajo el control de milicias locales y grupos armados, como el yihadista Hay’at Tahrir al-Sham. La organización Puertas Abiertas ha alertado que este debilitamiento de la protección estatal ha incrementado exponencialmente la vulnerabilidad de las minorías religiosas, que ahora enfrentan una mayor exposición a intimidaciones, extorsiones y ataques directos.
**Experiencia diplomática al servicio de la paz**
Para abordar un escenario de esta magnitud, la experiencia diplomática de Mons. Luigi Roberto Cona es invaluable. Su trayectoria en el Servicio Diplomático de la Santa Sede comenzó en 2003, un camino que lo ha llevado a representar al Pontífice en diversas nunciaturas apostólicas alrededor del mundo, incluyendo Panamá, Portugal, Camerún, Marruecos, Jordania y Turquía.
El nuncio destacó con particular emotividad su paso por Jordania, entre 2014 y 2017. Durante ese periodo, tuvo la oportunidad de conocer de cerca a ciudadanos sirios, a quienes describió como “personas muy dinámicas, con una gran cultura”. Esta interacción forjó en él un profundo deseo de servir en Siria, un anhelo que ahora se concreta. Además, Mons. Cona expresó su emoción al saber que llegará a Damasco, una ciudad históricamente ligada a los orígenes del cristianismo, al ser el lugar de la conversión de San Pablo. “Eso para mí es muy emocionante, una tierra tan rica de santos y mártires”, afirmó.
**El diálogo como pilar de la misión**
En medio de este complejo panorama, Mons. Cona ha enfatizado que la cercanía y la escucha activa serán los pilares de su labor en Siria. Explicó que “cuando uno dialoga en respeto del otro, tiene la posibilidad de apreciar al otro y de oír también sus necesidades”, por lo que considera el diálogo como “el elemento fundamental en este momento”.
Desde su rol como representante del Papa y como católico, el nuncio afirmó que buscará “enlazar buenas relaciones con todos los representantes de las religiones y de la cultura”, promoviendo la convivencia cotidiana y “evitando subrayar las diferencias”. Su visión es inclusiva y ecuménica: “Me emociona encontrarme con los hermanos que pueden ser musulmanes, que pueden ser cristianos. Para un católico no hay diferencia”, añadió, delineando una clara hoja de ruta hacia la fraternidad.
**Un legado de servicio en El Salvador**
Antes de asumir su desafiante destino en Siria, Mons. Cona se desempeñó como nuncio apostólico en El Salvador. Una experiencia por la cual se mostró “agradecido y contento”. Durante su gestión, impulsó diversas iniciativas sociales orientadas a atender problemáticas como la niñez vulnerable y la falta de acceso a servicios básicos.
Entre sus proyectos más destacados se encuentra “Sembrando Semilla de Esperanza”, una iniciativa que permitió a colegios católicos acoger a niños en situación de riesgo, brindándoles un acompañamiento integral que abarcaba apoyo espiritual, psicológico, educativo, médico y alimentario. Asimismo, promovió el proyecto “Agua Segura”, en colaboración con Catholic Relief Services, con el objetivo de llevar agua potable a comunidades rurales severamente afectadas por enfermedades relacionadas con la contaminación. Al reflexionar sobre su paso por el país centroamericano, el diplomático resumió su experiencia en una sola palabra: “abrazo”. “Desde las ciudades más importantes a las aldeas también más pequeñas, a donde he ido siempre he encontrado gente muy acogedora, muy cariñosa. Entonces el abrazo sin duda es lo que me llevo”, expresó.
**Mensaje de paz y fraternidad para Siria**
El 30 de abril, Mons. Cona partirá hacia Siria para iniciar su nueva encomienda. El prelado aseguró que llevará consigo el mensaje de paz y reconciliación promovido incansablemente por el Papa León XIV, quien ha planteado interrogantes fundamentales: “¿Por qué hacer guerra?, ¿por qué no dialogar y construir una sociedad más justa y pacificada?”.
Finalmente, el nuevo nuncio apostólico envió un emotivo mensaje al pueblo sirio, asegurándoles que encontrarán en él a un hermano, unidos por la fe y la humanidad como “hijos del mismo Dios”. Su misión será, sin duda, un faro de esperanza en una tierra que anhela la estabilidad y la concordia.








